lunes, 9 de enero de 2023

 


Top Gun: Maverick


Atractiva secuela de la sobrevalorada original de 1986 dirigida por el artesano de la acción Tony Scott, un enorme éxito comercial (fue la más taquillera de ese año), pero que a nivel de calado emocional dejaba mucho que desear. Fue la película que catapultó a la fama a Tom Cruise con sus relucientes 24 años se erigió en una de las mayores estrellas hollywoodienses, y en estos 36 transcurridos desde entonces ha sabido mantenerse en el top del firmamento del cine, tanto como para ser productor de sus films, y este no es una excepción, uniéndose al de la primera, uno de los reyes del blockbuster como es Jerry Bruckheimer.  Con esta continuación tardía (de la que se llevaba hablando mucho tiempo) consiguen algo tan poco dado en el cine como es que una segunda parte sea mejor que su original. Dirige Joseph Kosinski el guion de Ehren Kruger, Eric Warren Singer y Christopher McQuarrie a partir de una historia de Peter Craig y Justin Marks. Tom Cruise repite su papel protagónico como el aviador naval Maverick. Se basó en los personajes de la película original creada por Jim Cash y Jack Epps Jr. también protagonizada por Val Kilmer, Miles Teller (rol de hijo del fallecido Goose, en un papel muy rígido de tipo duro sin aristas), Jennifer Connelly (mujer trofeo), Jon Hamm (típico-tópico mando refunfuñón), y Ed Harris (otro rol, aunque más corto, de oficial cascarrabias). En la película, Maverick se enfrenta a su pasado mientras entrena a un grupo de jóvenes graduados de Top Gun, incluido el hijo de su difunto mejor amigo, para una peligrosa misión en un país hostil indeterminado.

 

Es una historia mil veces vista, la sempiterna aventura cuasi-suicida que solo pueden llevar a cabo unos pocos elegidos, pero que la realización sabe darle un toque atractivo en su desarrollo, con una expresividad notable en su mirada y lenguaje corporal, en como emite el peso del pasado sutilmente, pero ello siempre desde su altar de Mito de la Aventura Macho Alfa: Con un protagonista que respira carisma por todos lados, dándole un razonamiento verosímil a que aun sea piloto de cazas; la enternecedora inclusión de Val Kilmer en un rol de cuasi meta-ficción incorporando su enfermedad real, ahora Almirante Tom ‘Iceman’ Kazansky, en una sola secuencia conmueve (quedaron lejos las rencillas con Maverick de la primera parte), transpirando un realismo crudo, con una gran chispa con Cruise; con escenas de acción excelentes; con un aceptable (aunque prescindible) romance del prota con la hermosa Jennifer Connelly (a la que siempre es un placer verla en pantalla, teniendo buena química con Cruise, aunque en un papel plano; sustituta de una desaparecida desde hace décadas Kelly McGillis); con un bien llevado conflicto cuasi paterno-filial remanente orgánicamente de la original; y con un rush final de 40 minutos espectacular, muy superior al de la original (era bastante bluff) sabiendo aunar espectacularidad en los impresionantes combates aéreos, y emoción, evolucionadas ingeniosamente de como si una cuenta atrás fuera, aunque eso sí, algo acomodaticio, con mucha adrenalina.

 

Abordando como en la primera el sentido del deber, las ansias de ir más allá de los techos de cristal que nos autoimponemos, loando el sentido de la camaradería, el espíritu del sacrifico por un bien mayor, versando también sobre las segundas oportunidades. Teniendo por supuesto constantes guiños autorreferentes a la primigenia en multitud de detalles, desde la moto, las gafas de sol Ray Ban, la competición motera contra un caza, rebeldía ante los mandos, mandos que riñen con el prota pero saben es de corazón noble, la música techno de Harold Faltermeyer, y por supuesto la escena de competición deportiva (en la otra era volley-playa y aquí es Rugby) en la arena (en este caso en la playa), donde los machos (ya lo sé, también hay una mujer, pero se nota metida con calzador) puedan lucir torso desnudo (incluso Cruise). Cambia el contexto de la Guerra Fría, por aquello de estar en la era de lo políticamente correcto, ahora es un enemigo sin nombre, sin rostro, sin que oigamos (un ente indefinido maligno) por aquello de no humanizar al que vas a matar, tenemos cazas mucho más rápidos, tecnología más avanzada, tanta que los Drones amenazan con dejar en tierra a los pilotos, pero aun quedan ‘dinosaurios’ como Maverick.

 

Es un entretenimiento ágil, aunque demasiado alargado en el metraje, con puntos a su favor, pero para mí lejos de ser lo que la crítica extendida ensalza. Es un tipo de película que exige poco del espectador, carece de profundidad, sus personajes son arquetípicos, solo Maverick tiene alma, el resto son seres colindantes que se expresan en modo cliché, ni la Connely tiene un personaje con carácter definido, ni el de Rooster tienen dimensión humana (aparte de su hostilidad con Maverick, tiene un pique con un piloto, Hangman [inane Glen Powell] bastante penoso en lo estereotipado de quien es el mejor, que quiere emular el de Cruise y Kilmer de la original), meros apoyos del prota. Es un film sin dilemas morales, sin dudas, todo se ve venir de lejos, todos sabemos cómo acabaran Maverick y Rooster tras verlos por vez primera chocando, esto es uno de sus hándicaps, su previsibilidad. También se la puede ver, como en la primera, como un anuncio de reclutamiento militar, reflejando la vida militar con miticismo y glamur, con idealismo, sin fisuras, con compañerismo. La película fue apoyada e influenciada activamente por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y la Armada de los Estados Unidos para presentar al ejército de los Estados Unidos de manera positiva.

‘Treinta y seis años después de “Top Gun”, Tom Cruise regresa como Pete “Maverick” Mitchell. Entavía (sé que es un palabro) está en la Marina, después de haber rechazado ambas promociones (aún es Capitán) e intenta que se retire. En la secuencia de apertura de la película (lo vemos entrar en un hangar a contraluz, con el desierto Mojave tras él, quizás en homenaje a la mítica secuencia final de “The Searchers” de Ford, tal vez como alegoría de un héroe que se resiste a rendirse), muestra sus habilidades como piloto (prueba un prototipo de caza ultrasónico) y su inclinación por romper las reglas y desafiar la autoridad. (Tanto Ed Harris como Jon Hamm están cargados con los papeles de oficiales superiores que agitan metafóricamente sus puños en el aire sobre las formas rebeldes de Maverick)’.

 

Tras lo que entramos en el grueso del film que es el entrenamiento por parte de Maverick a unos Top Gun para la Misión Imposible. Donde sentimos un espíritu vitalista, la alegría de disfrutar de lo que la vida te da, ello mientras el héroe recuerda nostálgicamente su pasado, ello sobre todo se da cuando observa desde el exterior de un bar al hijo de su amigo fallecido Goose cantar al piano ‘Great Balls of Fire’ de Jerry Lee Lewis (vigorosa escena con todo el local cantando a coro), y rememora una secuencia similar décadas atrás. Muestra el ambiente castrense desde un óptica optimista y saludable, sin conflictos de hondura, más bien de índole de testosterona, los roces con los altos mandos. Las escenas de entrenamiento de pilotos en juegos de gato y el ratón vibrantes. Con el metido con calzador romance maduro entre el prota y la bella partenaire.

 

Para en la parte final meternos en la Misión Imposible, donde todo lo visto anteriormente de prodigio en la filmación de vuelos de cazas se atomiza hasta hacernos inmersiva la experiencia de estar en el interior de la cabina, donde los efectos visuales se minimizan al máximo, se respira autenticidad, con esa cámara colocada en el interior de la berlina que nos hace partícipes de la mimetización con el piloto, con esa forma de colocar la mano en el cristal del mismo para no desorientarse, con vuelos reales rodados (esto gracias a la colaboración de la Armada USA), con coreografías espléndidas, proyectando vértigo, con una labor de edición de sonido buenísima, ello apoyado en un fenomenal trabajo de cinematografía del chileno Claudio Miranda (ganador de un Oscar por “La vida de Pi”, y con otra nominación por “El curioso caso de Benjamin Button”), en miscelánea brillante con la edición de Eddie Hamilton (“Kingsman: Servicio secreto” o “Misión imposible: Nación secreta”), que apabullan con la energía que desprenden, siendo nada caóticas para su visión, sino, diáfanas y claras, añádanse los fondos de los coloridos cielos, las montañas, los bosques nevados, creando preciosas estampas. Y todo ello discurriendo en modo creciente de dramatismo bien llevado, cargado de intensidad, sobre todo porque sentimos que puede ser el final de Maverick en su última misión, y porque tenemos el ante cedente de la primera donde muere Goose, con lo que tenemos ese elemento sobrevolando. Lástima que mi sensación final sea de que no han querido arriesgar y han tirado por el camino fácil de agradar a todo el mundo, pero al espectador exigente (así me considero) le falta conexión con una conclusión tan ‘agradaora’. Súmese un epílogo muy estirado a la par que pasteloso. 

 

El compositor de Top Gun, Harold Faltermeyer, repitió su papel y se le unieron Lady Gaga, One Republic y Hans Zimmer. La banda sonora fue producida por Lorne Balfe con dos sencillos, "Hold My Hand" de Lady Gaga y "I Ain't Worried" de OneRepublic. De la primera película, la partitura también incorpora elementos del "Top Gun Anthem" original, y la canción "Danger Zone", compuesta por Giorgio Moroder y cantada por Kenny Loggins.

 

La película se filmó en formato IMAX con cámaras Sony Venice 6K Full Frame con certificación IMAX.  Kosinski explicó que el equipo pasó más de un año con las fuerzas de la Marina para usar las cámaras IMAX dentro de la cabina, con cuatro cámaras orientadas hacia los actores y dos orientadas hacia adelante, además de las cámaras montadas en todo el exterior de la aeronave. Explicó que "el público debe sentir la autenticidad, la tensión, la velocidad y las fuerzas gravitatorias, algo que no se puede lograr a través de un escenario sonoro o efectos visuales, lo que requirió una enorme cantidad de esfuerzo y trabajo". Se filmaron más de 800 horas de imágenes aéreas para la película, superando el metraje combinado filmado para las películas de la trilogía de El Señor de los Anillos.

 

El antiguo bar militar fue construido en el lado de la playa en Los Ángeles. La estructura de acero se ensambló fuera del sitio para una inspección visual, luego se desmanteló y se reconstruyó en el set; Para la mayoría de los aviones, incluido el F/A-18E/F, el equipo de producción adquirió 20 aviones en funcionamiento de todo el país.


Uno de los artistas de VFX en el equipo de efectos especiales, Fred Lyn, afirmó que el uso de CGI fue extenso en la película con el F-14 y el Su-57 visualizados completamente por computadora. Lyn afirmó que las escenas del F/A-18 involucraban predominantemente un solo jet, que luego se sometió a CGI para crear las escenas de entrenamiento de combate aéreo que mostraban múltiples jets. La fuerza de ataque de cuatro jets al final de la película también se creó a través de CGI a partir de un solo F/A-18.

 

El supervisor de efectos visuales de producción, Ryan Tudhope (“Blade Runner” o “Deadpool”), coordinó la integración de varios componentes de efectos visuales utilizados en la película. Skywalker Sound trabajó en el diseño de sonido y la mezcla temporal de la película. Se les asignó la tarea de crear efectos de sonido de aviación, trabajando en estrecha colaboración con GE Aviation, un fabricante de motores a reacción de Cincinnati.

