domingo, 17 de abril de 2022

 

REMORDIMIENTO. 90 aniversario (19/01/1932) de un gran film antibélico, muy adecuado a los tiempos. 

Poderoso drama antibélico que he visto con motivo del 90 aniversario (19/01/1932) de su estreno, dirigido paradójicamente por un especialista en la comedia sutil como es el berlinés Ernst Lubitsch y su famoso ‘Toque’. El guión de Samson Raphaelson (“Un ladrón en la alcoba” o “El bazar de las sorpresas”) y Ernest Vajda (“El teniente seductor” o “El desfile del amor”) se basa en la obra de 1930 “L'homme que j'ai tué” de Maurice Rostand y su adaptación al inglés de 1931, “The Man I Killed”, de Reginald Berkeley (“Cabalgada” o “Paz en la Tierra”). Un  film con mucho coraje en lo referente a su pacifista mensaje en un periodo de entreguerras, donde la dirección (aunque era una producción estadounidense y filmada en USA) es obra de un germano (los perdedores de la Gran Guerra), y donde incluso hay un alegato premonitorio sobre que hay una guerra por venir. Una estremecedora obra desesperanzadora con la Condición Humana, contra su tribalismo xenófobo, contra el sin sentido de pelear vecinos contra vecinos (por motivos que ni ellos mismos saben, solo por mor de ser peones de unos jugadores de ajedrez que nunca se exponen), contra los patriotismos belicosos (capaces de mandar a morir a nuestros hijos de modo alegre), contra las religiones que amparan estos conflictos en pos de la comunión con el estado, contra el papanatismo de los pueblos que con sus cotilleos se vuelven endogámicos y tóxicos, un incisivo alegato en favor de la redención por los sentimientos de culpa, del arrepentimiento, de las ansias de perdón, de la esperanza en que haya gente que vea la inutilidad de las Guerras, un canto al amor en todas sus variantes. Todo ello desarrollado con sutilidad, con fuerza visual, con gran manejo del sonido (excelente como el padre del soldado fallecido observa la calle triste y oímos de fondo una marcha militar y sabemos lo que piensa), con algunas excepcionales interpretaciones, y con un final conmovedor, y ello por supuesto, sin caer en lo sensiblero.

Atormentado por el recuerdo de Walter Holderlin, un soldado que mató durante la Gran Guerra Mundial, el músico francés Paul Renard (Phillips Holmes) se confiesa a un sacerdote (Frank Sheridan), quien le concede la absolución. Usando la dirección en una carta que encontró en el cuerpo del hombre muerto, Paul luego viaja a Alemania para encontrar a su familia. A medida que el sentimiento anti-francés continúa impregnando Alemania, el Dr. Holderlin (Lionel Barrymore) inicialmente se niega a recibir a Paul en su casa, pero cambia de opinión cuando la prometida de su hijo, Elsa (Nancy Carroll), lo identifica como el hombre que ha estado dejando flores en la tumba de Walter. En lugar de revelar la conexión real entre ellos, Paul le dice a la familia Holderlin que era amigo de su hijo, que asistió al mismo conservatorio musical que él.

En el prólogo, estamos en la conmemoración en París del primer aniversario del Armisticio de la Gran Guerra, redoble de campanas, salvas de cañonazos, desfiles militares (imágenes de archivo), estos pasan junto a un hospital miliar donde pone ‘Silencio’ y ante el ruido callejero los enfermos gritan desorientados. Pasamos a la culminación en la catedral con una ceremonia con el templo plagado de militares luciendo la pompa de sus condecoraciones, Lubitsch se fija en la paradoja de que un lugar de Paz como este sea desbordado por gente armada, esto realzado por un mordaz travelling donde vemos los sables de los soldados rozando el suelo del pasillo en una disposición sinérgica mientras el sermón habla de Paz, mientras se habla de mirar al mañana vemos a un oficial pensando claramente en lo vivido, ‘olvidemos el ayer’ y vemos las medallas de batalla, ‘Paz en la Tierra’ y vemos las pistolas, vemos se ponen de rodillas y lo hacen con sus botas militares con espuelas, oímos cañonazos contra un resplandeciente crucifijo.

