OPPENHEIMER.
"Padre
de la bomba atómica"
Vigoroso biopic es la
esperada última dirección y guion de Christopher Nolan, ello adaptando la
novela biográfica de 2005 “American Prometheus” de Kai Bird y Martin J. Sherwin,
abordando la compleja figura de del científico teórico Julius Robert
Oppenheimer, fundamental en el desarrollo de las primeras armas nucleares como
parte del Proyecto Manhattan y, por lo tanto, marcó el comienzo de la Era
Atómica. Cillian Murphy interpreta al personaje principal, acompañado por un sensacional
elenco de secundarios, con Emily Blunt como la esposa de Oppenheimer, Katherine
"Kitty" Oppenheimer, Matt Damon como el general Leslie Groves, el
controlador militar de Oppenheimer, y Robert Downey Jr. como Lewis Strauss,
miembro senior de la Comisión de Energía Atómica de USA. Otros miembros del
elenco de apoyo incluyen a Florence Pugh, Josh Hartnett, Casey Affleck, Rami
Malek y Kenneth Branagh.
Esperaba una cinta hagiográfica
previsible plana sobre el protagonista, pero Nolan es capaz de dar una energía
vibrante a sus tres horas, volviendo a su estilo de jugar con los tiempos,
saltando atrás y adelante continuamente, esta vez añadiendo el elemento de
saltar de blanco y negro al color con un sentido dramático, gracias al DP
fetiche de Nolan desde “Interstellar”, Hoyte van Hoytema, filmando con cámaras
de gran formato Panavision e Imax de 65 mm, siendo antológico en la secuencia
de la explosión (sin efectos CGI). Todo para una narración ágil, fundamentada
en tres tiempos, especie de fragmentación inspirada en la fusión y fisión
atómica.
La primera parte,
acercándonos a su docencia en Europa, su interacción con otros científicos, aquí
vemos que su mente es teoría y poca práctica, como lo demuestra cuando no
acepta la noticia de la división del átomo por no entrar en los parámetros de
la teoría. En este apartado me hubiera faltado saber porque Oppy se sintió
atraído por la física teórica, pue lo conocemos ya obsesionado con ella. También
entraremos en sus relaciones amorosas con la comunista Jean Tatlock (buena Florence
Puough), con tormentosas idas y venidas en su relación, con ella nos enteramos
de las inquietudes de Oppenheimer sobre la literatura hindú, lee el “Bhagavad
Gita” en el sánscrito original. Y la que sería su esposa Kitty (buena Emily
Blunt, tiene su gran momento en el enfrentamiento con el pseudo-fiscal
encarnado por un ardiente Jason Clarke, y como este le interpela por su pasado
comunista y ella le contrarréplica de modo punzante), en una extraña relación,
en la que parece haberse perdido metraje entre las tijeras, pues pasamos en su
maternidad verla como una alcohólica que tiene abandonado a su bebe, Oppy lleva
al hijo a un amigo para que lo cuide, de esta situación del bebe no sabremos
más, pero si pasamos a que la madre en la parte final es una mujer orgullosa y
soberbia guardiana de su marido, algo falla aquí, no hay sentido orgánico, como
no hay calor humano entere ellos. Ni mucho menos todo en esta cinta es
perfecto, como lo atestigua esta subtrama coja.
Segunda parte sería el Proyecto
Manhattan (iniciativa ultrasecreta que tras cuatro y más de 2.000 millones de
dólares de inversión, permitió desarrollar las primeras bombas nucleares), demostrando
iniciativa en la construcción de Los Álamos, ello junto al líder militar de la
misión, Leslie Groves (notable Matt Damon, con el que tiene ententes chispeantes,
varios con humor sardónico, como cuando Oppy le comenta de que hay casi nulas
posibilidades de que con Trinity produzca una reacción en cadena que acabe con
el mundo y este le da una caustica respuesta), reclutando científicos, resolviendo
conflictos internos entre los egos de las mentes preclaras allí residentes. Entre
ellos hay ganadores del Premio Nobel, como su viejo amigo Isidore Rabi (notable
David Krumholtz), o el racial magiar Edward Teller (excelente Benny Safdie), empeñado
este en desarrollar una bomba de hidrógeno. Las dudas sobre si está bien o mal
lo que hacen se resumen en este pensamiento de Oppy: ‘No sé si se puede confiar
en crear tal arma… pero sé que en los nazis no podemos confiar que la tengan’. Alemania
ha capitulado y aun no se ha utilizado la Bomba (Oppy llega a de modo pérfido
decir en un discurso que le gustaría haberla utilizado contra los nazis, como
si la bomba pudiera seleccionar quien era hitleriano y quien no. Oppenheimer justifica
el lanzamiento de los artefactos sobre Japón, no con la motivación de salvar
vidas americanas por la invasión, espeta que, al usar un arma nuclear,
crearíamos una demostración horrible de por qué nunca podría volver a utilizarse,
una maquiavélica justificación, sería como decir que voy a matar con una
ametralladora a unas cuantas personas para que la sociedad vea los peligrosas
que son estas armas y porque no utilizarlas (¿?).