 Después de su tratamiento y operación por cáncer de garganta, Val Kilmer perdió la capacidad de hablar con eficacia. En 2021, trabajó con Sonantic, una empresa de software con sede en el Reino Unido que se especializa en síntesis de voz, para recrear digitalmente su voz utilizando tecnología de IA y grabaciones de audio archivadas de su voz. La ​​colaboración con Sonantic condujo a un exitoso programa de modelos vocales que Kilmer podría aplicar en proyectos futuros. Para Top Gun: Maverick, sin embargo, esta tecnología no se usó. El director Joseph Kosinski aclaró en una entrevista que usaron la voz real de Kilmer, alterándola digitalmente para mejorar la claridad.

 

Se utilizaron imágenes de la película original en una escena en la que Maverick observa a Rooster tocando "Great Balls of Fire" en el piano, invocando recuerdos de la familia y la muerte de Goose. El metraje se usó como un flashback, que no estaba planeado en el guión original; Kosinski introdujo la idea durante la fase de montaje de la película para ayudar a explicar la relación de los personajes y profundizar en los conflictos emocionales involucrados.

 

Film nominado para el Premio Globo de Oro a la Mejor Película - Drama y Premio de la Película Critics' Choice a la Mejor Película. Recaudó $ 1,488 mil millones en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera de 2022, la segunda película estrenada desde la pandemia de COVID-19 en recaudar $ 1 mil millones y la película más taquillera de la carrera de Cruise.

 

Un pasatiempo eficaz, muy superior a la primera, pero no la veo como la gran peli que muchos comentan. Gloria Ucrania!!!

 

PD. A Kelly McGillis, Meg Ryan y Aaron y Adam Weis, que aparecieron en la película original, no se les pidió que aparecieran en la secuela.

 


LA FUGA DE COLDITZ.

Entretenida serie británica que he visto con motivo de que este año hacía medio siglo que ese estrenó , y era una de esas que recordaba con nostalgia de mi adolescencia viendo creo que era los sábados por la tarde siguiendo las andanzas de este campo de prisioneros en la Alemania nazi de la WWII, y como los confinados buscaban formas de escapar a su cautiverio. Es una producción de la BBC y Universal Studios, con dos temporadas (15+13), versando sobre reos de guerra aliados encarcelados en el castillo de Colditz en la Sajonia germana, es un Sonderlager (campo especial), diseñado por los nazis para albergar a prisioneros de alto riesgo y más tarde Prominente (políticamente importantes). Fortaleza supuestamente a prueba de fugas cuando fueron designados Oflag IV-C durante la Segunda Guerra Mundial, y sus muchos intentos de escapar del cautiverio, así como las relaciones formadas entre las diversas nacionalidades y sus captores alemanes. Desde la llegada de primeros prisioneros británicos después de Dunkerque para unirse a prisioneros polacos, franceses y holandeses existentes, hasta la liberación del castillo por los estadounidenses en 1945. Colditz fue creado por Brian Degas en colaboración con el productor Gerard Glaister, siendo el consultor técnico de la serie fue Major Pat Reid, el verdadero oficial de escape británico en Colditz. Teniendo gran parte de su atractivo en las relaciones que se establecen entre los allí presos en las diferentes jerarquías, entre las diferentes nacionalidades, y entre los cautivos y los guardianes alemanes. En esto es muy bueno como no hacen lo facilón de caricaturizar a la parte teutona como malos malísimos sin sentimientos, les confieren alma y complejidades, en lo que es un rasgo humanista, cada uno con su personalidad, donde vemos a varios guardias relacionándose amistosamente con los reos, tenido los germanos sus debilidades que salen a flote en alguna ocasión. Siendo el comandante nazi del cuartel un caballero respetuoso con los presos, habiendo niveles para la maldad siendo aquí el ogro las SS que se mencionan como el ente que si aparece en el campo de prisioneros será un Infierno.

 

Serie que vista hoy día me ha despertado mucha simpatía por la ingenuidad que desprende, pues más que un presidio parece un internado escolar. Donde los intentos de fuga parecen algo así como travesuras. Esto lo digo porque cuando llegan al castillo los protagonistas escuchamos que nadie ha escapado de allí y que si alguien lo intenta será ejecutado, y luego el mayor castigo es una celda de aislamiento alguna semana, parece un tirón de orejas más que un castigo brutal que se podría esperar. Tenemos a los presos que allí viven con todo tipo de comodidades, siempre van bien vestido con sus ropas de militares, no sufren estas desgaste con el paso de los años, se mueven con libertad por el castillo, hacen juicios militares, ejecutan sentencias de ahorcamientos, tiene radio, todo tipo de juegos, pueden hacerse pasaportes falsos con cámaras de fotos, tienen bastante dinero alemán, hacen teatro, les llega correspondencia de sus países, paquetes de la cruz roja, chulean a los guardianes, si te haces el loco  te mandan de vuelta a tu casa (el actor británico Michael Bryant es protagonista de esto en un torre de forcé en el episodio "Tweedledum"), pero si hasta en el tramo final de la serie construyen un aeroplano en la azotea del castillo sin que los alemanes se den cuenta. Nunca tienes sensación de peligro letal, siempre protegiéndose los presos tras la Convención de Ginebra que protege a los presos de guerra, cuando los nazis no firmaron este tratado. Nunca hay sensación de que lo estén pasando mal allí dentro, nadie muere allí dentro, no hay ejecuciones, es un campo de prisioneros VIP.

 

Sin embargo, es una buena experiencia la serie, cuando sabes de que va cada personaje, entras en sus dilemas morales, eres parte de sus choques, sus traspiés, sus ilusiones, sus frustraciones, pero siempre desde un prisma de baja intensidad por lo ya referido de que nunca siente están al borde del precipicio. Unos capítulos que entran juegos de poder y manipulación de claro sino psicológico.

 

Es una serie con un carácter claustrofóbico, donde la mayor parte de lo que vemos ocurre en interiores del castillo, se nota mucho son estudios, con algunas salidas al patio, y unas pocas a los exteriores. Tiene mucho de thriller en cómo preparan y ejecutan los planes de fuga, que unos tiene éxito y la mayoría no.

 

Tiene un arranque dubitativo, con unos tres primeros capítulos que nos presentan a varios de los protagonistas en la previa de entrar en Colditz, exponiendo su pasado, sus circunstancias, como por sus intentas de fuga de otros campos de prisioneros son enviados al supuestamente inexpugnable titular. Hasta que en el cuarto nos situamos en el interior de la fortaleza sajona y allí conocemos al recién llegado Teniente Coronel John Preston, un rígido oficial que se convierte en el más alto superior entre los británicos, tipo reflexivo, inteligente, carismático, se preocupa por el bienestar de sus subalternos. Mantiene una gran relación con el kommandant del presidio, cada uno en su lugar, pero respetándose uno a otro. Tipo que no parece tener grietas emocionales, aunque las deja aflorar en uno de los episodios en el que sucumbe a sus sentimientos y se une a una fuga. Jack Hedley da vida a Preston con gran carácter y flema británica; Conoceremos al rebelde Teniente de vuelo Simon Carter (beun David McCallum), que no se sabe como lleva su traje oficial de gala en muchas ocasiones (se tiró en paracaídas con él puesto, puaj!). Desea escapar para volver a ver a su joven esposa. El Carter ficticio se parece al verdadero preso de Colditz, el teniente de vuelo Dominic Bruce. legendario 'Hombre de tamaño mediano' del IX Escuadrón, fue enviado a Colditz después de escapar del Castillo Spangenberg. Bruce fue el autor de uno de los escapes más célebres de Colditz, el llamado escape 'Tea Chest', réplica del cual se presentó en la exposición 'Great Escapes' del Imperial War Museum;Teniente de vuelo Phil Carrington (buen Robert Wagner), oficial estadounidense que se ofreció como voluntario para servir con los británicos a principios de la guerra. Según la vida real, Micky Burn, se desempeñó como periodista en Berlín antes de la guerra y tiene un conocimiento íntimo de Alemania y la política alemana, admite haber tenido cierta admiración por el nacionalsocialismo. Wagner le da vida con fuerte personalidad. Personaje basado en el fugitivo de la vida real Pat Reid. En realidad, el oficial que escapó con Reid a través de La ruta Singen de Hans Larive era el canadiense Howard Wardle; Conoceremos al Kommandant (Bernard Hepton), conocido solo por su nombre de pila "Karl", tipo noble y orgulloso, un militar de la vieja escuela, se nota no comulga con la cultura nazi, pero sobre todo es un soldado que se debe a las órdenes. Es el ejemplo máximo del ‘Buen Alemán’, tiene una gran química con Preston; el Mayor Mohn encarna al villano viscoso, al que se acerca más a la visión del siniestro sádico nazi, muy inteligente (gusta de jugar al ajedrez), observador, desearía mayor libertad en la represión a los reos, aunque realmente su apariencia y sus modos nunca son crueles, ni mucho menos, su gesto torcido no se corresponde con sus modos, más allá de que en un capítulo mande disparar por encima de las cabezas de los presos que intentan rebelarse contra las órdenes. El actor que lo encarna, Anthony Valentine, le dota de personalidad, de sensación atemorizadora en su gesto y mirada gélida, muy bueno. Aunque le agregan el protagonismo en uno de los episodios finales como para querer caricaturizar a los nazis en su persona y flaco favor hace el guion aquí al carácter del personaje, guiñolizándolo; estos, a mi entender, son los personajes más importantes.

 

La serie tiene tiempo en sus 28 capítulos para ofrecer diferentes vertientes, como es el muy de índole psicológica con ese oficial haciéndose pasar por demente para lo deporten a su país, y que termina como termina; Hay uno bastante inverosímil, donde los presos ejercen de espías para (valga la redundancia) espiar una reunión de mandos militares en el castillo, esto no me resulta creíble, pues con la cantidad de lugares que tiene los nazis para esto, se congregan junto a prisioneros (¿?); El ‘whodunit’ con un asesinato de un alemán por resolver; la búsqueda de un traidor que lleva consigo un rush final de capítulo trepidante en su dramatismo; el intento de soborno-chantaje a asoldados alemanes y lo que conlleva; un extraño capítulo donde se expone el problema de la ludopatía, donde un tipo uno de los protagonistas (el Capitán George Brent al que da vida un buen Paul Chapman), se lo juega todo al póker (en diferentes juegos) contra un recién llegado ‘tahúr’, sufriendo una depresión por ello. Esto me resulta, raro pues su primera preocupación sería salir vivo de allí; el capítulo donde hay un coro que va al pueblo con un gabacho que seduce a una alemana; está como encumbran a un oficial recién llegado, y este pasa olímpicamente de querer ser un símbolo; están los planes rocambolescos para huir, como el que se esconden en un zulo balo el altar de la capilla y allí quedan atrapados unos británicos; hay otro en el que seguimos la odisea (le ayudará una prostituta germana) en que un preso se escapa y no consigue refugio en la embajada USA (aun no había enterado en guerra); Hasta llegar al clímax del final de la primera temporada con un episodio doble con el más famoso plan de fuga de la prisión Colditz, por si solo un buen telefilm, cargado de intensidad, de emoción, donde se gastaron más medios para pasar a unos buenos exteriores, siendo tenso su rush final en las montañas nevadas junto a la frontera suiza.