Tras ello estos oficiales se levantan y marchan dejando vacía la Iglesia, entonces vemos un hermoso zoom en pic ado desde un ángulo alto acercándose a un banco y atisbamos unas manos sobresaliendo unidas, allí hay un hombre de rodillas, Paul, su rostro está sudoroso, mira el confesionario del que sale el párroco. Paul confiesa al cura que mató a un hombre, que no sabe porque lo hizo (mensaje sobre el sin sentido de las guerras), le comenta que él era un violinista francés que está obsesionado que "Quería traer la música a este mundo, pero traje el asesinato". Pasamos a través de sus ojos al flash-back de los hechos, donde los suyos se funden con los de su víctima alemana, estamos en una trinchera y el moribundo alemán pide con gestos le acerque un libro con la portada de Beethoven, lo abre y allí hay una carta y el francés ayuda al germano a firmarla y justo antes de poner la r final de Walter fallece. Paul lee es una epístola a su novia comentándole el despropósito de la Guerra. Pasamos al presente y Paul comenta al sacerdote que sabe alemán pues lo aprendió en la escuela, y que los alemanes aprenden francés y luego los mandan matarse unos a otros. Pronuncia la dirección del teutón y se derrumba, el párroco lo levanta y le dice que lo absuelve, que no hizo nada malo, que era su deber (la comunión entre estado-patria e Iglesia), Paul le espeta ‘que si su deber era matar?’, el cura impactado le absuelve incluso (según él) de la blasfemia. Paul le espeta que "Fueron 9 millones, qué más dará, en la siguiente serán 90". Paul observa un cuadro de la Piedad e Jesús con María sosteniendo el cuerpo bajado de la Cruz de Jesús, el clérigo le dice que ella perdonó a los que mataron su hijo, entonces Paul hace la analogía y dice que Walter tendría una madre, y como sabe la dirección irá a visitarla para pedirle de rodillas el perdón. 12 minutos de una brillantez epicúrea en su ardor emocional.

Luego desembocamos en este pueblo alemán, cargado de animosidad contra los franceses. Aquí las emociones se desbordan. Asistimos al cementerio donde está enterrado Walter, conocemos a la cariñosa familia de este, a la ternura que se profesan, a la devoción que sienten por el hijo muerto.  Y aquí irrumpe Paul intentando buscar el perdón, y en un giro muy habilidoso de guión Paul se torna a los ojos de los padres y prometida en una migo parisino de Walter, ello por seguramente, por ver la felicidad en los ojos de todos ellos al recordarles a su retoño. Esto vira hacia un incipiento y sereno romance platónico (en principio) entre Paul y Elsa, con paseos por la villa, donde los ojos inquisitoriales de los lugareños se les clavan como agujas. El odio al francés se hace patente, y todo esto culminando en la escena cumbre del film, la que da sentido a toda la obra. Cuando el Dr. Holderlin llega a la cafetería a tomar unas cervezas con ‘sus amigos’ y se encuentra con que le hacen el vacío por tener relación cordial con un francés. Y el Dr. explota en un discurso que debería ser de obligada lectura en colegios, de una intensidad dramática que se te hinca en el corazón, aludiendo a como los padres despedían felices y alborozados a sus hijos cuando iban a la guerra... a ser matados, achacándoles que son culpables de sus muertes por el odio de los mayores, los jóvenes son asesinados. "Mientras nosotros brindábamos por la muerte de los hijos de alguien con cerveza ellos lo hacían con vino por la muerte de los nuestros" (Dr. Holderlin). De una pasión y crudeza trémulo discurso.

Lubitsch demuestra un manejo dramático excelso, demostrando su experiencia en el cine mudo para provocar sensaciones con el poder infinito de las imágenes, (aparte del mencionado inicio) como la visita del Dr. la habitación vacía de su hijo, sentado en una silla junto a la cama (ello con el sonido de fondo de un reloj de péndulo, cual golpes del paso lapidario del tiempo), mirando que el reloj no está en hora y lo corrige, acaricia el violín, los sentimientos dolientes son asfixiantes; el modo en primer plano del director de filmar las manos temblorosas de la madre llevando flores a la tumba de su hijo; o el tramo final, donde todo se dice con la unión entre imagen y melodía musical, el lenguaje universal.

También es de apreciar los toques suaves de humor que jalonan la cinta, como la visita de este fatuo Schultz que va a pedir salir con Elsa al Dr. (hay que entender esa relación un tanto extraña de que la prometida del hijo, sin haberse casado con ella, se ha convertido en la hija), y pone como premisa que se llama Walter como el fallecido; esa charla de la madre en el cementerio sobre los gustos culinarios de su hijo con la tarta de canela con una amiga; esa chismosa que sale a la ventana a espiar a la pareja y que para estar cómoda se pone un cojín; o ese tendero que juega con el precio de un vestido (le cuenta un secreto a Elsa: ‘Es francés!’) de su escaparate en función de lo que detecta en la potencial compradora Elsa.  

