Machuca
Manipulador
film chileno, que, bajo una premisa interesante sobre la amistad de dos niños y
su despertar de la inocencia, da un sermón nada sutil de tufo izquierdista donde
remarca con saña que el clasismo marca el carácter, si eres de clase acomodada
eres blanco y rubio, abusón, egoísta y adúltero; y si eres pobre, eres de tez
morena, buena persona, amable, cariñoso y siempre piensas en lo que es justo,
ósea que mereces lo que tienen los de arriba. Escrita y dirigida por Andrés
Wood, inspirada en la novela “Tres años para nacer - Historia de un verdadero
Machuca”, escrita por el poeta y novelista chileno Eledín Parraguez. Empieza la
cinta teniendo una estimable ambientación, con un diseño de producción notable Rodrigo Bazaes Nieto (“El Conde”) y Alejandro
González (“La Frontera”), con sus edificios, calles, autos, con el vestuario,
en miscelánea con la cinematografía de M.I. Littin-Menz (“Resistencia”),
granulada adecuadamente para darnos sensación de estar en los 70.
La historia transcurre
en Santiago en 1973 en los días previos al golpe militar, con una sociedad
dividida, y tiene como base un experimento real hecho en la época del gobierno
socialista de Salvador Allende en el Saint George's College (Saint Patrick's
College en la película). Machuca se
titula por el rol de Pedro Machuca (Ariel Mateluna), niño pobre inscrito en el
mencionado cole, con lo que el realizador desequilibra la historia de la
amistad con el chico de clase alta, marca las cartas de para quien van las
simpatías del relato nada imparcial, y es que como todos sabemos la zurdería tiene
la posesión de la superioridad moral.
El joven de clase alta Gonzalo
Infante (Matías Quer) es el punto de vista que se presenta al espectador, seguramente
el alter ego del propio Andrés Wood, que fue un niño de familia adinerada,
parece tener sentimientos de culpa que polariza de modo simplista. Es
inteligente la idea de colocar en el centro la historia de dos niños diferentes
que traban fuerte amistad, como símbolo del entendimiento transversal, pero
termina pegándose un tiro en el pie cayendo en lo facilón de apuntar con su
dedo acusador. Film que desea ser más de lo que es, abarca demasiado y aprieta
poco, con subtramas que nada dicen.
Gonzalo Infante (Matías
Quer), niño de once años, estudia en el Saint Patrick's, reputado colegio
religioso cuyos estudiantes provienen de la clase media alta de Santiago. El
director, el padre McEnroe (inspirado en el rector del Saint George Gerardo
Whelan e interpretado por Ernesto Malbrán), trae al establecimiento a un nuevo
grupo de niños, todos de clase popular, con el fin de educarlos sin
discriminación, en intento de promover el respeto mutuo entre estudiantes de
diferentes clases sociales. Dentro de este grupo se encuentra Pedro Machuca
(Ariel Mateluna), que vive en una población callampa en La Pincoya. Tras
algunos conflictos entre los nuevos compañeros de clase, nace la amistad entre
Gonzalo y Machuca. Ambos visitan sus respectivas viviendas en diferentes
ocasiones, conocen a sus familias y realidades internas ambos viven. En casa de
Pedro, Gonzalo conoce y se enamora de Silvana (Manuela Martelli), adolescente
vecina de Pedro.
El relato de la amistad
entre los dos amigos, en el que flotan temas como el bullying, el abuso del
poder, estableciendo buena compenetración entre ambos. Uniéndose posteriormente
a ellos y Silvana, resulta entrañable en muchas fases, entrando de lleno con la
joven en el terreno de del despertar sexual, muy al modo liberal hippy del amor
libre, exponiendo efluvios notorios de un Ménage à trois, ello escenificado con
los chicos morreándose tomando leche condensada a orilla de un riachuelo.