 

La segunda temporada baja el nivel un poco, al ser el declive del Reich la sensación es algo plúmbea, donde ya las fugas pasan a ser algo marginal, aunque hay una subtrama sobre una avioneta que construyen los británicos y que me es un insulto a la inteligencia. Ello hasta llegar al momento final de la liberación, en un episodio desprovisto de sentimentalismos baratos.

 

De la puesta en escena destaco los créditos iniciales con el muy pegadizo tema musical creado por Robert Farnon, de los que perdura en el subconsciente por su épica melodía; Una de las localizaciones utilizadas en el rodaje fue el Castillo de Stirling.

 

Serie que ha envejecido bastante, pero que mantiene niveles de atractivo, sobre todos en lo inherente a la nostalgia de la tv de antes. Gloria Ucrania!!!

 

domingo, 8 de enero de 2023

 


Pinocho de Guillermo del Toro


El creador de universos propios, el mexicano Guillermo del Toro (de ahí el acertado título, no por pedantería, si no por remarcar que es su mente la que moldea el relato), junto al especialista en animación stop-motion Mark Gustafson (en su debut como director, trabajó en films como “El fantástico Mr. Focx”), ofrecen una muy atractiva revisión del clásico literario infantil, aunque el binomio de realizadores dan su particular toque más para adultos que para peques, siendo una cinta que destila tristeza y melancolía. Basándose libremente en la obra del florentino Carlo Collodi de 1883, “Las aventuras de Pinocho” (en realidad se publicó originariamente en forma de historieta en el periódico infantil “Giornali per un bambini” entre 1881 y 1883, con el título de “Storia de un burattino”, después publicado ya como libro con el título de “Le avventure de Pinocchio”), convertido desde entonces en un clásico para los niños, ayudando mucho a ello la popularísima y canónica adaptación que Disney en 1940 (segundo largometraje de Disney), aunque se apartaba bastante de éste, pero manteniendo su espíritu aleccionador. Tras esta ha habido decenas de revisiones sobre la legendaria marioneta, tanto animadas como en vida real, algunas muy recientes, como son la italiana de 2019 dirigida por Matteo Garrone con Roberto Benigni como Geppeto (él mismo dirigió otra versión en 2002), o la coetánea del 2022 dirigida por Robert Zemeckis con Tom Hanks de Geppeto, pero ninguna (incluidas estas) han conseguido ni tan siquiera cercarse a la magia inherente a la dirigida por Ben Sharpsteen & Hamilton Luske para la compañía del logo-ratón. Hasta que ha llegado esta del de Jalisco, que ha conseguido dar una perspectiva nueva cautivadora. Teniendo un reguero impresionante entre los que dan voz a las figuras animadas, como Ewan McGregor como Sebastian J. Cricket el grillo, David Bradley como el maestro Geppetto, Ron Perlman como el villano Podestà, Cate Blanchett, Tim Blake Nelson (v.o. de los Conejos Negros, cuerpos esqueléticos que trabajan para la Muerte. Se basan en los Undertaker Rabbits de la historia origina), Christoph Waltz como el Conde Volpe, Tilda Swinton o John Turturro como el Dottore.

 

Guion de Del Toro y Patrick McHale (“Hotel Transilvania 2”), a partir de una historia de del Toro y Matthew Robbins (“Mimic”), que pasan el relato por su gótico-oscuro filtro para regalarnos una obra más para adultos que para peques. Proyecto muy personal de Del Toro, considera que ningún otro personaje "tuvo conexión personal tan profunda con [él]" que Pinocho. Film influenciado notoriamente por las ilustraciones de Gris Grimly para la edición del libro de 2002 (las descubrió Del Toro nen 2003), donde crea a Pinocho como un títere con una nariz larga y puntiaguda y extremidades delgadas, con gestos que del Toro sintió que capturaban la energía de un títere rebelde, pero de buen corazón, de modo sombrío el director azteca ideó el aspecto de Pinocho para la película, representándolo como madera sin terminar. Del Toro mantiene de la obra seminal el pasaje de los conejos sepultureros, aquí muertos, con las costillas expuestas, que en el libro son negros como la tinta y enseñan al muñeco que, si no se toma su medicina, morirá. Pero prescinde -como en Disney-, de algunos de los pasajes más oníricos y, a la vez, más escalofriantes del original, como la muerte del hada y la del Grillo Parlante -que con Disney adquirió el nombre de ‘Pepito’.

 

Enmarcando la historia de la popular marioneta en la Italia mussoliniana, ello para otorgarle mordazmente un cariz diferente a la narración sobre la pérdida de la inocencia, atacando el adoctrinamiento y lavado de cerebro, a favor de la desobediencia (como ejemplo de libre pensamiento) cuando es claramente el mal totalitario (el fundamentalismo político) el que está arriba en la jerarquía, contra la manipulación de las masas, por ello lo de la inclusión del fascismo como epítome de lo que se supone debe ser obediencia ciega (en el libro era pro obediencia a los padres), también sirve en este contexto como mensaje antimilitarista, contra la acomodación de la Iglesia en torno al poder (representada en el sacerdote que contrata a Geppeto con v.o. de Burn Gorman), o ensalzando el poder del arte (el teatro de variedades en este caso, vemos una chanza de Pinocho desfilando al paso de la oca) como medio para la sátira de los poderosos sátrapas. Se hace ver como los fascismos quieren a gente sin sentimientos, robots fuertes que no sientan dolor (sean asentimentales). 'Credere, obbedire, combattere (creer, obedecer, luchar)’, es el lema fascio italiano que vemos en multitud de partes, y Del Toro satiriza esta antidemocrática ideología apegada al militarismo (que estado dictatorial no lo está?), nada mejor para ello que el tramo en la escuela militar parodia el culto a la personalidad (en este caso a un Mussollini caricaturizado de forma grotesca como pequeñín), atacan la sumisión dogmática.

 

Asimismo, se incluye otro elemento nuevo orgánicamente perfecto en el argumento, como es que Pinocho ‘nace’ de la pérdida de Geppeto de su hijo pequeño (muerto en un bombardeo producido durante la Gran Guerra, llamado aquí Carlo, en claro homenaje al creador de Pinocho), lo que se maneja para radiografiar las relaciones paterno-filiales en como los progenitores podemos colgar una losa pesada sobre las espaldas de nuestros hijos con las expectativas que creamos sobre ellos, lo cual puede llevarnos (peligrosamente) a la frustración paternal y al desamor filial, en este sentido, el director de “El Laberinto del Fauno” vuelca su amor por sus padres, dedica la película sus padre y madre. Tocando temas tan profundos (amen de los comentados) como son la aceptación del paso del tiempo, nuestra mortalidad, que estamos de paso y hemos de aprovechar lo que estemos aquí, la fugacidad de nuestra existencia, hemos de valorar el amor, el sacrificio por un bien mayor, las amistad, la empatía con los que los que sufren, siendo por ello un relato que rezuma humanismo por todos lados.

 

Del Toro hace eso tan difícil como es revisar un clásico y alcanzar a darle una visión distinta, pero a la vez bien engarzado a la historia, manteniendo su esencia lo que hace más que justificable verla. Dejando un poso de reminiscencias al clásico del terror “Frankenstein or the Modern Prometheus” (1818), sobre jugar a ser Dioses dando vida y nuestra responsabilidad sobre la creación. Todo ello con una estética muy propia del expresionismo alemán en su tenebrismo, esto apoyado en el sensacional diseño de producción de Guy Davis (colaborador habitual de Del Toro en films como “Pacific Rim” o “La forma del agua”, o “El callejón de las almas perdidas”), y del especialista en animación de este tipo, Curt Enderle (“The Boxtrolls” o “Isle of Dogs”), jugando en la iconografía feérica cruzada con la cultura egipcia (sobre todo en la ‘Muerte’ que maneja las vueltas a la vida de Pinocho, original de esta película), con lares formidables como el pueblo (con sus sinuosas calles empedradas), o la Iglesia, proyectando una impresión magnética en su deslumbrante imaginación lóbrega, rica en detalles siniestros. Esto sustentado en gran medida por la fascinante cinematografía de Frank Passingham (especialista en la animación stop-motion: “Evasión en la granja” o “Ratompolis”), proyectando un patinado cromático en tonos marrones macilentos, ominosos, con sombras, con mucho picado y contrapicado, con cielos nublados. Con unas figuras con brillantez en sus naturales movimientos, el monstruo marino, su bizarro interior, todo un deleite para la vista. Esto adornado por la notable música del galo Alexandre Desplat en su segunda colaboración con del Toro, tras de “La forma del agua”, con letra de Roeban Katz.

 

Historia donde tienen mucha importancia unos secundarios con carácter, que dejan poso en su fuerte personalidad para bien o para mal, incluso complejos, seres que evolucionan con los acontecimientos, como el grillo, Carlo, el malvado Podestà, el niño Candlewick (v.o. Finn Wolfhard), el matón simio Spazzatura (Su nombre significa "basura" en italiano y es la contraparte de la película del Gato de la historia original de Pinocho. Spazzatura solo puede hablar a través de los títeres que opera), la espectacular Muerte (v.o. Tilda Swinton), o el fascista Conde Volpe.

 

Pinocho (v.o. de Gregory Mann) es alborotador, y primario, en contraste con el bien educado y dócil Carlo, pero tiene un corazón noble, es individualista, valiente, intrépido, etc. Crece en una sociedad fascia dominada por personas que se comportan como marionetas que profesan fe ciega en su líder, y él es un alma libre que no se ata ni a los hilos que debería tener como títere, se rebela contra la tiranía, tanto como para burlarse ante él de Mussolini (muy buena la secuencia), va aprendiendo lo importante de la vida a fuerza de golpes, incluso de muertes (extraordinarios sus pasos por este suigéneris limbo), va generando su propia identidad lejos del espejo que le quiere interponer su creador Geppeto. Ser de madera maravillosamente diseñado, alejado de la imagen aniñada que tenemos iconizada en mente, nada que ver con la cuasi-transfiguración de un niño ‘amuñequizado’ (valga el palabro), propia de ser una creación provocada por la ira que son los hachazos de Geppeto, creado imperfectamente con la furia de un parto imaginativo y doloroso, lo vemos ir desarrollándose en sus movimientos, del inicio que parece una especie de aterrador arácnido, para a medida que discurre el minutaje ir pareciendo más humano, hasta impregnarnos de ternura y simpatía. Aquí no hay horizonte con el que llegar a ser un humano de carne y hueso, aquí debes quererlo como es por dentro, sin que tenga que ver el aspecto, la transformación debe ser de carácter; Geppeto tiene una presencia de más peso en su arco evolutivo, yendo a la par que Pinocho en su toma de conciencia de que no puede clonar a las personas, debe aceptar a su hijo tal y como es y no quererlo moldear como otro, lo que puede suponer el rechazo del infante.  