Lionel Barrymore como el Dr. Holderlin es un coloso transmitiendo emociones ya desde esa presentación frente a un niño y su padre, una actuación mesurada, con una expresividad corporal (ese modo de entregar el violín de su hijo a Paul) y de mirada provenientes del cine silente, pero sin estridencias histriónicas, y además sabiendo ser la voz moral de la cintra con su desbordante alegato contra las guerras en la cafetería, espléndido este Titán de la interpretación; Lástima que no se pueda decir lo mismo del protagonista Phillips Holmes, tan bello como sobreactuado, llega a parecer un demente n su pose de ido a punto de explotar constantemente, excesivamente melodramático; Tampoco Nancy Carroll como la eterna prometida de Walter puede superar el pasado de vueltas; Louise Carter como la madre de Walter da una sentida encarnación, cargada de amor, brillante en su escena en el cementerio  (plagado de tumbas de muertos en la guerra), así como en la mirada de calor humano hacia Paul cuando este habla de Walter.

En la puesta en escena destaca la gran labor de cinematografía en glorioso b/n de Victor Milner (“El desfile del amor” o “Cleopatra”), con una cámara con gran sentido dramático, como en la mencionada escena del inicio, con picados, travellings, zooms, detallismo, gran labor para ayudar al gran relato. Rodándose íntegramente en los Paramount Studios en Hollywood.

Spoiler:

Estremecedor rush final. Cuando Paul va a casa del Dr. a decirle que se marcha, se encuentra primero con Elsa, ella cree que quiere huir por no querer ser pareja de su amigo. Esta lo lleva al dormitorio de Walter y le dice que la última carta de este habla de ellos dos (¿?), se la lee ella (dice que si él muere debe buscarse a otro hombre, de ahí que hable de ellos dos), pero entonces él recita de memoria las últimas líneas de la carta (esto me recuerda también al final de “Cyrano de Bergerac” donde Roxanne se da cuenta de quien ha escrito realmente las cartas por recitar el ‘narizón’ las líneas de las epístolas), y ella se da cuenta de que hay gato encerrado. Entonces él le dice la verdad y que va a confesárselo a los padres. Este corre a decírselo pero ella lo interrumpe y les dice que se va a quedar en el pueblo para ser pareja de ella, los padres están felices de ello, Paul sabe que debe seguir este juego porque se lo debe a los padres de su víctima. Entonces el Dr. Holderlin le ofrece el violín de Walter a Paul, quien lo coge y toca mientras Elsa lo acompaña al piano, ello ante la entusiasta mirada de los padres abrazados en el sofá disfrutando del momento mágico; Final neurálgico.

El cineasta francés François Ozon adaptó el mismo material para “Frantz” de 2016, también filmado en blanco y negro, aunque Ozon cambió detalles cruciales, presenta el escenario desde la perspectiva de la prometida en lugar de la del soldado, y también sugiere que no está orientado de la misma manera. Ambas películas se basan en la obra de teatro de Maurice Rostand, “The Man I Killed”.

Notable melodrama con gran sentido de reflexión moral, con el lastre de la actuación del protagonista. Gloria Ucrania!!!

sábado, 16 de abril de 2022

 


SEMANA SANTA. (1992) Semana santa 2022

Sugestivo mediometraje documental dirigido por el cántabro Manuel Gutiérrez Aragón y producido por el malagueño Juan Lebrón Sánchez, este especialista en trabajos que hacen destacar la cultura popular andaluza. En este caso nos acercamos a la Semana Santa de Sevilla, con sus sacras procesiones, con la pléyade de cofradías (reflejadas en el color de los nazarenos y sus capirotes), con la pasión que desborda, con los nazarenos, las figuras enormes que mueven bajo palio, los rituales, ello envuelto en el barroquismo, que emana de los varios siglos de tradición, y todo ello en el incomparable marco de la capital andalusí. Esto atomizado por la fenomenal cinematografía del maestro en la materia José Luis Alcaine (“El Sur” o “Belle Epoque”), componiendo un collage de secuencias que destilan vigor emocional, con primeros planos de los santos y virgen, con contrapicados, tomas generales vibrantes, tomas generales de Sevilla iluminada con el gentío con cirios creando postales de una beldad sibarita, sobre todo para los creyentes.