Aquí tendremos la mítica
prueba de la Bomba Trinity. Me resulta extraño que en la tercera parte se
analicen los sentimientos de culpa de Oppy por el daño que sui creación causa,
pero sin embargo no nos muestran ninguno de los efectos de las dos bombas sobre
Japón. Solo sabremos de ello por la radio, y de las consecuencias por
declaraciones del propio Oppenheimer. Se da por sobrentendido el dolor de “Liittle
Boy” y “Fat Man”, pero haber mostrado el Horror habría otorgado más dimensión dramática
a los hechos.
Y tercera parte el periodo
convulso post-Trinity, centrado en el testimonio de J. Robert Oppenheimer ante
un (planeado por su enemigo en un claustrofóbico lugar) consejo de autorización
de seguridad en 1954, y donde se ahonda en los sentimientos de culpa, y como
terminó estando en contra de los avances en el campo atómico que el mismo
inició, siendo ferviente opositor a la Bomba de Hidrógeno. Enfrentándose aquí
en un duelo sibilino contra Lewis Strauss, desde su primer saludo en 1947 en Princeton,
y como su relación degeneró en enfrentamiento soterrado por la humillación que
Oppy le espetó en una ocasión en una audiencia en el Congreso, lo que se
arrastró hasta 1959 en una audiencia en el pleno del Senado sobre el
nombramiento de Strauss como secretario de Comercio por parte del presidente
Eisenhower. Esta parte de thriller está bien llevada, con testimonios dramáticas
en su fuerza emocional, en las reacciones de unos y otros, pero saca el foco de
lo importante, de Robert Oppenheimer, para abrirlo a un tipo que la historia ha
barrido como es Lewis Strauss, dándole un peso que desnivela en la película,
por ser un ‘Don Nadie’ en la Historia.
Potenciando el ritmo la electrizante
música del islandés Ludwing Goransson (sustituyendo al músico fetiche ‘nolaniano’
Hans Zimmer), un metrónomo que me recuerda a la neurálgica banda sonora de “Dunkirk”,
con neurálgicas melodías de violín otorgando un clima inquietante. Un recorrido por los años cruciales de Oppenheimer
en su gran ‘aportación’ a la humanidad, así como se tomó las consecuencias de ‘su
arma’. En un tiempo posterior en que es atacado por izquierdista (esta subtrama
me recuerda a la del film ‘eastwoodiano’ “Sully”), especie de juicio orquestado
por un pseudo Antonio Salieri, Lewis Strauss (Downey).