 

También se cambia la caracterización de Sebastian J. Cricket, el grillo parlante, asume el papel de la conciencia de Pinocho (aquí el narrador en off de la historia que está escribiendo cual escritor). Su importancia personal molesta a Pinocho, lo que hace que escape de la supervisión de Sebastián. El grillo se da cuenta de que Pinocho debe descubrir ciertas cosas por sí mismo, como el amor, la humildad y cómo comportarse. Como en el libro original, Sebastian es "asesinado" varias veces durante la duración de la película, pero siempre regresa para cumplir con el arco de su personaje. Del Toro no deseaba depender demasiado de las criaturas mágicas en la película. Deseando más realismo, eliminó el Zorro, el Gato y la Tierra de los Juguetes. Además, del Toro creó el Conde Volpe, como homenaje y fusión de Fox, Cat y Mangiafuoco. En la trama secundaria del burro, el cochero es reemplazado por el Podestà, oficial fascista que, al darse cuenta de que no se puede matar a Pinocho, se esfuerza por reclutarlo en el ejército de Italia.

 

Del Toro imprime un ritmo fluido que hace sus 105 minutos sean muy llevaderos. Con una narración episódica que nunca pierde su cohesión, todo muy orgánico, dejando que los personajes se expresen para nos sintamos empatizados con ellos, haciendo que con el prólogo nos sintamos partícipes del dolor de Geppeto, una angustia vital que todo el que es padre entiende (proveniente de la muerte de su hijo; esto producido por una imagen recurrente en la filmografía de del Toro, aviones de guerra sobrevolando en la noche, y soltando bombas, hacen blanco en un terreno habitado por niños, el símbolo de la inocencia, esto ya lo vimos, por ejemplo, en “El Espinazo del diablo” (2001).

 

Para cuando aparece Pinocho la historia tomar aún más impulso con sus ‘aventuras’ primero con el feriante Conde Volpe (v.o. Christoph Waltz; Su nombre significa "zorro" en italiano y es una combinación de Fox, Mangiafuoco y Ringmaster de la historia original), luego con el Podestá (v.o. Ron Perlman), tras ello el monstruo marino, y todo ello salpicado por saltos al Limbo. Para desembocar en un final satisfactorio en como llega, emocionando. Y encima coronado por un epílogo cargado de nostalgia, de madurez, de sentido del ciclo de la vida es imparable (por mucho que nos duela), donde se hace un recordatorio de aquello del Tempus Fugit, que yo entiendo como el Carpe Diem.

 

Tiene también parte de musical en varias canciones que se reparten por el metraje, no es su parte mejor, tampoco son un lastre, aunque si está un tema que se puede salvar como es "Ciao papá", de los temas que te dejan huella.

 

Film que ha tenido 3 nominaciones en los Globos de Oro, entre ellas Mejor Película de Animación.

 

Spoiler:

 

Un epílogo crudo en su exposición del Memento Mori (otra cita popular del latín), nada complaciente y menso para los niños. Donde vemos en varias poéticas elipsis como todos los que rodean a Pinocho van desapareciendo, van muriendo presos de nuestra mortalidad, mientras él permanece igual, ello para hacer ver la muerte como algo natural lejos del tabú.  

 

Un Pinocho original, conmovedor, entrañable, muy humano en sus falencias y virtudes, exponiendo con fuerza dramática un viaje iniciático de calado para el espectador. Para mí, la mejor película de Del Toro, siempre le había encontrado defectos a sus cintas, pero esta es la más redonda, aun con algún altibajo de ritmo. Gloria Ucrania!!!

jueves, 29 de diciembre de 2022

 


Canción para otra Navidad. (1964)


Farragoso y muy sermoneadora versión suigéneris del clásico de Charles Dickens. Con motivo de las fechas navideñas me suelo ver alguna versión del más famoso relato navideño, como es el dickensiano “Cuento de Navidad” (1843), en este caso le ha tocado un telefilm estadounidense de 1964, que tenía muy buenos elementos para ser mucho más de lo que acaba siendo, en lo que es una revisión del clásico filtrada por los temores remanentes de la Guerra Fría (clima este que trasladó el guionista a su icónica serie). Es una singular producción que predicaba la cooperación global, y atacaba el aislacionismo, era la primera de una serie planificada de especiales de televisión desarrollados para promover las Naciones Unidas y educar a espectadores sobre su misión. Originalmente se planearon seis especiales, pero solo se produjeron cuatro. La Fundación Telsun sin fines de lucro se formó para desarrollar los programas, y Xerox (cuyo director ejecutivo de tendencia izquierdista acordó una contribución de la empresa de cuatro millones de dólares, a pesar de las protestas de los accionistas conservadores acordó contribuir con $ 4 millones para sufragar los costos de producción y el tiempo de emisión), lo que permitió que los programas se transmitieran sin interrupción comercial. Originalmente televisado en la cadena American Broadcasting Company (ABC) el 28 de diciembre de 1964 (NBC y CBS lo rechazaron por temor a una reacción política), no se volvió a mostrar durante 48 años, hasta que Turner Classic Movies (TCM) lo transmitió el 16 de diciembre de 2012.

 

La película fue el único programa de televisión dirigido por Joseph L. Mankiewicz (dos veces ganador del Oscar: “A Letter to Three Wives” y “All About Eve”), que vio este proyecto como una balsa de aceite en sus escala frugal de medios por venir de realizar la mastodóntica “Cleopatra”, que lo sumió en una crisis por la cantidad de problemas que tuvo. También era la primera actuación de Peter Sellers (bajó su salario al mínimo aceptado por el sindicato de actores, 350 $; este mismo año rodó otro de sus papeles icónicos con el Inspector Closeau en “La Pantera Rosa”) después de recuperarse de una serie de ocho ataques cardíacos que casi lo matan a principios de 1964 (los ataques cardíacos se desencadenaron por tomar nitritos de amilo como estimulante sexual), estando de protagonista Sterling Hayden (en una actuación plana, sobre todo para el talento del racial actor) como el alter ego de Scrooge, aquí llamado Daniel Grudge, un industrial amargado en los años posteriores a la muerte de su hijo Marley (se  altera que aquí Marley no aparece como el fantasma que anuncia a los tres, y no es un amigo del protagonista, es su hijo encarnado por Peter Fonda, sus escenas fueron eliminadas en la mesa de montaje, aunque se ve su imagen en un cuadro) en la Segunda Guerra Mundial. El argumento establece un paralelo entre Scrooge dándole la espalda al mundo y los peligros de que cualquier país haga lo mismo, y para hacerle ver lo errado de su pensamiento le visitan los tres fantasmas clásicos (Pasado, Presente, y Futuro). Hayden con el que Sellers anteriormente había coprotagonizado la kubrickiana “Dr. Strangelove”, también aparece en esta cinta Britt Ekland, quien estaba casada con Sellers en ese momento.

 

El guión es de Rod Serling, que venía de crear una de las series más aclamadas de la historia catódica como era “The Twilight Zone”, el último capítulo de sus cinco temporadas y 156 episodios se emitió el verano anterior, llegando a parecer este telefilm navideño especie de especial de la serie de misterio sobrenatural. Serling, de tendencia izquierdista y pacifista, estaba muy feliz de contribuir con un guión para el proyecto de la ONU. Un metraje bastante desesperanzador seguramente por provenir del post-magnicidio de JFK. Serling riega todo el minutaje de mensajes liberales de un buenismo rancio, sobre la Paz Mundial, la hermandad entre los pueblos, la solidaridad entre los países, todo un moralismo que no se detiene en que en el mundo hay maldad que hay que combatir, el ser humano es complejo. La ONU es una organización maloliente donde la mayoría de las naciones que la componen son estados dictatoriales, el órgano de seguridad lo componen (los que ganaron la WWII) USA, UK, Francia, China (El genocidio uigur, con más de un millón de muertos en su haber es buena prueba de sus ‘hazañas’) y Rusia (la Invasión de Ucrania es la penúltima de sus medallitas), estos dos últimos países autocráticos que no respetan los DDHH deciden sobre lo bueno y malo en el mundo, venga ya! (puaj!!!).

 

También de alicientes tiene entre los secundarios a Ben Gazzara (correcto como el sobrino del protagonista, profesor de historia liberal); el cantante Steve Lawrence (bueno como el Fantasma de la Navidad Pasada, vestido como un soldado de la Primera Guerra Mundial mientras escolta un barco lleno de ataúdes de víctimas de guerra en todo el mundo); Pat Hingle (vigoroso Fantasma de la Navidad Presente, festeja cruelmente mientras los frágiles reclusos de los campos de refugiados mueren de hambre mientras se los mantiene detrás de cercas de alambre de púas); Robert Shaw (cumplidor Fantasma de la Navidad Futura, lleva a Grudge a través de su ciudad natal en ruinas después de que una bomba nuclear causara un período postapocalíptico, un universo postapocalíptico regido por un reyezuelo esperpéntico), Eva Marie Saint (correctita como una dulce enfermera); Estando de compositor musical el maestro Henry Mancini (“La Pantera Rosa” o “Desayuno con diamantes”).

 

Tiene tramos apreciables, como el viaje en barco donde vemos entre la niebla a diferentes buques trasladando a los ataúdes de los muertos en diferentes guerras (cual modernos Carontes por la Estigia), dice el Fantasma del Pasado que en el de la Gran Guerra van los padres del navío de los muertos en la Segunda Guerra Mundial; la turbadora visita a un hospital de campaña y ver a los niños heridos sin rostros en la explosión nuclear en Hiroshima (desolador), llevan vendas sobre sus caras, mientras oímos a uno de ellos cantar de forma estremecedora; La opípara comilona del epicúreo Fantasma del Presente frente a una valla tras la que hay refugiados que cual zombis pasan hambre, buscando comida entre la estéril nieve; el inquietante (entre lo divertido y lo macabro) segmento del futuro postapocalíptico con el líder estrafalario (con un sombrero de cowboy acabado en corona con la palabra ME) de Peter Sellers (se nota pasándoselo en grande), Imperial Me. Donde como colofón un hombre (Percy Rodríguez) se rebela con un discurso en contra del líder y sus ideas belicosas, hablando de saber escuchar y ayudar al otro, amenaza con suicidarse y tirarse de gran altura, mientras los seguidores de ME gritan ‘Tírate, tírate,…’.

 

Pero en conjunto resulta una homilía demasiado poco sutil en sus voraces ansias moralizadoras, demasiado directo y sin matices su intención. Serling esto en sus episodios de “La Dimensión Desconocida” era tolerable por los poco menos de 25 minutos que tenía para exponer sus historias, incluso cuando en la cuarta temporada alargó el metraje al doble, los resultados se resintieron, pues aquí ocurre algo similar, se estira y redunda un y más, y después subrayados, y todo en un tono muy pesimista, que incluso, yendo contra el espíritu del libro original de Dickens, continua en el epílogo, donde este Scrooge no parece excesivamente un converso, como  tampoco es un Scrooge muy radical en su presentación. Todo con un aire muy teatral, con largos rígidos soliloquios cual lección escolar, rodado notoriamente en estudios de sonido, en un aire muy catequista. Tan contradictorio este discurso desde el púlpito, que, sin pretenderlo, puede ser manejado como un alegato pro-Guerra del Vietnam, donde USA ayudaba al país invadido Vietnam del Sur a defenderse de su vecino del norte.