 

Un recorrido cronológico por esos días de pasión cristiana, con esas tomas finales rodeando la catedral hispalense y su icónica Giralda en tomas aéreas. Ello sorteado por hermosa música de marchas procesionales adaptadas sinfónicamente por Antón García Abril (“Los Santos Inocentes” o “La Colmena”) e interpretadas por The London Philarmonic, así como durante su desarrollo escuchamos varias saetas que enardecen el alma  (vuelvo a decir, sobre todo a los creyentes). Todo un alarde de recoger sensorialmente en la comunión entre imágenes y sonido el espíritu de estas fechas, centrando el metraje en donde quizás sea el lugar más famoso del mundo donde se producen estos rituales ancestrales, en Sevilla, donde sus gentes lo viven con especial devoción, y a esto aspiran estos (por momentos) conmovedores 40 minutos, que sin narrador nos hace sentir lo que sucede. Aunque echo en falta nos acerquen a los costaleros, estas pesada figuras no se mueven levitando milagrosamente, son decenas de personas devotas que hacen una labor invisible bajo las mismas. Gloria Ucrania!!!

viernes, 15 de abril de 2022

 

GÓLGOTA. (Semana Santa 2022)

 Atractivo y a reivindicar panegírico francés dirigido por Julien Duvivier, abordando la muy llevada al cine Pasión de Cristo, una superproducción gala rodada en el desierto de Argelia donde ya de arranque sobresale el diseño de producción con los fastuosos decorados cartón piedra (rivalizan con los de Griffith para “Intolerancia”) para recrear el Jerusalén del tiempo, con sus grandiosos muros, sus calles, amén de captar el bullicio de la Pascua en la capital palestina. Gracias al diseño de producción de Jean Perrier, que hizo construir los decorados en Fort-de-l'Eau, a unos quince kilómetros de Argel. Enormes edificios, las murallas de la ciudad y, sobresaliendo por encima del conjunto, la torre Antonia que alcanza los treinta y siete metros de altura. Se utilizan maquetas en muchas ocasiones, así como lienzos pintados, pero podemos ver detrás de la fabricación de este duro decorado el deseo de Duvivier de buscar un cierto realismo, así como su deseo de demostrar la grandeza del cine francés capaz de estar a la altura de las producciones de Hollywood. La película se abre así con una amplia panorámica que ofrece una vista de Jerusalén. Es cierto que este es un fondo pintado.

Duvivier elige enfocarse en la semana final del paso de Jesús en la Tierra, desde el Domingo de Ramos hasta justo después de la Resurrección, al restringirse a los eventos de Semana de la Pasión, el guión elimina los actos milagrosos, las Buena venturanzas, sus enseñanzas, y más, a pesar de ello me llama la atención que se elimine un tramo prominente acaecido en estos días como fue Jesús impidiendo la lapidación de una adultera. Eliminado lo místico hasta su rush final, curiosamente el director toma la figura divina y la distancia de la pantalla en muchos momentos, cual si nos quisiera hacer partícipes de verlo entre los demás (ejemplo  notorio es el inicio con la entrada de Jesús en Jerusalén o la Ultima Cena vista a través de los ojos alejados de Judas), también hace que sean los demás los que hablen de Él (Caifás, Judas Iscariote, Poncio Pilatos, Claudia Prócula, Herodes Antipas, los discípulos, etc), de hecho Jesús nunca comenta en esta cinta el porqué de lo que hace, son el resto los que da el contorno de su alma, siendo estos elementos muy adelantados y modernos, para involucrarnos en el relato. También tiene gran importancia como el Sanedrín conspira contra Jesús, sus maquinaciones soterradas para empujar al Procurador Poncio Pilatos a eliminar a su ‘enemigo’, esto que se puede ver por la vertiente antisemita de culpar a los judíos de la muerte de Jesús, algo en consonancia (se dice) conque los Evangelios se escribieron queriendo congraciarse los evangelistas con los romanos. Todo esto culminado cuando Pilato declara ‘Ecce Homo’ (‘He aquí el hombre’).

Gran labor dramática de la cinematografía de Jules Kruger (“Pépé le Moko”), con magnas tomas generales, subjetivos (como el Vía Crucis donde vemos en varias tomas el punto de vista de Jesús entre el gentío), ángulos bajos, primeros plano expresivos, mucho claroscuro, excelente labor. Tiene el mérito de saber incrustarnos en la acción, en hacernos sentir uno más entre la multitud, fluyendo el objetivo entre el bullicio, llegando a ser llevados de un lado (adorando a Jesús) al otro (pidiendo su muerte). Todo esto adornado por la hermosa música de Jacques Ibert (“Macbeth” de Welles) que maximiza las emociones, utilizando la elegía “Dies Irae”.

 Robert Le Vigan compone al icono de Jesucristo al modo sereno y de imagen que se le espera por la imaginería popular, aporta pose y elegancia, aunque su inexpresividad queda patente, nunca parece sentir ni padecer, seguramente no sea culpa suya, si no por hacer a un ser de Luz al que no le afecta nada al saber lo que le va a ocurrir y aceptarlo; Jean Gabin da vida con gran vigor al procurador Poncio Pilatos, aporta dimensión humana a sus dilemas morales, no ve motivo para crucificar a Jesús, no entiende la inquina que le tienen intenta evitarlo, también por indicación de su esposa; Lucas Gridoux como Judas da una esmerada actuación como el mítico traidor, en un desarrollo bien llevado hasta su conocido final; Harry Baur encarna a Herodes Antipas, hedonista arrogante que se burla de Jesús, caricaturesco; Charles Granval como Caifás, encarna al villano de la función, en una visión que se puede tildar de antisemita.