Una película que se aleja
de la canonización del titula, sacando a la luz sus debilidades, sus aristas, sus
dudas, su frustración, sus contradicciones, humanizando al Mito, un ser abocado
a un gran dilema moral. Y es que difícilmente se puede encontrar a un personaje
histórico más complejo que Oppenheimer, es un héroe por con su mortífera arma
acabar con la WWII? O es un Demonio por haber sido responsable de la creación
del arma más mortífera jamás imaginada (responsable de matar a cientos de miles
de personas en Japón)? El arma que supuso abrir la Caja de Pandora de los
Infiernos, la entrada en la era Atómica, el genio ya no podría volver a meterse
en la Lámpara, un tiempo donde accionar el ‘botón rojo’ podría suponer la extinción
humana. Y con ello se lanza la pregunta de si un científico es responsable del
uso de su creación, yo pienso que sí, para bien y para mal. Aunque el film nos
coloca una escena brillante en que Oppy tiene un encuentro (tras caer las
bombas sobre Hiroshima y Nagasaki) con el presidente Truman (encarnado por un estupendo
sin acreditar Gary Oldman; como le gustan los maquillajes) en el despacho oval,
allí el llamado ‘Padre de la Bomba Atómica” dice lamentarse por tener las manos
manchadas de sangre, y el POTUS le responde: “No importa quién inventó la bomba
atómica, sino quién la lanzó”. Y mientras se marcha dice a su secretario que no
vuelva más ese llorón. Héroe y Villano y viceversa. Es película que se basa en
la fuerza de los diálogos, pues carece de acción (algo que siempre estaba
presente en el cine ‘nolaniano’), con ententes intensos, tensos, feroces, cargados
de sustancia
Nolan etiqueta las dos
partes narrativas (separadas por Trinity) entre "Fisión" (en color) y
"Fusión" (filmada en IMax en b/n), en esta segunda se suma la
perspectiva del almirante Lewis Strauss (Robert Downey Jr.) durante sus
audiencias de confirmación para convertirse en Secretario de Comercio en 1959. Ello
en un crescendo dramático en que nos deconstruye a Oppenheimer, desde ese tipo
egocéntrico, judío, lacónico, simpatizante comunista, el director de “memento”
nos mete en la mente de Oppenheimer, a través de una espléndida edición de Jennifer
Lame (“Blonde”), con insertos de figuraciones siderales, chispas y partículas
brotan por el espacio en la mente del protagonista. Así como gran labor en como
alterna de modo que muelle las idas y venidas temporales, haciendo que este
artificio no descoloque y a la vez se retroalimente de las comparaciones entre situaciones.
Oppy se codea con científicos de la talla de Albert Einstein (correcto sin más Tom
Conti), el que se convierte en una especie de ‘Rosebud’ para Lewis Strauss con
su encuentro a orillas de un estanque en Princeton, o con el danés Niels Bohr (buen
Kenneth Branagh), que tiene una didáctica charla con Oppy en Los Álamos.
Uno de los puntos discutibles
en la filmografía de Nolan es su gusto por la sobrexplicación, y aquí podría
ser farragoso por el tema del denso lenguaje de la física atómica, pero esto lo
salva con buena nota el guion sin querer hacer un docto en la materia al espectador,
pero ofreciéndole asideros mínimos, como por ejemplo la forma de explicar la
diferencia entre plutonio y uranio mediante el llenado de una gran copa y una
pequeña. Aunque más que esta vertiente, puede desorientar el numeroso y nutrido
elenco de personajes que parecen, decenas, y es complicado no perderse entre
esta marea.
El irlandés Cillian Murphy
borda su papel de protagonista con la imagen típica del científico con su
sombrero de copa de ala ancha, imprimiéndole matices a un tipo ambiguo, llevando
el peso de casi todas las escenas, un tour de forcé arrollador, tipo que pasó
de héroe a villano en su país, fue el Prometeo moderno. Un mujeriego, con inquietudes
de izquierdas, y todo ello siendo una persona íntegra que creía por encima de
todo en sus ideas, que evolucionaron con los tiempos, expuesto de forma
tridimensional. Tras esta cinta nos damos cuenta que él en realidad solo fue el
coordinador de las mentes que hicieron posible esta endemoniada creación, no
era el impulsor de ideas, si no el líder que engrasaba la ‘máquina’. “Oppenheimer”
marca la sexta colaboración entre Nolan y Murphy, y la primera protagonizada
por Murphy como protagonista.
Robert Downey Jr. da una
gran interpretación como el ladino Lewis Strauss (miembro fundador y más tarde
presidente de la Comisión de Energía Atómica), resentido vengativo dispuesto
amover todos los hilos a su alcance para la vendetta. Un político artero y
retorcido que se manipula en la sombra, borda su rol con una fuerza contenida
fenomenal. Lástima que su rol se a parte de una trama reduccionista con Oppenheimer,
este fue responsable máximo de Trinity, estas pendencias posteriores carecen de
peso dramático ante la magnitud de la Bomba Atómica. Downey Jr. considera esta
cinta "la mejor película" en la que apareció; También destacaría a
Josh Harnett con su físico Ernest Lawrence, mantenido duelos con Murphy
notables.
Spoiler:
El momento parteaguas y clímax
del film es sin duda la detonación de la bomba prueba, Trinity, momento
Homérico de cine emocional trascendental, con una liturgia previa cargada de
tensión, el traslado de la bomba esférica, la ascensión a la torre, la visita
que le hace Oppy en la cima, el Dr. Frankenstein ante su creación, pero aun falta
darle ‘vida’. Vemos las leve encendiéndose para iluminar el ‘Armaggedon’, los ‘afortunados’
se congregan lo más cerca posible para asistir en asiento de primera al evento.