 

Rush final: El ‘rebelde’ que amenaza con suicidarse tirándose de gran altura, cuando un niño disfrazado de vaquero saca de la caja su pistola de la marca "Just Like Daddy's" y le dispara, impresionando a su madre (Britt Ekland), que durante el tramo ha estado tejiendo y sin prestar atención; Un Grudge agitado le pregunta al Fantasma si este es el mundo "como debe ser, o como podría ser". El Fantasma no responde y deja a Grudge en las ruinas de su propio estudio. Un Grudge sacudido se despierta en el mundo real la mañana de Navidad, en el suelo de su estudio (intacto) con el teléfono en la mano. Su sobrino Fred aparece y dice que Grudge lo llamó a las 3 am y le pidió que pasara de camino a la iglesia. Grudge se disculpa con Fred por sus declaraciones de la noche anterior y, sin explicar el motivo de su cambio de opinión, indica un apoyo cauteloso a las Naciones Unidas y la diplomacia internacional como forma de prevenir futuras guerras. Grudge muestra aún más su nuevo internacionalismo al disfrutar de una transmisión de radio de los hijos de los delegados de la ONU cantando villancicos en sus idiomas nativos (Grudge se había burlado en claro sentido xenófobo, de que el nombre de un profesor polaco era impronunciable). Fred se va y Grudge, en lugar de que Charles lo sirva en una bandeja como de costumbre, va a la cocina a tomar su café de la mañana de Navidad con Charles y Ruby; Esto me resulta clasista, la condescendencia de que es mejor persona por comer en la cocina mientras su sequito de mayordomos siguen sus tareas me da grima:; TRamopoco es que ella un agran epifanía fulgente como la del verdadero Scrooge, se siente la conclusión muy liviana y con claro sino amargo, imropio de las fechas para las que estaba destinado la película.

 

Según los informes, los actores involucrados en la producción acordaron renunciar a sus honorarios debido a la naturaleza y la importancia percibida del programa. Peter Sellers, quien en ese momento cobraba $ 750,000 o más, apareció por solo $ 350, el mínimo semanal del Screen Actors Guild. Henry Mancini escribió el tema musical, también renunciando a su tarifa habitual.

 

Las escenas de Peter Fonda como el difunto hijo de Grudge, Marley, fueron eliminadas de la película antes del estreno, dejando solo breves destellos de Fonda reflejado en una puerta de vidrio y sentado mudo en una mesa. Sin embargo, la imagen de Fonda permanece en la película en la forma de un gran retrato de Marley que cuelga de manera prominente en el estudio de Grudge, donde tienen lugar varias escenas. Aunque los artículos publicitarios anticipados incluyeron a Richard Harris, Godfrey Cambridge y Christopher Plummer entre el elenco, ninguno de estos actores aparece en la película terminada.

 

El personaje principal originalmente se llamaba Benjamin Grudge para que su nombre pudiera acortarse al juego de palabras "B. Grudge", pero ABC vio esto como un insulto al candidato presidencial republicano de 1964 Barry Goldwater, cuyas iniciales también eran BG, y el nombre del personaje era cambió a Daniel Grudge, mientras que la transmisión se pospuso hasta ocho semanas después de las elecciones.

 

Me queda un demasiado buenista intento de revisión del clásico de las Navidades, con buenos elementos, pero con la gente que hay en la producción esperaba más. Gloria Ucrania!!!

sábado, 24 de diciembre de 2022

 


BIENVENIDO MR. CHANCE

 

Notable fábula satírica estadounidense que deconstruye con mordacidad a la sociedad, a su superficialidad de la masa, a lo fácil que es manipularla, su culto a las apariencias (se le toma en serio desde el principio por la millonaria por llevar un buen traje hecho a medida), a sus ansias de crear ídolos, creer en guías místicos puros que los guíen en tiempos de crisis (hay que tener en cuenta el contexto del año en que se estrenó, 1979, cuando USA estaba en crisis de identidad tras la desastrosa Guerra de Vietnam, el Watergate que conllevó la dimisión de Nixon, y con Jimmy Carter de POTUS, considerado uno de los peores presidentes de la Historia en su debilidad [prueba de ello fue la crisis del secuestro de la embajada USA en Teherán] y falta de carisma). Ataca a la televisión como medio ‘atontizador’ (uno de los geniales running-gags es la querencia de Mr. Chance por su mando a distancia, es lo único que le preocupa cuando muere su jefe, o como pretende cambiar de ‘canal’ por la calle cuando algo no le gusta [cuando le amenazan unos muchachos con una navaja]) su poder para crear ídolos con pies de barro, también a los medios de comunicación que se dejan arrastrar por los populismos, lanza dardos certeros contra la política y sus arrogantes mandamases que se creen inteligentes y sagaces, cuando no son más que vendedores de crecepelo, incluso tiene pellizcos de gags racistas (esa maravillosa Ruth Attaway, criada negra, cuando lo ve en la televisión, comenta a sus amigos que definitivamente es un mundo de hombres blancos… viendo por tv a Mr. Chance, sabiendo ella que es un simple y lo han entronizado por ser blanco). Dirigida con ritmo sereno, pero pétreo por Hal Ashby, exponiendo un sentido del humor caustico en su vitriólica evolución, llegando a la cúspide de su carrera que eclosionó en esta década de los 70 con films como “Harold y Maude”, “El último deber” o “El regreso”, y que entraría en declive en los 80, cuando fallecería prematuramente (1988).

 

Con muy inteligente guion del polaco Jerzy Kosiński (controvertido escritor, tuvo muchas polémicas con acusaciones de plagios, mucho de ello fomentado por las autoridades comunistas polacas; Kosinski a los 57 años se suicidó, el 3 de mayo de 1991, tomando una dosis mortal de barbitúricos, su habitual ron con Coca Cola, y asegurándose del resultado introduciendo su cabeza en una bolsa de plástico. Dejó una nota: "Me he ido a dormir por un rato mayor de lo habitual. Llamad Eternidad a ese rato"), que adapta su propia novela homónima de 1970, con aportaciones no acreditadas de Robert C. Jones. Historia de un hombre sin identidad, analfabeto, ha pasado toda su vida sin salir de una casa donde trabajaba como jardinero, y todo lo que sabe del mundo es por programas de tv, que debe abandonar forzadamente la casa en la que creció y salir al mundo, cruzándose por azar con un rico e influyente matrimonio que toma su parquedad de palabra y sus disquisiciones sobre botánica como un signo de inteligencia superior, un cierto sentido claros antecedentes de “Zelig” (1983) y “Forrest Gump” (1994), manejando el resorte de ‘aventuras de pez fuera del agua’, provocando en su desarrollo diálogos ingeniosos, gags delirantes, y todo ello con flema y solidez narrativa, sin querer caricaturizar. Todo ello llevado en un crescendo dramático formidable, hasta desembocar en un final maravilloso tanto en como se quiere depositar el poder del maletín nuclear en una cáscara vacía-placebo, como en ese abierto a interpretaciones epílogo místico (que no estaba en la novela, pero que Kosinski si creó para la película).

 

Protagonizada por un extraordinario Peter Sellers que transpira humanidad, inocencia, ingenuo, actuación alejada de sus típicos histrionismos, contenida, sobria, seca, monocorde, sereno, impávido, excepto por una media sonrisa hueca de contenido, sin ser consciente de sus limitaciones, con solo un momento en que sus sentimientos le desbordan, tan gélido como asexual (prueba de ello es su singular escena de sexo). Su sencillez es tomada por hondura de pensamiento. Su falta de pasado es tomada por el FBI y la CIA (en un tramo desternillante) como muestra de lo importante que es por ser alguien que alguna agencia de inteligencia ha ocultado sus datos. Sus monólogos escuetos (apenas unos segundos, que parecen soflamas-slogans para ser emitidos en telediarios) sobre la jardinería son tomados como metáforas sesudas sobre la política, elevado a los altares por considerarlo un mesiánico filósofo, cuando solo es placebo para las masas. Todo esto lo transmite el actor con gran fuerza dramática, dejando traslucir emociones tras su rostro de desconcertado. Sellers durante ocho años, presionó a Kosinski a que le concediera el derecho de interpretar al protagonista.

 

Hay secundarios en jugosos roles como Shirley MacLaine encarnando a Eve con una notable vis cómica, teniendo buena compenetración con Sellers; Melvyn Douglas está sensacional como el ricachón consejero del POTUS, manteniendo una química estupenda con Sellers, transpirando calor entre ambos, excelso su carisma; Jack Warden como el presidente derrocha personalidad, con ese gran encuentro con Mr. Chance, con ese desconcierto con el FBI y CIA sin poder saber quién es ese ‘Gardiner’, y con su peculiar relación con su esposa (Alice Hirson ) y los ‘acercamientos’ de esta; Richard Dysart está muy bien como Ben, el médico personal del anfitrión de Mr. Chance, él único que se da cuenta de quien es realmente este, muy buena su expresividad observándolo y sin querer hacer sangre; Richard Basehart da vida a un diplomático soviético en una jocosa escena con Mr. Channce, donde compara a Chance con Ivan Krylov (1769-1844), un satírico ruso que escribía fábulas, reflejando las condiciones políticas de su país. Chance se ríe cuando le habla en ruso, lo cual hace pensar al europeo que sabe su idioma eslavo.

 

 

Ashby se sirve de Mr. Chance para vilipendiar a la tv, incluyendo múltiples clips televisivos que observa el protagonista, ello como parte de su frugal cultura, ello manejado de modo hábil bien para mostrar lo fatuo de los programas catódicos, bien para componer gags ingeniosos, como cuando los servicios secretos comunican al POTUS que han analizado la voz de Mr. Chance y no han averiguado su procedencia geográfica, tras lo que hay un corte y vemos a Chance ver en la tv un episodio de ‘Mister Rogers' Neighborhood’ (¿?); Cuando Eve irrumpe en el dormitorio de Mr. Chance con intenciones sexuales, él la agarra y besa apasionadamente, ella lo toma como muy pasional, cuando en realidad lo que hace es imitar una escena que acaba de ver en tv, tras lo que ella le pregunta que le gusta (sexualmente) y él responde que mirar (la tv), el malentendido está servido, pues ella piensa que es un ‘mirón’, y se tumba en el suelo sobre una piel de osos a masturbarse mientras Chance mira en tv un programa de yoga que imita sobre la cama. Esto de que le gusta mirar también es una respuesta en una fiesta cuando un gay le pregunta que le gusta (aunque no sabemos cómo acabó esto, pues hay una elipsis); Incluso traspasa la pantalla para llevar a su protagonista a un late-night y allí el presentador pretende hacer bromas con el reciente consejero presidencial, pero la mayor broma es que este lo toma por un tipo profundo y sabio (solo por que repite modismos de jardinería)

 

La puesta en escena resulta brillante en su misión de trasladar un estado de ánimo. Ya desde el formidable diseño producción de Michael Haller (“THX 1138”), trasladándonos a la alta sociedad estadounidense con todo su lujo y boato, con epicentro en la fastuosa mansión Rand, en realidad la casa privada más grande de Estados Unidos, ubicada en Asheville, Carolina del Norte. Ashby y Deschanel filmaron la mayor parte de la película en Asheville, Carolina del Norte, en Biltmore Estate. Construida por George Vanderbilt en 1895, fue la casa privada más grande de los Estados Unidos, completa con una mansión de 250 habitaciones situada en 8,000 acres; Ello realzado por la notable cinematografía de Caleb Deschanel, realzando la comicidad caustica de Sellers, jugando con las yuxtaposiciones, con en tonos tenues, fríos, en contraste con la calidez del protagonista; con una dramática edición de Don Zimmerman (“Rocky III”), con montajes tan gráciles como cuando Mr. Chance por vez primera a la calle, o para remarcar lo que se dice sobre él y se pasa a la realidad de él mismo; Y todo esto punteado por la minimalista y a la vez neurálgica música creada por John Mandel (“MASH”), con sensibles melodías de piano, sugiriendo misterio cuasi-mçístico. Mandel también contó con la asistencia de su primo y colega compositor Miles Goodman en la orquestación de la película. Incluye la banda sonora "Also Sprach Zarathustra" de Richard Strauss, arreglada e interpretada por Eumir Deodato, insertada de modo mordaz en el ‘paseo’ que Mr. Chance da cuando es expulsado de su antiguo hogar, emparejando su odisea por Washington DC a la del ’Humano’ en su salto de la prehistoria a la era espacial del film kubrickiano “2001” (1968). También incorpora dos composiciones del pianista francés Erik Satie (“Gnossiennes”, nº 4 y 5) y canciones ambientales, como “Differents Ways”. Asimismo está “Basketball Jones” de Cheech y Chong, escuchado durante los créditos.