Excelso el inicio con la entrada apoteósica en loor de ramas de palmeras de Jesús a Jerusalén, grandiosa la visión de esta representación vivida de la urbe, filmada en la distancia, de modo original, cual si fuéramos el espectador un ser curioso que se acerca a la marea humana sin entender que ocurre, y no llegamos a atisbar la situación, con gente discutiendo por en medio, y ello singularmente alternado con una toma en subjetivo de Jesús, creando en el visionador un efecto extraño y turbador. Tardamos 10 minutos en ver a Jesús, la cámara lo recoge en un ángulo bajo, ensombrecido por sus discípulos, como si estuviéramos haciéndonos hueco para verlo. Cuando lo vemos en toda su dimensión es para que su personalidad explote cuando irrumpe en el templo para destrozar los puestos de vendedores, esto filmado al final en un plano alargado desde el llamado ‘Ojo de Dios’, ósea, desde punto de vista en alto, hasta ese colofón de la cortina rasgada.

Tenemos el modo original del realizador de exponer la Última Cena, sin la sempiterna referencia del cuadro de da Vinci, con una mesa en ‘U’, y donde Jesús tras señalar a uno de sus discípulos quien va a ser el traidor, este se retira y observa desde varios metros la Cena, el ritual del vino y el pan, dejando entrever que quizás Judas Iscariote no era bien recibido en el grupo, pues nadie lo echa en falta o llama; Está en Getsemaní el modo de dar el Beso de Judas, al modo francés (en las dos mejillas). Tenemos como también es original Duvivier cuando Jesús dice a los soldados que viene a prenderlo ‘Yo soy’ (Juan 18:6), Juan cuenta que ‘ los soldados retrocedieron y cayeron al suelo", y el film lo hace más real, pues hay algunos que lo hacen y otros no; Luego tenemos todas las idas y venidas con Jesús preso, desde el sibilino Sanedrín, a Poncio, con las lacerantes flagelaciones (con los sádicos soldados romanos riéndose de él, habiendo un momento en que uno de ellos lo saludan con el gesto romano, que fue recogido por los nazis, y en el contexto de que Hitler estaba ya en el poder germano se puede ver como una referencia al salvajismo de estos), a Herodes (por ser ciudadano de Galilea y Herodes Tetrarca del lugar), y vuelta a Poncio. Donde vemos el rugir de la gente contra Jesús, como estos presionan y Pilatos termina con el legendario gesto de lavarse las manos, filmado de forma lírica en primer plano con el agua creando una bruma, con la cámara girando en picado hacia el gentío de ‘hienas’ frente a él, creando una comunión entre el desentendimiento de Poncio y la sed de muerte del populacho; Está el Vía Crucis, filmado con gran agilidad emocional en la labor de edición de Marthe Poncin (“El tiempo de los asesinos”), alternando los planos generales, con estar en medio del populacho, y sumado subjetivos de Jesús, trasladando la zozobra del momento; Tenemos la Crucifixión filmada también en alternancia de planos generales donde el Gólgota con las Tres Cruces con el fondo nublado ofrece un cuadro cargado de beldad religiosa, esto con primeros planos de Jesús y de Dimas; Para desembocar en el bello traslado del cuerpo al Santo Sepulcro; Todo ello con la posterior Resurrección, donde asistimos a como Pilatos pretende desacreditar el Milagro; Para llegar al mítico Camino Emaús, con un grácil recurso estético de hacerlo mediante de que veamos dos sombras, y se vaya acercando una Tercera; y la aparición a los Apóstoles indicándoles que vayan por el mundo haciendo predicamento de sus enseñanzas (por cierto, nunca señalando se cree una religión nueva).

La vida de Robert Le Vigan tan trágica, pues defendió su antisemitismo y colaboró con los nazis durante su ocupación de París, finalmente fue despojado de su ciudadanía francesa y le confiscaron todos sus bienes, fue encarcelado hasta diez años de trabajos forzados (de los cuales cumplió tres), se exilió primero en España y posteriormente en Argentina. Allí lo llamó Truffaut a finales de los 60 para rehabilitarlo para el cine, pero el reusó por el temor al desprecio general. Murió en Argentina el 12 de octubre de 1972, a los 72 años en la pobreza.