Vemos a los diferentes asistentes prepararse, que si con gafas, con cristales
velados, con parabrisas, o en el bunker. Hasta que llega la cuenta atrás, y
aprietan el botón, y la Caja de Pandora se abrió el lunes 16 de julio de 1945 a
las 05:29:45 hora local en Alamogordo (Nuevo México). Oinos los pensamientos de
Oppy con las líneas de Vishnu de la escritura hindú, el Bhagavad-Gita: “Ahora
me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos…”, y sorpresivamente la
explosión se nos expone en silencio, y cuando ya todo parece haber pasado ante
nuestros ojos, la magnitud Pandemonium es la visión del Averno abriéndose nante
nosotros, nos hunden en el interior de las magnas llamas, llega la aparente
calma y de pronto el ruido y la onda expansiva llega como un huracán pantagruélico.
Asistimos a los rostros reaccionado ante el Boom. Tras el asombro llega el
éxtasis por el éxito de Trinity, aunque la faz de Oppy expresa turbación ante
el camino sin retorno que acaba de poner en marcha.
La cinta tiene en su rush final como Oppy es acosado y acusado de espía soviético, siendo empujado a dimitir de cualquier función pública. En esta parte me ha resultado electrizante el interrogatorio que Roger Robb (Jason Clarke) hace a Oppy sobre su cambio de parecer, estando en contra de la carrera atómica, pues hurga con ingenio en las incoherencias del `personaje. Esto orquestado por el Lewis Strauss, que tendrá su cumplida ración de Karma cuando quiera pasar el filtro para Secretario de Estado. Acabando el film con Oppy recibiendo la Medalla al Mérito.
Es la primera película de Nolan que no es distribuida por Warner Bros Pictures a nivel nacional o internacional desde Memento (2000), así como la primera en recibir calificación R desde Insomnia (2002). En diciembre de 2020, Warner Bros. Pictures anunció planes para dar sus películas de 2021 estrenos simultáneos en cines y en HBO Max, citando el impacto de la pandemia de COVID-19 en la industria cinematográfica. Nolan, que se había asociado con el estudio en cada una de sus películas a partir de Insomnia (2002), estaba indignado con la decisión, ya que había sido un defensor de las salas de cine. En enero de 2021, los informes de los medios mencionaron la posibilidad de que la próxima película de Nolan podría ser la primera en no ser financiada o distribuida por Warner Bros. A mediados de 2021, el cineasta ya había dejado Warner Bros y se había estado reuniendo con otros estudios para desarrollar su nuevo proyecto. Nolan se acercó a varios estudios para el proyecto, incluidos Sony Pictures , Universal Pictures ,Paramount Pictures y Apple Studios debido a su tensa relación con Warner Bros. Según los expertos, Paramount quedó fuera de la selección desde el principio tras el reemplazo del director ejecutivo y presidente Jim Gianopulos por Brian Robbins, un defensor del aumento de los lanzamientos de servicios de transmisión. Nolan tenía conexiones con Donna Langley, presidenta y directora de contenido del grupo de estudio NBCUniversal , quien estuvo de acuerdo con la postura del cineasta sobre la industria cinematográfica. Como tal, Universal acordó financiar y distribuir la película, y la producción comenzará en el primer trimestre de 2022. El estudio también estuvo de acuerdo con las estipulaciones de Nolan, que incluían un presupuesto de producción de $ 100 millones, un presupuesto de marketing igual, una ventana teatral exclusiva que oscilaba entre 90 y 120 días, el veinte por ciento del primer dólar bruto de la película y un período de tres semanas antes y después del estreno de la película en el que Universal no podía estrenar otra película nueva.
El dispositivo de
encuadre de la historia se había extendido desde la audiencia de autorización
de seguridad de Oppenheimer en 1954 hasta la audiencia de confirmación del
Senado de Strauss en 1959 para convertirse en el Secretario de Comercio del
presidente Dwight D. Eisenhower. También había optado deliberadamente por
alternar escenas en color y en blanco y negro., explicando que quería que la
película se transmitiera desde una perspectiva objetiva y subjetiva. Elaborando
sobre la dicotomía de color y blanco y negro, explicó que la mayor parte de la
película sería la línea de tiempo en color de las experiencias subjetivas de
Oppenheimer, mientras que una "visión más objetiva de su historia desde el
punto de vista de un personaje diferente" estaría presente en la línea de
tiempo en blanco y negro. Con el deseo de hacer la película lo más subjetiva
posible, el equipo de producción decidió visualizar las concepciones de
Oppenheimer sobre el mundo cuántico y las ondas de energía.