 

Spoiler:

 

Momentos recordables (aparte de los ya mencionados); Cuando Chance finalmente sale a la calle, le pregunta a la mujer negra que ve si le preparará comida, ello por que siempre fue la criada negra donde vivía quien cocinaba para él;  Las escenas con el mayordomo Wilson (Richard Venture), que lleva a Chance en ascensor y los comentarios ingenuos del invitado le hacen creer es un tipo con mucha vena cínica; El chispeante encuentro de Chance con el POTUS, donde ante una pregunta compleja sobre economía el jardinero responde: "Mientras no se corten las raíces, todo está bien", hablándole también de cómo deben ir pasando las diferentes estaciones del año, y esto es tomado por el presidente como algo de sabios de hondura trascendental; Cuando Chance aparece en un programa de tv y da una entrevista, y los perogrullos que suelta sobre jardinería son tomados por el público como algo propio de un genio, hay un divertido corte y vemos a Louise (Ruth Attaway), la sirvienta afroamericana que lo crió. “Seguro que es un mundo de hombres blancos en Estados Unidos. Diablos, crié a ese chico porque era del tamaño de un pissant… No tenía cerebro en absoluto… Y míralo ahora! Sí señor, todo lo que tienes que ser es blanco en Estados Unidos y obtienes lo que quieras!”; Es de reseñar el diferente modo en que Chance toma la muerte en un modo circular. Pues al inicio tenemos el fallecimiento del ‘Viejo’ (en el libro es llamado así) y Chance se muestra frío, le toca la frente para notar que está gélido, como si nada, se sienta en la cama del muerto, coge el mando y pone la tv. En la muerte de Ben toca también al cadáver, pero aquí suelta lágrimas. “Se ha ido, Chauncey”, dice el Dr. Allenby. “Sí, Robert”, responde Chance: "Lo he visto antes. Le pasa a la gente mayor”. Y ahora en vez de mostrarse sin sentimientos dice que se lod irá a Eve. Con lo que muestra la evolución del personaje a través de estos dos féretros.

 

 

Final: Chance está presente en la muerte de Rand y muestra una tristeza genuina por su fallecimiento. Interrogado por el Dr. Allenby, admite que "ama mucho a Eve" y también que es solo un jardinero. Cuando se va para informar a Eve de la muerte de Ben, Allenby se dice a sí mismo: "Entiendo", pero la interpretación de eso se deja al espectador; Mientras el presidente pronuncia un discurso en el funeral de Rand, los portadores del féretro sostienen una discusión susurrada sobre los posibles reemplazos del presidente en el próximo mandato y acuerdan por unanimidad a Chauncey Gardiner como sucesor. Eello mientras ascienden el ataúd a su lugar de reposo, mientras vemos en la cima una pirámide [triángulo de la Trinidad] con el ojo de Dios, Ojo de la Providencia, símbolo cristiano y masón, reflejando lo místico observando los tejemanejes del poder en la sombra de estos particulares porteadores, que sutilmente nos exponen como que los masones dominan el poder en la trastienda. Ajeno a todo esto, Chance deambula por la finca invernal de Rand. Endereza un retoño de pino aplastado por una rama caída y luego camina por la superficie de un lago. Hace una pausa, hunde su paraguas profundamente en el agua bajo sus pies, luego continúa, mientras se escucha al presidente citando a Rand: "La vida es un estado de ánimo".

 

Ashby dispuso que una plataforma se sumergiera bajo media pulgada de agua para que Sellers pudiera caminar y pareciera como la de Cristo. Sellers agregó a la idea, improvisando el momento en que Chance se detiene, sumerge suavemente su paraguas en el agua para confirmar que sí, está parado en la superficie del agua y luego continúa caminando. Muchos en el elenco y el equipo de la película se opusieron a las imágenes religiosas que Ashby pretendía evocar, incluido MacClaine. Pero el significado de la escena es ambiguo. Esto no estaba en la novela, el guionista Kosinski lo incorporó al final para hacer pensar al espectador sobre quien es realmente el protagonista, Es un enviado divino? Es la inguenuidad en persdona? Es el mal con rostro cándido que viene a confundirnos?

 

Hay durante los créditos finales un montaje de descartes de una escena donde Sellers se tumba cual muerto y cuando debe callar sonríe una y otra vez, ello con las risas de los de alrededor. Chirriante con el tono del film, como bien remarcó Sellers, rompe el hechizo de la película. Error morrocotudo. Sellers culpó a este inserto de que no llevarse el Oscar (lo ganó Dustin Hoffman por “Kramer vs Kramer”).

 

El productor Andrew Braunsberg tenía una relación cercana con Kosinski, y el autor tenía una visión diferente de Chance; quería un actor más joven, alguien como Ryan O'Neal. Y, sin embargo, debido a que tanto Bruansberg como Kosinski querían que Ashby dirigiera, y Ashby insistió en trabajar con Sellers dadas las discusiones sobre el proyecto de años anteriores, se quedaron con Sellers. Para apaciguar a Kosinski, quien sentía que Chance debería ser más delgado y más atractivo, Sellers se las arregló para hacerse un lavado de cara.

 

Douglas ganó el Oscar al Mejor Actor de Reparto y Sellers fue nominado a Mejor Actor. El guión ganó el Premio de Cine de la Academia Británica al Mejor Guión y el Premio del Sindicato de Escritores de América a la Mejor Comedia Adaptada de Otro Medio. También fue nominado al Globo de Oro al Mejor Guión. En 2015, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos seleccionó Being There para su conservación en el Registro Nacional de Cine, encontrándolo "cultural, histórica o estéticamente significativo".

 

La nieta de Melvyn Douglas, Illeana Douglas, visitó el set y conoció a Peter Sellers, quien es su actor favorito. Desde entonces, le ha dado crédito a la película por inspirarla a seguir una carrera en la actuación. Según Illeana, Sellers y Douglas se conocían desde la década de 1940, cuando se encontraron por primera vez en Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. A menudo recordaban sus días de guerra mientras estaban en el set.

 

Burt Lancaster fue la primera opción de Ashby para el papel de Ben Rand. Laurence Olivier también fue considerado para el papel, pero lo rechazó debido a la escena de la masturbación; Según MacLaine, "(Peter) creía que era Chauncey. Nunca almorzó conmigo ... Fue Chauncey Gardiner durante todo el rodaje, pero creía que estaba teniendo una historia de amor conmigo"; La realización de la película se retrata en The Life and Death of Peter Sellers , una película biográfica de la vida de Sellers.

 

El estreno en diciembre de 1979, las respuestas a la película fueron casi unánimemente entusiastas. Estar allí se desempeñó bien en la taquilla y recibió críticas entusiastas de los principales críticos como Andrew Sarris, Roger Ebert y Vincent Canby. Douglas ganó el Premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto, pero cuando Sellers fue pasado por alto para la estatuilla de Mejor Actor, culpó a Ashby de la inclusión de la escena de los créditos finales que muestra a Sellers cadavérico, desmitificando así a Chance, aunque estando allí fue, posiblemente, el pico más alto en la carrera de Ashby en ese momento, su declive durante los siguientes años no fue tan gradual como su ascenso. Con el inicio de la década de 1980, Ashby descendió a un ataque de excentricidad y comportamiento paranoico. Su éxito y autonomía creativa significaron que podía retirarse de sus círculos habituales de Hollywood y entregarse a su recién adquirida adicción a las drogas. Agregó cocaína y heroína a su ingesta, y una serie de malos negocios llevaron a muchas películas poco inspiradas a lo largo de la década de 1980. Su comportamiento incluso le hizo perder la oportunidad de dirigir un proyecto ilusionante como “Tootsie”, que fue a Sydney Pollack. Para 1988, Ashby estaría muerto a los 59 años de cáncer de páncreas, y muchos sintieron que estar allí fue el último y más brillante ejemplo del talento del director.  La escena de Chance caminando sobre el agua fue la imagen final de sus películas mostradas en su funeral.

 

Maravillosa fábula sobre la percepción que tenemos sobre la gente. Gloria Ucrania!!!

jueves, 22 de diciembre de 2022

 


ALMAS EN PENA DE INISHERIN

 

Cautivador comedia negra dirigida por uno de esos directores  que trabajan poco para cine, este es su cuarto largometraje en tres lustros, pero lo que hace deja huella por su calidad, me refiero al dramaturgo londinense Martin McDonagh, que guioniza (ganó el Golden Osella al Mejor Guión en el festival de Cine de Venecia) y dirige este singular film que mezcla con punzante equilibrio el humor y el drama, en lo que es una sensacional alegoría sobre las guerras civiles, para remarcar esto la historia se desarrolla en 1923 en la isla ficticia de Inisherin, mientras la Guerra Civil Irlandesa se desarrolla de fondo, escuchan disparos y explosiones en la isla grande de lejos, como si fuera algo que les afectara. La metáfora queda remarcada por la violencia que termina emanando del choque, con mediadores que intentan ser poner paz, exiliados, víctimas inocentes colaterales, y la Muerte siempre sobrevolando por los caminos, reflejada en una pseudo-Banshee (la Sra. McCormick encarnando por una sombría Sheila Flitton, comenta aterradoramente: “Vendrá una muerte, tal vez incluso dos muertes”; Banshhe son espectros malignos en la tradición irlandesa que , entona con placer malicioso de ahí el título en inglés

 

Los enfrentamientos que se generan gradualmente entre antiguos amigos, ello en un relato enriquecido por un desarrollo pétreo en efecto bola de nieve, con diálogos ingeniosos, cargados de mala leche, rodeado de secundarios pintorescos que aportan solidez narrativa, y con una puesta en escena sencillamente epicúrea en el tratamiento del escenario, a partir del excelente diseño de producción de Mark Tildesley (“En el corazón del mar” o “Sin tiempo para morir”), con ese modo de imbuirnos de modo sobrio del lugar, con sus cabañas evocadoras de un tiepo y lugar, sus diáfanos interiores, como también la taberna local; con una sublime cinematografía de Ben Davis (“Tres anuncios en las afueras” o “Dumbo”), dotando del sentido del lugar, con luz natural que impregna de aspecto pictórico muchos de los fotogramas, con interiores filmados con velas y lámparas de gas, provocando la inmersión del espectador, que enaltece de forma mística los verdes lares sexteados por acantilados abruptos azotados por un mar hosco, donde el cielo está siempre forrado de nubes grises (filmado el film en Inishmore y Achill Island representan a la ficticia Inisherin, isla frente a la costa de Irlanda), emparentando la sombriedad ambiental al argumento, y esto adornado por una prodigiosa música creada por el maestro (en todos los films de los Coen: “Muerte entre las flores” o “Fargo”) Carter Burwell (que escucho mientras escribo), que baña en melodías melancólicas, intimistas, cargadas de resonancias ocasísticas, de las que te calan.