Gonzalo a través de la
amistad con Machuca descubre que hay otros mundos lejos de la burbuja de su
clase acomodada en la que reside, existe una sociedad partida ( aquí expuesta
por la ‘frontrera’ de un campo de futbol, a un lado las viviendas de clase alta
y al otro las chozas), ve gentes que viven en la precariedad de chabolas, con
ropas raídas, calzado ajado, y con ello parece albergar sentimientos de culpa,
al menos eso pretende el director, que el niño se sienta herido por esta grieta
social y me resulta manipulador. Con Machuca y Silvana asiste a manifestaciones
de los dos signos políticos, los que apoyaban a Allende en sus reformas y los
contrarios que las padecían, esto la famosa cacerolada de mujeres, que el
director enfoca de modo caricaturesco, ridiculizando de modo arrogante estas
protestas, donde hasta la madre de Gonzalo discute con Silvana (vende allí
banderitas de Chile) y le a la niña: "Vuelve a tu barrio marginal!",
dejando aun más claro el guión de parte de quien está en este David vs Goliat.
Durante la primera
aparte del film la política está muy de fondo (vemos tangencialmente imágenes
en tv de la reunión de Allende con el premier soviético Leonid Brezhnev), todo
esto en pequeñas dosis, hasta que entra de lleno, con la intensidad propia de
los tiempos que ocurrían. La mencionada leche condensada con la que se besan
los jóvenes deriva en motivo de pelea, la acritud reinante explota por la bici,
y aquí vuelve la vena izquierdista por la que Andrés Wood toma notable partido,
pues viene a decirnos que no es buena la propiedad privada, tomando como
epítome la bicicleta (puaj!), y si todo es de todos quien va a trabajar para
obtener algo que lo puede tener sin esfuerzo alguno? Ese es realmente el
espíritu del comunismo.
Como implosiona en
momentos como la reunión de padres en el colegio, con epicentro en el
izquierdista párroco McEnroe, donde los padres de los chicos acomodados se
quejan de las ideas de los ‘nuevos’, con la respuesta del discurso sentido de
la madre de Machuca (buena Tamara Acosta) en el colegio, reflejando el hastío e
impotencia de lo que sufre, aunque, como casi todo el film, me resulta
maniqueo, cual si fuera el propio director el que habla, pues no me resulta
natural este soliloquio. Tenemos en clave política como el borracho padre de
Pedro da un discurso deprimente de como las castas siempre serán castas, y que
Gonzalo cuando pase poco tiempo no querrá tener nada que ver con Pedro, y el
primero tendrá un gran puesto de trabajo por el padre, y Pedro tendrá una labor
precaria. Y lo primero que me digo es, como casi con tres años en el poder de
Allende no había proporcionado curro a este hombre? O es que no lo ha buscado y
vive de los subsidios? O quizás prefiere seguir bebiendo y robando a la esposa
para echarle las culpas de su miseria a los ricos?
Y en el tramo del clímax
estalla la violencia, el golpe de estado del General Pinochet se lleva a cabo
el 11 de septiembre de 1973, y lo veremos a través de los ojos de Gonzalo, los
niños miran los cazas militares sobrevolando la capital. Gonzalo asiste al
colegio, donde también ha habido otro golpe de estado. La violencia desatada
por las purgas contra los sospechosos habituales, la persecución a los
‘rebeldes’ la veremos en como Gonzalo visita el poblado de chabolas y allí el
ejército está desalojando por la violencia (recuerda a imágenes del desalojo
del gueto de Cracovia en “La lista de Schindler”), esto está bien escenificado
hasta que hay un disparo y ya me siento insultado en mi inteligencia (*spoiler).
Aparte de todo esto, no
entiendo que pinta la sub trama de la infidelidad de la madre de Gonzalo (buena
Aline Küppenheim dando vida a María Luisa Infante) con el rol metido con
fórceps de Federico Luppi. Esto cruzado con la relación con el padre cariñoso
de Gonzalo que quiere llevarse a la prole a Italia. Y es que se puede incidir
en esto como ejemplo de la poca hondura de temas, toca muchos palos pero
ninguno lo aprieta. Empezando por el principal de no entrar de lleno en el
porque del Golpe de Estado, quedándose en una de las partes y con ello ser un
panfleto (lo de Machuca siempre con el jersey roto, clama al cielo por lo
caricaturesco).
Matías Quer como Gonzalo
da bien con el rol de chico que va descubriendo un mundo nuevo a través de sus
nuevos amigos, su rostro refleja la inquietud uy curiosidad que te llegan, está
más que cumplidor; Ariel Mateluna como Machuca es algo más plano en su
actuación de duro jovenzuelo; La triunfadora actuación es la de una vigorosa
Manuela Martelli como la carismática Silvana, una Lolita que disfruta
calentando a los imberbes, pero que también tiene un fuerte carácter combativo
contra las que cree son las injusticias sociales, notable; De los secundarios,
destaco a Ernesto Malbran como el padre McEnroe, un agitador de conciencias que
busca ayudar a los niños que necesitan buena educación, un clásico cura de
izquierdas de los que abundan por Sudamérica.