Parece ser primera película en mostrar los clavos martillados a través de las muñecas de Jesús en lugar de sus manos. Hoy en día, este es el enfoque más popular, particularmente porque ha sido respaldado por evidencia arqueológica, pero luego es un caso sorprendente de ir en contra del texto (por ejemplo, Juan 20:24-27). Dicho esto, creo que el caso de los clavos a través de las muñecas en lugar de las manos se basa en más que ese descubrimiento arqueológico en particular, ya que fue el descubrimiento de un hueso del tobillo en lugar de una muñeca, está más relacionado con la incapacidad de las manos para soportar suficientemente el peso del cuerpo.

Olvidado film religioso que merece la pena por sus aspectos visuales ingeniosos y adelantados a su tiempo. Gloria Ucrania!!!

miércoles, 17 de mayo de 2017



TAMBIÉN LA LLUVIA.

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Resultado de imagen de tambien la lluvia filmSobrevalorado film (a mi modesto entender) esta quinta realización de Icíar Bollaín (primera no escrito por ella), un buenista y condescendiente relato en el que la realizadora vuelca un sentimiento de culpa sobre la colonización colombina, un complaciente ejercicio que cae en los lugares comunes de las izquierdas que intentan reescribir la historia a su torticero modo, con una visión cerrada y sectaria, sin apenas abrir el foco y quedándose en la superficie, cual turista occidental que viaja a una zona pobre y se compadece de estas penurias, les da una limosna (o sea esta película)  y luego vuelve a su cómoda existencia sin volver a pensar en estos “desheredados”, los colonizadores eran unos sanguinarios codiciosos en contraposición con la figura del buen salvaje, faltan complejidades y sobran obviedades, faltan matices y restan los simplismos. Escrito por la pareja de la directora, guionista habitual de Ken Loach, Paul Laverty (“El viento que agita la cebada” o “Yo, Daniel Blake”), mezclando hechos reales como la llamada Guerra del Agua acaecida en la tercera ciudad de Bolivia, Cochabamba, con ficticios, el rodaje de una producción extranjera sobre la controvertida figura de Cristóbal Colón, y entre los dos Bollaín remarca, subraya y remastica paralelismo entre la situación de hace más de 500 años y el presente, creando un sugerente juego de vasos comunicantes ce cuasi-metaficción. Ha sido el proyecto más ambicioso, rodando en Bolivia (lugar de los hechos), en la selva del Chapare y en ciudad de Cochabamba, contando 4.000 extras en total, de ellos cerca de 300 indígenas, un equipo de 130 personas y más de 70 localizaciones, casi todas ellas exteriores. Además de tener unas cuantas muy buenas interpretaciones fruto un notable elenco: Luis Tosar, Gael García Bernal, el nativo Juan Carlos Aduviri, Karra Elejalde, Raúl Arévalo o Carlos Santos.

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Resultado de imagen de tambien la lluvia filmEl escenario es Bolivia, hasta allí ha ido a rodar el productor cinematográfico Costa (Luis Tosar), Sebastián (Gael García Bernal, joven e idealista será el director. Producción que tratará sobre la llegada de los primeros españoles a América con Colón a la cabeza, poniendo acento en la brutalidad de su empresa y en el coraje de varios miembros de la Iglesia que se enfrentaron a esta violencia. Estando allí estalla en la ciudad la llamada Guerra del Agua (abril de 2000), debido a que una multinacional se ha hecho con el abastecimiento de agua y ha subida desproporcionadamente la factura del suministro, haciendo que los que más sufren este incremento, los más pobres, mayormente los indígenas, se rebelan en revueltas contra el poder. Esto llega a que la producción se vea afectada, en principio porque uno de los actores principales, Daniel (Juan Carlos Aduviri) es uno de los líderes manifestantes. Tendrán importancia en el argumento Antón (Karra Elejalde), el actor que hace de Colón; Alberto (Carlos Santos, el actor que hace de Bartolomé de las Casas; Juan (Raúl Arévalo), actor que hace del monje Montesinos.

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmEs un film bastante previsible, tratando varios temas a modo de primero EGB, cuatro trazos sin profundidad alguna, para hablarnos de los Imperialismos, de la codicia inherente al ser humano, de las diferencias sociales, del racismo, del “genocidio” colombino, del espíritu combativo de los oprimidos, y de cómo todo esto (según la realizadora) no varía con el tiempo. En cuanto se presentan los personajes mínimamente ya sabremos hacia donde irán. Posee un chirriante arranque, con ese casting multitudinario representando el modo “desalmado” en que los occidentales tratan a los indígenas, muy tramposo esto, pues también ocurre con cualquier producción que necesitan extras, da igual la raza, género o religión, sin ir más lejos hace poco asistí al casting para Dothrakis de “Juego de Tronos”, la gente tuvo que dejarse barba tupida y cabello largo, cientos de estos que aceptaron las reglas quedaron fuera porque a todos no se podían aceptar, ley de oferta y demanda, querer amontonarlo todo en discriminaciones sociales me resulta muy artero.