La hija mayor de Nolan,
Flora, también había filmado una escena en la que interpretaba a una mujer
joven en una explosión como parte de una visión de Oppenheimer. Su intención de
incluir la escena era transmitir que "el punto es que, si creas el máximo
poder destructivo, también destruirá a aquellos que son cercanos y queridos
para ti" y sintió que hacerlo era la mejor manera de expresarlo.
La película utilizó una
combinación de película de gran formato IMAX de 65 mm y 65 mm. También es la
primera película en filmar secciones en película fotográfica en blanco y negro
IMAX.
La filmación involucró
el uso de explosivos reales para recrear la prueba nuclear Trinity, renunciando
al uso de gráficos generados por computadora. Se creó un conjunto especial con
gasolina, propano, polvo de aluminio y magnesio. Mientras usaba miniaturas para
el efecto práctico, el supervisor de efectos especiales de la película, Scott
R. Fisher, se refirió a ellos como "grandes aturas", ya que el equipo
trató de hacer los modelos lo más grandes posible. También se construyó desde
cero una ciudad al estilo de la década de 1940 para la película. También se
filmaron escenas en la cabaña original de Oppenheimer, que había sido
restaurada pájaro kai también había estado en el set y quedó impresionado al
ver la actuación de Murphy como Oppenheimer durante la filmación.
Durante la
posproducción, la edición estuvo a cargo de Jennifer Lame, quien previamente
editó Tenet. Los efectos visuales fueron manejados por DNEG, marcando su octava
colaboración con Nolan. Andrew Jackson fue el supervisor de efectos visuales.
El rodaje tuvo lugar en
el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey. La filmación
también ocurrió en California, principalmente alrededor del campus de la
Universidad de California, Berkeley. El equipo de producción había filmado
escenas en Belén, Nuevo México, con Murphy escalando una torre de acero de 100
pies, una réplica del sitio original utilizado en el Proyecto Trinity, con mal
tiempo.
En diciembre de 2020, Warner
Bros. Pictures anunció planes para dar sus películas de 2021 estrenos
simultáneos en cines y en HBO Max, citando el impacto de la pandemia de
COVID-19 en la industria cinematográfica. Nolan, que se había asociado con el
estudio en cada una de sus películas a partir de Insomnia (2002), estaba
indignado con la decisión, ya que había sido un defensor de las salas de cine.
En enero de 2021, los informes de los medios mencionaron la posibilidad de que
la próxima película de Nolan podría ser la primera en no ser financiada o
distribuida por Warner Bros. A mediados de 2021, el cineasta ya había dejado
Warner Bros y se había estado reuniendo con otros estudios para desarrollar su
nuevo proyecto. Nolan se acercó a varios estudios para el proyecto, incluidos
Sony Pictures , Universal Pictures ,Paramount Pictures y Apple Studios debido a
su tensa relación con Warner Bros. Según los expertos, Paramount quedó fuera de
la selección desde el principio tras el reemplazo del director ejecutivo y
presidente Jim Gianopulos por Brian Robbins, un defensor del aumento de los
lanzamientos de servicios de transmisión. Nolan tenía conexiones con Donna
Langley , presidenta y directora de contenido del grupo de estudio NBCUniversal
, quien estuvo de acuerdo con la postura del cineasta sobre la industria
cinematográfica. Como tal, Universal acordó financiar y distribuir la película,
y la producción comenzará en el primer trimestre de 2022. El estudio también
estuvo de acuerdo con las estipulaciones de Nolan, que incluían un presupuesto
de producción de $ 100 millones, un presupuesto de marketing igual, una ventana
teatral exclusiva que oscilaba entre 90 y 120 días, el veinte por ciento del
primer dólar bruto de la película y un período de tres semanas antes y después
del estreno de la película en el que Universal no podía estrenar otra película
nueva.
La película recibió una calificación R de la Motion Picture Association por "algo de sexualidad, desnudez y lenguaje", lo que la convierte en la primera película de Nolan en recibir esa calificación desde Insomnia (2002).
Notable film, de los que
cala en su ambigüedad, de los que te hace pensar. Gloria Ucrania!!!
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