 

La historia reúne a los irlandeses Colin Farrell y Brendan Gleeson, quienes previamente trabajaron juntos en el debut como director de McDonagh en “In Bruges” (2008), realizando ambos un trabajo desbordante de humanidad. Con un punto de partida nimio sobre una enemistad cortada abruptamente en el escenario de una isla irlandesa, se produce un análisis puntiagudo de la compleja Condición Humana, auscultando el orgullo, la soberbia, la ira, el rencor, la venganza, y ello desde el prisma de la tóxica masculinidad, evolucionando los hechos de modo fluido, sin prisas, en tono seco, adusto, sardónico, mostrando en los márgenes los efectos del aislamiento que producen las islas, la endogamia que se retroalimenta, donde la hermana del protagonista encarna la voz de la cordura que pretende romper la cadena que la ata a la soledad insular. Hablándonos del tempus fugit, de la importancia del legado, de la trascendencia, aunque sea en un nivel bajo, y todo ello con un poso de calado melancólico cuasi-crepuscular.

 

Al final de la Guerra Civil Irlandesa en 1923, en la ficticia isla irlandesa de Inisherin, el músico folklórico Colm Doherty (Brendan Gleeson) comienza abruptamente a ignorar a su viejo amigo y compañero de copas Pádraic Súilleabháin (Colin Farrell). Todos los días a las 2 de la tarde, Pádraic se encuentra con Colm en la casa de este último y se van al pub, pero Colm ha decidido que ya no está para eso. “Simplemente ya no me gustas”, le informa a Pádraic, está cansado de ver pasar los días tomando pintas en el bar, charlar sobre nada (la última conversación que le recuerda fue sobre excrementos de burro), matar las horas decrecientes que le quedan a Colm. Colm toca el violín, compone canciones para él y le gustaría dejar algún tipo de legado que marque su paso por aquí, además de ser una amable caja de resonancia para un Pádraic cada vez más borracho. Colm sube la apuesta: si Pádraic no deja a Colm en paz, Colm se llevará las esquilas de las ovejas a sus propios dedos, una a una. Este, simpático y querido por los isleños, es aburrido para Colm, que desea pasar el resto de su vida componiendo música y haciendo cosas por las que será recordado. La vida de Pádraic se ve desestabilizada por la pérdida de uno de sus pocos amigos; a medida que Pádraic se angustia cada vez más por el rechazo, Colm se vuelve más resistente a los intentos de su viejo amigo de hablar con él. Colm finalmente le da un ultimátum a Pádraic: cada vez que Pádraic lo moleste o intente hablar con él, Colm cortará uno de sus propios dedos izquierdos con un par de cizallas para ovejas. Aunque la cariñosa hermana de Pádraic, Siobhán (Kerry Condon), y el problemático chico local Dominic (Barry Keoghan) intentan calmar la creciente batalla de la pareja, sus esfuerzos resultan infructuosos. A medida que las tensiones empeoran, la anciana local, la Sra. McCormick, advierte a Pádraic que la tragedia llegará pronto a la isla.

 

Se establece en la historia un duelo de voluntades donde el director no juzga, ni se pone de parte, expone, los dos tiene sus motivaciones. Podemos sentir la frustración de Colm por sentir que está perdiendo el tiempo con una vida ordinaria, y decide cortar por lo sano y dedicarse a hacer algo que le haga tener un legado, ello a través de componer música irlandesa, siente que su relación con Pádraic son un lastre para su objetivo, incluso le suelta a este cuando le comenta este que siempre ha sido así y le caía bien, le espeta ‘Tu crees?’; Pádraic no entiende que su mejor amigo sin mediar discusión alguna le haya dado la espalda, e intenta buscar las causas, primero que si es una broma, luego que si es una depresión, pero ello le lleva a una situación extrema en la reacción de Colm. Sentimos que se sencillez (ejemplo es que no sabe quién es Mozart) solo le hace sentirse bien en la rutina cotidiana, no aspira a más en la vida que en hacer su trabajo de lechero, pasear con su burra, y charlar mientras beben cerveza con su amigo.

 

Sensacional Colin Farrell como tipo sencillo, tranquilo, sin aspiraciones en la vida, con esas pobladas y expresivas cejas, con esos andares sin apenas mover brazos, con esa vestimenta triste negra, emite ser un ser primario, muy enternecedora su mentalidad simple (la hermana de Padraic señala que el libro que lee es una historia triste, a lo que él responde con sencillez cándida: “Quizás un libro triste te entristecerá”), anhela amistad, calor humano, dejando traslucir sus debilidades, su fragilidad, que lo hacen entrañable. Una de las mejores actuaciones de su ya dilatada carrera, muy bueno; Brendan Gleeson, con algo de menos de protagonismo que Farrel, pero dejando improntita con su prodigioso carisma, con su imán, con su portentosa expresividad, con su modo cuasi elegiaco de moverse, compone a un hombre con matices, con sueños, cansado, incluso hastiado hasta tomar la decisión drástica consigo mismo, lo que le hace ser carne de terapeuta cuando menos, habiendo algo que se deja caer cuando el sacerdote le pregunta por la ‘desesperación’. Brillante con que poco se hace empático.

 

Para dar solidez siempre es bueno tener buenos actuaciones de apoyo y aquí las hay de las sibaritas. Desde esa sobresaliente Kerry Condon como la hermana de Pádraic, Siobhán (me encanta no nos hayan metido con calzador una mujer para un romance). Mujer de fuerte carácter, culta, leída, es la brújula moral del relato, al que ve la toxicidad del entorno e intenta huir (para ella los lugareños son amargados[P1]  y locos, y el lugar para ella es: "nada más que desolación y el lento paso del tiempo") , mantiene duelos fenomenales con Farrel y Gleeson, se hace notar con su personalidad, ejemplo como ataca a Colm como ‘Un hombre silencioso más en Inisherin’, abriendo el abanico a los isleños: "Todos ustedes son jodidamente aburridos con sus insignificantes quejas". Espero este rol le dé cancha amplia en cine. Ah, le envía una carta a su hermano donde dice que las gentes de España traían alegría a los irlandeses (¿?); Barry Keoghan da vida a Dominic, el considerado ‘0tonto del pueblo’, hijo del policía local, en realidad es un pobre desgraciado que su padre alcohólico veja y da palizas, es el paño de lágrimas de Pádraic, a través del cual sabemos lo que piensa el protagonista, es un chico con sueños (está enamorado de Siobhán), ser afable que desborda dulzura en su candor, trémula la escena que declara su amor; Gary Lydon como el policía local está formidable en su mezquindad, en como emite ser un tipo despreciable, para ello esclarecedoramente esplendida la conversación que tiene con Colm sobre que va a la Gran isla a ser guardia en una ejecución, todo lo que suelta ahí es tremebundo, hablando de que no sabe quién ejecuta a quien, pero que siempre ha querido asistir a una pena de muerte. Su imagen desnudo sentado borracho en una silla en su casa, y su hijo diciendo que acaba de masturbarse es de las que recuerdas turbadamente; Estupendo David Pearse como el sacerdote que da confesión a Colm, manteniendo enfrentamientos chispeantes, como ejemplo está cuando le cuestiona el clérigo a este sobre si ha tenido pensamientos homosexuales ("pensamientos impuros sobre los hombres"); Hay una tendera divertidísima encarnada por Bríd Ní Neachtain, que exige noticias a sus clientes, ello de modo hostil, ansiosa de tener matetrial para el chismorreo, buena actuación; Y tenemos a Sheila Flitton como una mística mujer mayor que parece ir dando augurios por los caminos, cual Banshee, presencia atemorizante.

 

Spoiler:

 

Momentos recordables (aparte de los ya mencionados): Cuando Padraic es golpeado por el policía (le ha humillado ante la tendera), tirándolo al suelo, por allí pasa su antiguo amigo Colm, que cariñosamente lo recoge y sube enb la carreta, Colm se sube junto a él y sin decir palabra conduce hasta un cruce, donde se baja y da las riendas a su ex amigo, mientras este solloza sin decir nada; Cuando Pádraic se emborracha en la taberna y arremete contra Colm que tocaba música allí con unos estudiantes, Colm le espeta que quiere ser inmortal como lo fue Mozart que vivió en el SXVII, su ex amigo le responde que lo importante es ser amable, y que Mozart (no dice bien su nombre) no es inmortal porque él no lo conoce, la hermana le espeta a Colm que Mozart es de otro siglo; Cuando Pádraic encuentra a su burra Jenny muerta por ingesta de un dedo de Colm, estremecedora secuencia; La gélida escena en que Pádraic cumple su palabra y prende fuego a la cabaña de Colm, primero recoge al perro de Colm para no hacerle daño, coloca leña por los alrededores del hogar y la enciende, cuando ya se iba da media vuelta a ver si está dentro o no, mira por la ventana y allí está tranquilo fumando Colm y se va.

 

Final: A la mañana siguiente de haber prendido fuego Pádraic a la cabaña de Colm, vemos a la señora McCormick que encuentra una silla junto a una de las ventanas de la casa incendiada. Pádraic, con el perro, encuentra a Colm parado en la playa mirando al horizonte. Colm se disculpa por la muerte de Jenny y sugiere que destruir la casa puso fin a su enemistad, pero Pádraic informa a su antiguo amigo que solo habría terminado si se hubiera quedado dentro de la casa. Cuando Pádraic se da la vuelta para irse, Colm le agradece por cuidar a su perro. Pádraic responde: "En cualquier momento".

 

Por buscarle un defecto, es que me ha resultado bastante exagerado (ya lo era un dedo, pero tenía un pase), que por ‘molestarle’ tras haberse cortado un dedo Colm, se corte los cuatro restantes de la mano (encima de los que son para tocar el violín para un músico como él), es rebasar la línea de la excentricidad para llegar a ser un caso de psiquiátrico claro.

 

Film rodado en Inishmore, Achill Island, ubicaciones utilizadas en Achill incluyen Cloughmore (JJ Devine's Pub), Purteen Harbor (tienda de O'Riordan), Keem Bay (casa de Colm Doherty), Corrymore Lake (casa de campo de la Sra. McCormick) y St. Thomas's Church en Dugort.

 

La ​​película ha recibido ocho nominaciones principales en los Globos de Oro, incluyendo Mejor Película – Musical o Comedia y Mejor Director.

 

Colm termina de escribir una melodía, que titula "The Banshees of Inisherin", título del film; Las Banshees forman parte del folclore irlandés desde el siglo VIII. Son espíritus femeninos que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus llantos o gritos la muerte de un pariente cercano. Son consideradas verdes hadas y mensajeras del otro mundo.

 

Me queda el co-mejor film que he visto de este año, compitiendo con “Sin novedad en el frente”, de los que te deja huella. Gloria Ucrania!!!


 [P1]

domingo, 11 de diciembre de 2022

 


EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES. (1981)


Sugerente, aunque irregular thriller con dosis eróticas, cine negro que se montaba en la ola de cintas con escenas sexuales que se ponían de moda en los 80. Bob Rafelson dirige, con guion del dramaturgo David Mamet en su debut en el cine, ello adaptando la novela homónima de James M. Cain de 1934, habiendo tres versiones anteriores, siendo esta la primera en color, aportando sobre las pretéritas lo explícita de la pasión desatada sexual entre los amantes, ello con claros elementos de masoquismo para hacernos ver como esto los unía, esto no presente en la novela, pues no hay detalles textuales de esta lujuria. Esta versión de la novela de Cain es la más fiel a la novela, sobre todo la más famosa hasta entonces, como era la versión de 1946 de Tay Garnett, de las tres, es la única que mantiene los nombres de los personajes creados por el novelista, amén de la condición de inmigrante griego del marido, Nick Papadakis. Historia que ataca la hipocresía de la institución matrimonial, nos habla de lo que ya habla pasiones irracionales, de infidelidades, de traiciones, e incluso en un viraje en el tramo final arremete contra el maleable sistema judicial estadounidense, amén de dejar constancia de los caprichos del destino en modo de pseudo-justicia poética.

 

Tiene de protagonistas a una esplendorosa Jessica Lange, nunca ha estado más sensual y cautivadora en este rol de femme fatale que es una leona atrapada, y a su lado un Jack Nicholson que es un error de casting, desubicado y con zero química con la Lange, esto es un lastre, pues el deux machine del relato es la pretendida química entre ambos que los mueve al crimen por amor y esto no se ve; Lange es la cocinera aburrida de un restaurante de carretera en California, una sexy esposa de un tipo mucho mayor que ella. La actuación de ella es desbordante de sex appel, desborda sentimientos, apetito sexual, rabia contenida que explota en sus llantos, con ese peinado que ya nunca dejó de melenita corta que le tapa un ojo haciéndola misteriosa, maravillosa la luz que desprende. Lástima que el guion no le sepa dar hondura; Nicholson da vida a un vagabundo en tiempos de la Gran Depresión; Los dos se encuentran y desatan sus bajos instintos en la escena icónica del film, como es la salvaje secuencia sobre la mesa que hacía pan ella, un tórrido encuentro que no sé si hoy se podría hacer, pues tiene muchas connotaciones violentas, en como empieza con ribetes de violación por parte de él, forzándola a ella, y como acaba con ella entrando en el juego sado-maso, y esto con la mentalidad imperante hoy dudo se admitiera políticamente correcto (puaj!). El actor, que ya había trabajado en varias ocasiones con el director, en esta ocasión se columpia al creerse que daba para un rol que da la sensación de ser mayor (da igual que no sea o no, en el cine cuenta la apariencia), no pega con el ‘pibón’ de la Lange, ella se lo come con patatas (o con harina), me resulta algo impostado y por aquí hay una vía de agua en la cinta: Y al que tampoco el guion da algo de personalidad, más bien se mueve por inercia.

 

En roles secundarios están John Colicos como Nick, el esposo de Cora, está bien, aunque tiene una tara que proviene seguramente del libro, y es que resulta muy ingenuo no darse cuenta de que su esposa no lo ama, y encima contrata a un tipo más joven que él, y los deja solos allí en muchas ocasiones, pareciendo una alcahueta que pide a gritos le pongan los cuernos; Está Michael Lerner que como el ladino abogado defensor da una lección de cómo aprovechar pocos minutos para dejar impronta de buen actor, ello con una labia proverbial; Anjelica Houston, como una domadora de leones de circo parece un peaje a pagar por tener en la cinta a Nicholson. No es que sea mala actriz (ni mucho menos) es que no se sabe que pinta ahí.

 

Es una producción con unos buenos valores, desde la buena ambientación, con un notable diseño de producción George Jenkins (“Funny Lady”) en unos escenarios que remiten a los años 30, con el ‘Twin Oaks Café’, los autos, la decoración interior, se rodó en Santa Bárbara-California; Con un estupendo diseño de vestuario de Dorothy Jenkins; pero sobre todo con una sensacional cinematografía del sueco Sven Nykvist (El DP fetiche de Ingmar Bergman con films como “El manantial de la doncella” o “Fanny y Alexander”), potenciando los grises, los marrones y lo blanquecino, ello en tonos apagados granulados, proyectando un halo de tensión sombría sobre la atmósfera; también apreciable la música creada por Michael Small (“Marathon Man” o “Llega un jinete libre y salvaje”), encaja sutilmente en la historia, aunque disonante en la famosa escena del sexo marinado; Tiene un sugestivo tramo inicial en la presentación personajes, emite el aislamiento emocional y físico de los protagonistas, la sordidez climática, la opresión escénica, transmite como el sexo es la vía de escape al tedio.

 

Pero cuando debían haberse desarrollado y dar fondo a los personajes, el director dimite y los deja en la nebulosa, en clichés huecos de contenido, nada sabremos de ninguno de los dos, de su pasado, porque Cora acabó casada con este hombre que no ama, y porque Frank es un errante sin hogar y sin destino (hacia el final nos enteramos de pasada que es un ex convicto, une estafador y ladrón), lo cual dificulta la conexión emocional con ellos (aparte del ya mencionado fallo de casting con Nicholson), es como si Rafelson hubiera tenido la idea de las escenas eróticas y a partir de ahí el resto le importara poco. No hay debates morales, dudas, o sentimientos de culpa, todo sucede con elipsis torpes y abruptas, con las escenas que deberían tener intensidad dramática de crímenes que acontecen. Tenemos una confusa sub trama judicial, con giros retorcidos ininteligibles, para desembocar esto en una grotesca, pero muy creíble negociación entre carroñeras aseguradoras (remanente esto de un seguro de vida que aparece de la nada, no se si esto esta mejor explicado en la novela, aquí resulta farragoso; por cierto, a James M. Cain era aficionado a los temas de seguros, como demuestra en otro de sus best-seller, “Double Indemnity”). En la parte final nos meten un tramo en que aparece Anjelica Huston (supongo que por imperativo de Jack Nicholson, por entonces su pareja en la vida real), donde nos cuelan seguramente una alegoría sobre el león manso frente al puma joven; Hay otro cambio de rumbo con la entrada con ‘fórceps’ de un chantajista; Y ya en el final aportar una especie de conclusión kármica un tanto liviana, me queda esta coda muy coitus interruptus, me deja frío. De hecho el final del libro es distinto, más similar a la versión de 1946.

 

Las relaciones sexuales que vemos en la película están marcadas por la violencia sadomaso, ya desde la famosa escena primera donde parece la escenificación de una violación figurada-consentida, con empujones, escupitajos, apretones, golpes; está como en medio de una escena de asesinato se ponen a fornicar en éxtasis sobre la tierra y magullados, y está como el marido Nick parece mostrar afecto a su esposa Cora, con una trompada de cabeza (cual toro) en su trasero, o cuando ella le muerde un dedo a él, o cuando ella toma el mando con su esposo en la cama. Una expresión que proyecta la película del sexo como algo atávico y doliente.

 

Spoiler:

 

Porque le lleva la domadora de leones a Frank el puma cachorro?

 

*El final en la novela es que Frank y Cora se reconcilian e imaginan un futuro juntos y hasta tener hijos. Pero ellos no son más que dos perdedores. Tienen un accidente de auto y Cora muere. Frank es culpado de su muerte y condenado a muerte. Él supone que leerán la confesión que escribió después de que lo ejecuten; Esto tiene más sentido que este final de la película bastante abrupto.

 

 

La escena popular del sexo en la cocina narrada por el FA real life: El momento culminante es cuando el propietario se marcha y el protagonista se queda a solas con la mujer. Nicholson pone el cartel de cerrado en el local. La mujer ve que los clientes se han marchado al ver que está cerrado. La forma en que ella le mira como diciendo… "de qué vas?" y él tiene esa mirada de malo... La tiene delante con ese cuerpazo, y esos pechos, como está la tía... Ella dice: "Abre" y la sonrisa malévola de él... es brutal... Entonces, pasa caminando junto a él en dirección a la cocina toda chulita y… otras!, el tío la engancha por la cintura tratando de levantarla y empieza a forcejear con ella, ella grita y es un forcejeo brutal entre ambos, no paran de forcejear, la agarra por el cuello... Acaban dentro de la cocina a trompicones luchando en un forcejeo interminable. Ahora él la tiene inclinada hacia adelante y la está sujetando el cuello por detrás para que no aparte la cabeza, consigue plantarle un buen morreo por fin. Después de unos segundos ahora ya la tiene quieta y la morrea fuertemente. Ojo, ahora ella ya se está dejando y abre la boca para dejar que le meta la lengua. Al cabo de unos segundos ella acaba soltándose y se aparta un poco hacia atrás, Nicholson le da un momento de margen. Ella está medio suspirando después de esa primera tarascada. Nicholson vuelve a la carga, se reanuda la lucha, pero ahora ella está contra la pared. Vuelven a forcejear los dos, pero parece que ahora a ella ya le fallan las fuerzas, entonces Nicholson la suelta y se agacha, le ha levantado la falda y ahora ya puede estimular mucho más a la mujer para proporcionarle placer, ella se queda ya quieta. Él la engancha por las piernas y la levanta en el aire, la sujeta por el trasero y los muslos. Ella ya no puede con él. La tía acaba tumbada violentamente en la mesa, él se sube rápido volcando su cuerpo encima del de ella, pesa demasiado, no puede quitárselo de encima, ella le dice que espere y vacía la mesa de todo lo que hay, "bueno ya está, vamos" le dice a continuación. Él se comportó como un búfalo durante 10 minutos con ella y ahora ella está cachonda y ya se va a dejar. Vuelve a tumbarse sobre ella y le casca otro morreo brutal. Pasa la mano bajo la falda por la parte interna de sus muslos, aprieta contra la vagina, aquí ella está calentísima y empieza a acariciarse, ya gime y le deja a él que le acaricie la entrepierna fuertemente, él aprieta con sus dedos hacia adentro, ella está mojada. Ahora él se pone de rodillas ante ella y ella desabrocha el cinturón, le acaricia su miembro y le siente la erección, él le echa las piernas hacia atrás, se la saca, y la penetra. Ella tiene las piernas hacia atrás, eso saca la vagina hacia fuera, así la tiene completamente penetrada. Empiezan las embestidas, el pene endurecido recorre la vagina adelante y atrás en un vaivén enloquecido, como se la está follando... Cambian de posición ahora los dos sentados, ella completamente abierta de piernas y desnuda de cintura para arriba, no deja de frotarse contra él, los dos van a toda pastilla hasta que terminan, ambos se corren a la vez. Al rato ya se dan besos con lengua muy despacito, la tía se nota que lo ha gozado. Cómo la ha hecho sentirse hembra. [real life]

 

El título fue motivo de diversas interpretaciones. Cain, en el prólogo de Double Indemnity, 1943, cuenta una conversación con el guionista Vincent Lawrence, que le contó que se sentía ansioso cada vez que esperaba una respuesta sobre un manuscrito y sabía que el cartero siempre llamaba dos veces. Cain tomó la frase y la usó como título de su novela. Lawrence y él conversaron sobre la elección y estuvieron de acuerdo por lo que sugería: el “cartero”, el Destino, y el “mensaje” la muerte para Frank y Cora por el asesinato de Nick.

Me queda una película interesante que hay que ver, de esas pertenecientes a la cultura popular por la afama escena del sexo marinado, pero con muchas debilidades narrativas. Gloria Ucrania!!!