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmResultado de imagen de tambien la lluvia filmResultado de imagen de tambien la lluvia filmLuego sigue la que brillante escena del ensayo en un jardín de Antón haciendo de Colón, esto sí es un alarde de imaginación e inventiva puesta al servicio de una extraordinaria actuación, que por su fuerza nos hace ver esa playa a la que llega el “descubridor”. Luego la trama se trifurca, por un lado lo que se cuece tras las cámaras entre los actores y equipo de rodaje, las dudas de los actores con sus roles, el modo de analizar su comportamiento, como Antón (Elejalde) pide más matices para su rol de Colón, la llegada de la cruz en helicóptero (plagio-homenaje a la felliniana “La Dolce Vita”), los miedos y dudas ante la situación social que se cierne a su alrededor. Esto bien mostrado, haciendo empatizar con esta gente, la trastienda de un rodaje; Por otro lado están algunas escenas enteras del “ficticio” film que se graba (esto con paralelismos contemporáneos), de una gran fuerza visual y dramática, el expolio, con el impuesto del oro (en el presente el agua), las torturas (en la represión policial), la rebelión de los indígenas (las revueltas contra las subidas del agua), o el genocidio indígena (esto pienso que bastante discutible), a esto se enfrenta la Iglesia por cara de Bartolomé de las Casas cual Don Quijote. Con esta subtrama me queda la sensación de que la película ficticia hubiera estado mejor que la filmada, pues los escenarios bellos selváticos sumados al sugestivo poderío sensorial y lo que desprende hacen de esta historia no rodada algo cautivador. Me ha gustado ver como las personalidades de los actores se confrontan con las de sus roles en el film colombino, como la valentía de los mojes queda socavada por su verdadero carácter, al contrario de Antón y su Colón; Y está la subtrama de las revueltas indígenas en la Guerra del Agua , esto tratado de modo liviano, muy trivial, no rascan y se quedan en el telediario, apenas sabremos nada del porque de la “Guerra”, mucho más compleja de lo que esbozan en la cinta, teniendo a cultivadores de coca de por medio, con probables narcotraficantes azuzándolos, con un emergente líder político haciéndose un nombre en medio del caos, Evo Morales, con una onda expansiva enorme, que hizo que varios colectivos del país se unieran a la rebelión con otras demandas que anda tenían que ver con la subida del agua. No casa bien este  sector con los otros, la relación Costa (el productor) y con Daniel (líder indígena) se nota forzada, metida con calzador, orgánicamente chirriante, no me creo la transformación del occidental, un pragmático materialista-capitalista (qué horror!), apenas un par de ententes y ya queda embelesado por este, y sus dilemas morales laminados, como no me creo el idealismo del indígena, este un hipócrita que lucha contra una multinacional, cuando trabaja para otra en el rodaje. 

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmResultado de imagen de tambien la lluvia filmLa cinta sufre de arritmia, pues tiene momentos buenos (los mencionados del rodaje, o la recepción en el ayuntamiento donde queda patente la demagogia occidental), pero el tufillo a políticamente correcto es una sombra que lo cubre todo, la ambigüedad no tiene cabida, la homilía progresista-buenista-izquierdista-expiadora occidental  me queda plúmbea por adolecer de aristas y una buena introspección. La analogía de que pasan los siglos pero el expolio Imperialista continúa me resulta simplista, pues vuelvo a lo mismo, esto es un mundo global y las grandes multinacionales se mueven por interese económicos (qué horror!), y van donde sus beneficios puedan ser mayores por que los costes de producción sean menores, en España pasó con (por ejemplo) con la Seat o Citroën. Cayendo en varios momentos en tópicos mil. Es una típica obra que pretende despertar conciencias, hacernos ver que los occidentales “semos” muy malos, muy avarientos y capitalistas que pisoteamos al que sea para estyar arriba, darwinismo puro y duro, como si la América pre-colombina hubiera sido un paraíso, y es que sí Hernán Cortes o Pizarro fueron unos conquistadores con unos centenares de soldados fue porque los lugareños se unían a los españoles para combatir a los tiranos que los gobernaban) un sentimiento de culpa arraigado en muchos, que no digo que no se hicieran tropelías por los colonizadores, lo que señalo es que lo que había no era el reino de la felicidad, es por ello que la cinta naufraga en abrir el foco y no ser tan parcial. Todo esto repercute en que la emoción se note artificiosa y nada sutil, no provocando al espectador (por lo menso en mí) frialdad.

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmLuis Tosar cumple con un rol bastante liso, se ve venir su advenimiento buenista. Gael García Bernal da un rendimiento un tanto plano, sin hondura y mostrándose un tanto acartonado. Karra Elejalde es el que está mejor, con una interpretación rebosante de raza, de naturalidad, de humanidad, de sentimiento, e incluso de cierto nihilismo ante lo que ve. Juan Carlos Aduviri  a pesar de los halagos que ha tenido me resulta un rol poco trabajado, un cliché plúmbeo, pero paradójicamente cuando estaba haciendo de Atuey en el rodaje es cuando más emociones me ha trasladado. Raúl Arévalo queda simplemente correcto. Carlos santos salva su labor precisamente en los momentos del rodaje haciendo de Ba<rtlomé de las Casas, muy sentida su meta-actuación.

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmLa puesta en escena resulta notable, con un brillante diseño de producción de Juan Pedro Gaspar (“Green Zone” o “Blackthorne”), exhibiendo con tino la dualidad urbana deprimente de Cochabamba en contraste con la belleza salvaje de la selva donde se rueda la cinta colombina, recreando con veracidad las revueltas indígenas, esto realzado por la hermosa fotografía de Alex catalán (“La isla Mínima” o “Un día perfecto”), sabiendo moverse en la dicotomía de lares, por un lado la filmación ficticia, con tramos de estupenda beldad en medio de la jungla, con un patinado en fuertes verdes, y por otro lo urbanita donde predomina lo terroso y seco. La música es obra de Alberto Iglesias (“Hable con ella” o “El jardinero fiel”) aporta melodías que acompañan pero no marcan.

Resultado de imagen de tambien la lluvia filmPor cierto para ver el juego de cajas chinas de demagogia que es en realidad ir a la brillante crítica e FA de Malinowski, reproduzco parte de su mordaz y vitriólica exposición:
Resultado de imagen de tambien la lluvia filmResultado de imagen de tambien la lluvia filmCarlos Tena en un artículo denunció que "También la Lluvia" es una copia de la película "Para recibir el canto de los pájaros" del director boliviano Jorge Sanjinés. Preguntada por el presunto plagio por un periodista del diario boliviano La Razón, Itziar Bollaín respondió que le habían hablado de la película de Sanjinés, pero que su equipo de producción no había podido conseguirla. Qué incompetencia! Los asesores de Itziar y ella misma no saben utilizar el youtube. Qué menosprecio al director de cine boliviano más reconocido de la historia del país, además de un ejemplo vivo de acompañamiento de las luchas de los pueblos indígenas; Carlos Tena nos viene a decir: Que falsa consciencia Itziar que se apropia del guión de un autor boliviano, con los medios técnicos y económicos occidentales! Nos hace reflexionar sobre si esa actitud no será también colonial, lejos de tomar consciencia de los privilegios derivados de su nacionalidad, clase social y formación profesional, utiliza su posición en la estructura social para enriquecerse y colgarse medallas inmerecidas; Días después de la publicación del artículo de Carlos Tena, el filósofo boliviano Andrés Laguna denuncia que Tena robó algunas citas suyas, sin reconocer su autoría. Andrés Laguna: “Curiosamente, casi todos los medios bolivianos a la hora de hablar de También la lluvia, la cinta de Iciar Bollaín que acaba de estrenarse en nuestras salas, mencionan un artículo de Carlos Tena, que se publicó el 21 de enero en su blog y el 22 en la página kaosenlared.net, así como en rebelión.org. Titulado “También la Lluvia: Coincidencia o plagio?”, el texto señala con imprecisión, algunas similitudes entre También la lluvia y Para recibir el canto de los pájaros, además, baraja la posibilidad de un robo intelectual y creativo. Lo que llama poderosamente mi atención es que la difundidísima nota de Carlos Tena, en gran medida, está construida a partir de párrafos que extrajo de un artículo mío y de algunos otros que se publicaron en El País a propósito del estreno de la obra de Bollaín en España. Llama más mi atención que lo que se extrajo, no se hizo en forma de cita. Es decir, el artículo en el que Tena se yergue como el gran defensor de los directores menos conocidos, de los cines periféricos, en el gran detector de plagios y de robos creativos, es justamente un plagio. [Dixit Malinowski]


Resultado de imagen de tambien la lluvia filmEn conjunto me queda una estimable propuesta con un desarrollo que adolece de zonas grises, y sobra de mirada de turista occidental acomplejado. Fuerza y honor!!!