Spoiler:
Rush final: El clima
político presente durante aquella época deteriora progresivamente la amistad
del trio. El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, encabezado por el
general Augusto Pinochet para derrocar al gobierno de la Unidad Popular del
presidente Salvador Allende (que cual Hitler estaba dando primero un Golpe de
Estado desde dentro), interrumpe de súbito la relación de estos tres amigos. La
dirección del Saint Patrick pasa a manos del Ejército de Chile, con el
consecuente despido del Padre McEnroe, la expulsión de varios alumnos y la
militarización del colegio. El ejército (aunque me lo desmientan, no me creo
esto) corta el pelo largo de los niños (ni que estuvieran haciendo la mili) y,
en general, pone "todo en orden". Gonzalo va en bicicleta a ver a sus
amigos del barrio. Los militares están allí, arrestando a los alborotadores.
Abren fuego. Gonzalo es agarrado por un soldado. “No vivo aquí”, protesta.
"Mírame. No pertenezco aquí”. Se aleja, abandonando a Pedro y su familia a
su suerte; Con ello el director Wood deja mal a Gonzalo, cuando él no podía
hacer nada por ellos, si acaso, pero resulta una bajeza moral acusar al chaval
de cobarde en esas circunstancias.
*No es creíble un
soldado dispare a una persona (Silvana) simplemente por estar gritando, es
querer deshumanizar a los militares en una jauría de chacales que no les
importaba asesinar, siempre que fueran pobres. No es verosímil, no digo que no
mataran en estos días, pero no eran tan desalmadamente estúpidos. Entonces se
los llevaban a lugares controlados por ellos como comisarias, o el estadio de
futbol de Santiago.
La zurdería está en
contra de la clase media, pues ello implica que hay por debajo y por arriba,
son más partidarios de que todos iguales, ósea, todos pobres (ningún régimen
comunista ha triunfado, todos provocan el exilio de los que los sufren: Cuba,
RDA, Corea del Norte o Venezuela), menos la clase dirigente que vivirán en la
opulencia de sus dachas y rolex. Y es que aquí muestran un relato de amistad
con el telón de fondo de los turbulentos días anteriores al golpe de estado de
Pinochet, que tiene su clímax durante el mismo, esto repudiable, pero no se
pueden hacer trampas al solitario, pues omiten porque se llegó a ello. Amén, de
que aunque esto suene impolíticamente correcto, Pinohet llevó el bienestar
económico al país andino, esto no justifica una dictadura, como no justifica la
que quería imponer Allende por la puerta de Atrás.
El ejército no acometió
la asonada por aburrimiento, lo hizo porque había un caldo de cultivo
pestilente en la nación andina, con decir que había una inflación de más del
600 %, con desabastecimiento en los supermercados, con cartillas de
racionamiento, con expropiaciones de empresas y tierras, con asociaciones tan
toxicas con países como la URSS o la Cuba de Fidel Castro. Y ya para mí el
colmo es ver el insulto a la inteligencia de rush final, con un asesinato
inverosímil para tocar la fibra sensible, amén de reforzar la idea de cómo la
clase alta pasaba de los pobres. Allende fue un presidente nefasto del país
chileno, al que el golpe de estado romantizó como a un héroe trágico, cuando
fue su incompetencia la que llevó a Chile al caos y con ello la asonada
militar, totalmente execrable, pero Allende pretendía instaurar una dictadura
comunista, similar a la que ha empobrecido en el continente americano a Cuba,
Venezuela o Nicaragua, no era Allende ningún mártir a ensalzar. Hay que tener
en cuenta que Allende dictó leyes que los jueces declararon inconstitucionales
y aun así las hizo cumplir, eso se llama golpe de estado desde dentro (como
hizo Hitler en Alemania).
Me queda una cinta que
si se hubiera enfocado con complejidad el tema habría sido mucho mejor, y no
quedar en algo sesgado políticamente hasta hacerla grimante. Gloria Ucrania!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario