sábado, 27 de julio de 2024

 


EL COLOR DE LA GRANADA.


199/23(23/07/24) Con motivo de que este año se cumplen 35 años del estreno (octubre de 1969 en Yerevan-Armenia) de este film de culto avalado por un tropel de críticas positivas y por estar en el famoso libro de “1001 PELÍCULAS QUE HAY QUE VER ANTES DE MORIR” de Steven Jay Schneyder, me lo he visto y me he encontrado con una película de arte y ensayo experimental críptica solo accesible (creo) a los que sepan de la historia del poco conocido país de Armenia, la mayoría de los espectadores, entre los que me incluyo, se encontraran ante un producto no apto a personas que quieran algo entendible desde un punto de vista general. Rodada en Armenia durante la ocupación soviética, escrita y dirigida por Sergei Parajanov, tipo perseguido por la censura comunista, al que le recortaron e intervinieron el montaje añadiendo elementos ajenos a su idea, e incluso cambiaron el título de “Sayat Nova” a “El color de la granada”.

 

La pseudo historia es un tratamiento poético de la vida del poeta y trovador armenio del siglo XVIII Sayat-Nova. La película ahora se considera un hito en la historia del cine y fue recibida con gran aclamación entre cineastas y críticos. Se presenta con poco diálogo (que ya es decir muchos), utiliza cuadros activos que representan la vida del poeta en capítulos: Infancia, Juventud, Corte del Príncipe (donde se enamora de una zarina), El Monasterio, El Sueño, La Vejez, El Ángel de la Muerte y La Muerte. Hay sonidos, música y cantos ocasionales. Cada capítulo está indicado por una tarjeta de título y enmarcado tanto por la imaginación de Sergei Parajanov como por los poemas de Sayat Nova. La actriz Sofiko Chiaureli interpreta seis papeles en la película, tanto masculinos como femeninos. Parajanov adopta un enfoque poco convencional para la narración de historias aquí. En lugar de adherirse a una estructura narrativa tradicional, opta por serie de cuadros vivos visualmente atractivos y cuidadosamente compuestos para capturar la esencia de la vida y las creaciones del poeta Sayat-Nova. El resultado es una exploración visualmente simbólica del arte, la cultura y la espiritualidad, inspirado en las propias experiencias de vida de Parajanov. Todo ello apegado al folclore armenio, desde los escenarios, las iglesias ortodoxas, el colorido vestuario, o el costumbrismo patrio.

 

Representa sujetos vivos en composiciones estáticas, jugando con la dinámica entre el movimiento y la quietud, así como la interacción entre sujetos animados y objetos inanimados. Personas mirando a cámara de modo rígido. No hay una trama, ni historia inteligible. Actuaciones ataráxicas. Hay fascinación del director por la planitud, la textura y la superficie, así como su exploración de la animación de objetos inanimados cotidianos como temas artísticos. Cada escena de la película está meticulosamente elaborada para reflejar una pintura o fotografía viva, con actores colocados estratégicamente de maneras visualmente impactantes. La composición de cada cuadro es también un guiño deliberado a la estética visual que se encuentra en los manuscritos iluminados y el arte religioso armenios.

 

La obra se me presenta como un arcano, hay una barrera impenetrable entre las disposiciones que veo y que me quieren decir (Sayat entre libros secándose al sol mientras el viento agita sus hojas; el hombre besando al pavo real, símbolo cristiano de la vida eterna; el monasterio repleto de carneros). Al inicio siento curiosidad por este extraño proyecto surrealista, me siento cautivado por la hípercromática fotografía (de Suren Shakhbazyan), con profusiónd e colores primarios que inundan la pantalla (rojos, dorados, blancos, o azules), por sus composiciones simétricas, intento desentrañar lo que se esconde en lo que muestran, pero a medida que avanza el metraje me siento alejado, hasta desconectar, no entiendo nada, ya medida que avanza siento sopor, tedio, hastío, siéndome seguramente d ellos films más cortos (80 minutos) y a la vez más aburridos a los que he asistido, un ladrillo, al que le supongo sus virtudes, pero mis entendederas no me llegan. Que para poder alcanzar a disfrutar de un film tengas que tener a mano un libro de historia para entender que (a lo mejor) me ha querido decir Parajanov me es ridículo. He visto muchos films cargados de surrealismo de Buñuel, Jean Cocteau, Fellini, Polanski, Jan Švankmajer o Lynch, y todos ellos tiene simbología universal, abierta a interpretaciones, fallidas o no, pero esta cintra es como un club cerrado asolo gente que sepa de lo que va hablarnos visualmente Parajanov. Es por lo que me resultan unos snobs seguiditas el bulbo de críticas que ensalzan a los altares del cine esta obra que debería verse con un ‘traductor’ de simbolismos al lado que fuera parando cada secuencia para explicarnos lo que hemos visto o vamos a ver, me resultan borreguiles cual cuento de “El sastrecillo valiente”, nadie se atreve a decir que ellos ven al jerarca desnudo.

 

Algunas versiones rusas de “El color de la granada” tienen características de Edición Especial. “Las Memorias de Sayat Nova”, de Levon Grigoryan, es una sinopsis de 30 minutos que explica lo que está sucediendo en los cuadros y en cada capítulo de la vida del poeta. Cada imagen cuidadosamente compuesta en El color de las granadas está codificada con un significado, pero falta la clave para interpretarlas. Está de acuerdo con Parajanov en que "si alguien se sentara a ver El color de las granadas sin fondo (ósea, yo), no tendría idea de lo que está viendo". Con esta presentación queda claro que me declaro ‘incompetente’ para juzgar esta composición de tableaux filmados en planos estáticos generales

 

El poema comienza con granadas que derraman su jugo sobre un mapa de la antigua región de Armenia. Luego describe el ascenso del gran poeta y trovador Sayat Nova, de tejedor de alfombras a arzobispo y mártir. Nacido en Georgia en 1712 en una familia campesina y llamado Harutyun Sahakyan, es recordado por los armenios como Sayat Nova o Rey de las Canciones, homenaje a su estatus en la comunidad armenia como su mayor poeta y compositor musical. Contratado para ser el trovador y luego diplomático de Heracle II de Georgia, cayó en desgracia cuando intentó casarse con la hija del rey. El rey temía que, si eso sucedía, Sayat Nova tendría demasiada influencia sobre el pueblo y se apoderaría del reino, por lo que fue proscrito y obligado a convertirse en un vagabundo y más tarde en monje. Sayat Nova fue asesinado en 1795 por las fuerzas invasoras del caballero persa, Agha Mohammed Khan.

 

«Esta película no intenta contar la vida de un poeta. En su lugar, el cineasta ha intentado recrear su mundo interior, sus estados de ánimo, sus pasiones y sus tormentos, utilizando ampliamente el simbolismo y las alegorías propias de la tradición de poetas-trovadores de la Armenia medieval». Declaración de principios, abren Sayat Nova. «Yo soy aquel cuya vida y alma son tortura». Con este verso arranca el relato de la vida de Sayat.

 

Según Frank Williams, la película de Parajanov celebra la supervivencia de la cultura armenia frente a la opresión y la persecución: "Hay imágenes específicas que están muy cargadas: jugo rojo sangre derramándose de una granada cortada sobre una tela y formando una mancha con la forma de los límites del antiguo Reino de Armenia; tintoreros sacando madejas de lana de cubas con los colores de la bandera nacional, etc."  Pues vale (¿?).

 

Hay una narrativa aproximada que traza la vida del poeta vida desde la infancia hasta la fama, el retiro y la muerte, eso dicen (¿?). Los exégetas dicen que el film sugiere que nació con su forma imaginativa de percibir la vida y lo pinta como un artista nato. A lo largo de la película, aparecen intertítulos que presumiblemente dan extractos de la obra de Nova, pero no explican cual es la referencia (¿?). La artificialidad en la composición encuentra su eco en las pinturas cristianas, en representaciones a modo de tableaux vivant recuerdan a murales que adornan las iglesias o a las escenas tejidas en los tapices. La figura del ashik (así es como se denomina en armenio a estos poetas trovadores medievales) adquiere una dimensión divina mediante la idolatría a la que le somete Paradjanov. La música de Tigran Mansuryan es de resonancias medievales se mezclan con sonidos diegéticos para componer una melodía singular. Fusiona imagen, movimiento interno del plano y sonido para lograr armonía sensorial.

 

Para los estándares de hoy día, dan grima las escenas de la matanza de corderos, como los descuartizan, evisceran. Tampoco salen bien paradas las gallinas que vemos lanzadas desde gran altura por al forma en que rebotan contra el suelo entre velas en el tramo final. 

 

Spoiler:

 

En el rush final vemos cómo murió Sayat Nova. Su verdugo quedó impresionado por su talento y le pidió que cantara varias veces antes de asesinarlo finalmente (¿?).

 

Sayat Nova fue una cantante del siglo XVIII. Vivió mucho tiempo, especialmente si consideramos la esperanza de vida en ese entonces, ya que llegó a los 80 años y aun así murió solo porque fue decapitado por razones religiosas, es decir, se negó a convertirse en musulmán.

 

Paradjanov tuvo aún más problemas si cabe para continuar filmando (Sayat Nova ya se rodó en condiciones primitivas). Tras años sometido a vigilancia y bajo continua sospecha, es detenido en diciembre de 1973 y condenado meses después a 5 años de prisión. ¿Sus delitos? Entre otros, tendencias homosexuales, incitación al suicidio o tráfico de obras de arte. Gracias a la presión internacional de intelectuales como Louis Aragon o Elsa Triolet logrará ser liberado antes de cumplir la pena completa, aunque una vez en libertad se le prohíbe trabajar en el cine. Tras otro arresto en 1982, no es hasta 1985 cuando consigue de nuevo realizar su siguiente largometraje, La leyenda de la fortaleza de Suram, al que seguirá el documental Arabescos sobre el Tema de Pirosmani. Su delicado estado de salud le lleva a interrumpir el rodaje de la que iba a ser su cinta autobiográfica, Confesión, y en 1990 el director morirá en la Erevan, la capital armenia, a los 66 años. Poder disfrutar actualmente de una obra total, irrepetible y única como Sayat Nova es verdaderamente un regalo.

 

Parajanov dijo que su inspiración fue "la miniatura iluminada armenia " y que "quería crear esa dinámica interna que surge del interior de la imagen, las formas y la dramaturgia del color". También describió esta película como una serie de miniaturas persas.

La película se rodó en numerosos lugares históricos de Armenia, entre ellos el monasterio de Sanahin, el monasterio de Haghpat, la iglesia de San Juan en Ardvi y el monasterio de Akhtala. Todas son iglesias medievales en la provincia norteña de Lori. Las localizaciones en Georgia incluyeron el monasterio de Alaverdi, la campiña que rodea el complejo del monasterio de David Gareja y el complejo Dzveli Shuamta cerca de Telavi. Las localizaciones en Azerbaiyán incluyeron la ciudad vieja de Bakú y la fortaleza de Nardaran.

 

Los censores soviéticos y los funcionarios del Partido Comunista objetaron el tratamiento poético y estilizado que Parajanov dio a la vida de Sayat-Nova, y se quejaron de que no educaba al público sobre el poeta. Como resultado, el título de la película se cambió de Sayat-Nova a El color de las granadas, y todas las referencias al nombre de Sayat-Nova fueron eliminadas de los créditos y títulos de los capítulos en la versión original de estreno en armenio. El escritor armenio Hrant Matevosyan escribió nuevos títulos de capítulos en armenio, de un carácter abstracto y poético. Los funcionarios objetaron además la abundancia de imágenes religiosas en la película, aunque todavía quedan muchas de ellas en ambas versiones supervivientes de la película. Inicialmente, el Comité Estatal de Cinematografía de Moscú se negó a permitir la distribución de la película fuera de Armenia. Se estrenó en Armenia en octubre de 1969, con una duración de 77 minutos.

 

El cineasta Sergei Yutkevich, que había trabajado como lector de guiones en el comité editorial de guiones del Comité Estatal de Cinematografía, recortó ligeramente la película y creó nuevos títulos de capítulos en ruso para que la película fuera más fácil de entender y más agradable para las autoridades. Además de cortar algunos minutos de metraje (algunos de ellos claramente debido a su contenido religioso), cambió el orden de algunas secuencias. La película finalmente recibió solo un estreno limitado en el resto de la Unión Soviética, en la versión de 73 minutos de Yutkevich.

 

‘La película se caracteriza además por su imaginería queer y andrógina. Por ejemplo, la actriz principal Sofiko Chiaureli interpreta tanto al poeta como a su amante; imágenes como la caracola y la pluma, símbolos de lo femenino y lo masculino respectivamente, son utilizadas en tándem por múltiples personajes; y el despertar sexual del joven poeta llega cuando ve cuerpos desnudos de hombres y mujeres en la casa de baños. Esto está en línea con la propia vida de Parajanov, condenado por actos homosexuales, así como por nacionalismo, varias veces en Georgia (1948) y Ucrania (1973, encarcelado en Rusia), que discriminaban a las personas homosexuales debido a preocupaciones demográficas y una base ideológica estalinista: la homosexualidad era vista como enfermedad social que amenazaba el ethos soviético colectivo. Por lo tanto, esta androginia puede leerse como paralela a la ruptura de la unidad étnica tradicional que hace la película, permeada por la ideología estatal, que logra entrelazando facetas de las tradiciones culturales armenia, georgiana, ucraniana y rusa. ‘

 

La película biográfica espiritual del poeta armenio del siglo XVIII Sayat Nova, del director ruso Sergei Paradjanov, fue prohibida por los censores soviéticos, que temían que fuera una parábola nacionalista. No se le permitió salir de Rusia hasta 1983, ya que los censores acusaron al cineasta de “secretismo”, “esteticismo decadente”, perpetuar un “culto excesivo al pasado” y “antisovietismo latente”. No solo se prohibió la película del disidente, sino que se rechazaron proyectos futuros. En 1973 fue sentenciado a cinco años de prisión soviética en Ucrania por reaccionario y a ser reeducado por su homosexualidad. En 1969, el director soviético Sergei Yutkevich reeditó (cortando veinte minutos) e hizo la versión censurada en ruso de la película llamada Tsvet Granata, que aun así estuvo prohibida y archivada durante mucho tiempo.

 

Para mí, inclasificable film, es como calificar un libro de física cuántica, igual es buenísimo, pero yo no lo entiendo. Gloria Ucrania!!!

 

 


RIPLEY. (Miniserie)


Notable miniserie estadounidense de suspenso psicológico neo-noir creada, escrita y dirigida por Steven Zaillian, basada en la (famosa novela) novela policíaca de Patricia Highsmith de 1955 El talentoso Sr. Ripley. Protagonizada por un sensacional Andrew Scott como Tom Ripley, con Dakota Fanning como Marge Sherwood y Johnny Flynn como Dickie Greenleaf, serie limitada de ocho episodios, primera adaptación de la novela de Highsmith a una serie, también la primera filmada en b/n. Con una carrera como director limitada a solo tres films (Innocent Moves/ A Civil Action/ All the King's Men) y a la intensa serie The Night Of, Steven Zaillian es, sin embargo, uno de los guionistas más reconocidos de Hollywood (cuatro nominaciones al Oscar por Awakenings, GagnGs of New York, Moneyball, The Irishman, más una estatuilla ganada por La lista de Schindler). Tras una ausencia de cinco años, regresa en su triple rol de showrunner, escritor y realizador de los 8 episodios de esta sugestiva incursión en el universo del estafador, mitómano y manipulador Tom Ripley concebido por Patricia Highsmith.

 

Obra llevada al cine en dos ocasiones, en la francesa “A pleno sol” (Plein Soleil, 1960), de René Clément, con Alain Delon, Maurice Ronet y Marie Laforêt; y en “El talento de Mr. Ripley (The Talented Mr. Ripley, 1999), de Anthony Minghella, con Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett y Philip Seymour Hoffman; Zaillian es capaz de insuflar aire nuevo a la historia, sabe dar singularidad a la consabida trama, aportando una cadencia rítmica serena gracias a la capacidad que dar ser un serie tv y no una comprimida película, desarrollando aún mejor a los personajes y las situaciones, haciendo que cada momento catárquico se viva de modo incisivo, derivando en esa turbadora proyección hacia el espectador de que este empatice con el villano, que quiera escape. Fruto de este detallismo punzante es el prodigioso quinto capítulo “Lucio”, dedicado únicamente al asesinato y como deshacerse del cuerpo, una lección magistral de tensión dramática llevada con agudeza emocional, gran parte de él en silencio, exponiéndose la naturaleza ataráxica de Ripley en todo su esplendor,

 

En realidad Ripley se nos presenta más que nunca como un juguetón hedonista que disfruta de ser el ratón en este juego perseguido por varios gatos. Dejando efluvios a claras influencias ‘hitchcockianas’, no en vano el director de la más famosa papada del cine filmó “Strangers on a Train” (1951), la primera novela de Highsmith.

 

Potenciando en su ritmo una fulgente intensidad dramática, con un director más preocupado en trasladarnos la atmósfera tensa que en impactarnos, pretende involucrarnos psicológicamente en los personajes con matices, con ayudado por diálogos muy bien trabajados, y sobre todo los silencios y miradas que dicen más que las propias palabras, un paseo por la amoralidad de un psicópata camaleónico. Tipo que nos hace cuestionarnos la naturaleza del y el mal, sobre el atractivo de ansiar lo que tienen los ricos, es esto justo? Que estarías dispuesto a hacer para alcanzar estas riquezas ajenas?

 

Atomizado el desarrollo por un sentido estético superlativo gracias a la fenomenal fotografía del oscarizado por “There Will Be Blood” Robert Elswitt (habitual de Paul Thomas Anderson) en glorioso b/n, de marcados contrastes grisáceos, con planos cuidados con prodigio, exponiendo el lujo y boato (esculturas, edificios, pinturas, escaleras, vetustos ascensores, calles empedradas, la Vía Apia fantasmal, los fascinantes canales de Venezia, etc), tomas generales preciosas, en conjunción con lo ancestral, y con ello dejando un poso de melancolía que traspasa la pantalla. Esto en miscelánea a la edición del binomio Joshua Raymond Lee (“Steve Jobs”) & David O. Rogers (“Men In Black”), rodó con cámaras digitales Arri Alexa LF.  En glorioso b/n, únicas cosas que se muestran en color en la serie son las huellas rojas y ensangrentadas de un gato en los escalones al final del episodio 5. Zaillian explicó: "La edición del libro de Ripley que tenía en mi escritorio tenía una evocadora fotografía en blanco y negro en la portada. Mientras escribía, mantuve esa imagen en mi mente. El blanco y negro encaja con esta historia, y es hermoso". Regalándonos interludios extraordinarios paseándonos por postales de una beldad donde se mezcla el renacimiento con el expresionismo, con mucho de Picasso y Caravaggio (Dickie y Ripley visitan el atroz cuadro "David con la cabeza de Goliat"; claras alegorías en algunas tomas retorcidamente exquisitas cual si nos quisiera mostrar la compleja mente del protagonista), en una metáfora turbadora sobre la relación entre la vida y el arte, la importancia de la luz (el bien y el mal) cual si todos fuéramos parte de alguna obra, donde Ripley comienza siendo un deconstruido Picasso y acaba siendo un personaje de Caravaggio jugando con su luz. Todo esto enmarcado en los más preciosos lugares de la impresionante Italia, como Nápoles, Roma, San Remo, Palermo, Venecia y el lar de ensueño costero de Atrani, pueblo de menos de 1000 habitantes en la Costa Amalfitana declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

A finales de los años cincuenta, en Nueva York, Tom Ripley (Scott), un estafador venido a menos, es contratado por un hombre rico para convencer a su hijo pródigo (Flynn) de que regrese a casa desde Italia. Pero la introducción de Tom a la cómoda y tranquila vida de Dickie Greenleaf en el extranjero resulta ser "el primer paso hacia una compleja vida de engaños, fraudes y asesinatos".

 

Un Zaillian que sabe jugar con los elementos para impregnarlos de vida propia simbólica, desde el anillo, unos cubitos de hielo, un gato, un cenicero, un ascensor, y más para que cada vez que aparezcan transmitan sensaciones. El director hace de Ripley un pintor que comienza falsificando cartas, y pasa a pintar sobre sí mismo la personalidad de su ‘amigo’ Dickie, en los primeros capítulos lo observa, vampiriza, aliena, hasta que cual ‘vaina’ de “La invasión de los ladrones de cuerpos”, tima su personalidad tras su asesinato, se mimetiza con él. Con ello pasa a ser un hedonista turista de alto standing, disfrutando de la Dolce Vita italiana (incluso el episodio 4 toma este título tan ‘felliniano’), donde los sentimientos de culpa son nulos, si acaso su mente le hace malas pasadas en las pesadillas con el ahogado Dickie, pero estás son espantadas de modo cínico por el prota.

 

La serie es un retrato de personalidad de alguien perverso, amoral, sociópata, envidioso, y sobre todo un arrogante que se cree más inteligente que todos los que le rodean (lo que se llama un psicópata de libro). Asistimos a su modus de ‘transformarse’, lo vemos repetir firmas para falsificarla, imita la voz de Dickie, los vemos vestirse con la ropa de Dickie, se prueba el anillo, lo vemos como perfecciona ser un asesino, desde el improvisado y torpe de Dickie, al más elaborado que es el segundo (no quiero spoilear), como traslada el cuerpo, como limpia la sangre, como sufre imprevistos (el ascensor, el gato,…), como disfruta jugando con la policía, especialmente con el inspector Ravini (Maurizio Lombardi), como lidia con el ‘hueso’ de Marge, siempre recelosa del que sabe es un mentiroso, todo se lo toma con flema, sin perder nunca los nervios. Ello gracias a la formidable y escalofriante interpretación del dublinés Andrew Scott, transpira magnetismo, carisma, un manipulador exquisito en sus formas, denota grietas del pasado que nunca le traspasan, con una expresividad parca, con una sonrisa pequeñita, se nota un vampiro que espera su oportunidad agazapado tras su aparente mansedumbre, ello adornado por como se adorna con la voz en off que transpira un tremendo cinismo, No parece alguien que ansíe las riquezas como objetivo final, en esta versión es un pez que disfruta escurriéndose una y otra vez entre las manos de quienes pretenden atraparlo. En el clímax, cuando de enfrentarse en una entrevista crucial con Ravini, cualquiera hubiera huido, pero él decide enfrentarse a este duelo con inteligencia suprema, sirviéndose de lo aprendido para crear su gran obra maestra con homenaje a Caravaggio (colosal aquí la cinematografía de Elswitt), Brillante Scott en esta introspectiva e intensa encarnación;

 

Los secundarios aportan solidez narrativa (excepto uno), haciendo que la historia tenga cimientos fuertes. Con un fenomenal Johnny Flynn dando lustre al bon vivant Dickie, con una mezcla de elegancia, bondad e inocencia que no se da cuenta de como Tom lo va poseyendo, encantador cándido que resulta presa para este particular ‘Drácula’; Dakota Fanning se luce como la inquisidora Marge, siempre escamada de Tom, fría en el trato con él, los dos (Scott y ella) con una química cortante donde saltan chispas de aspereza en cada encuentro. Con esa mirada penetrante que dice tanto sobre la desconfianza hacia Tom. Resta que le falta compenetración con Flynn, no hay calor o cariño entre ellos. Tampoco la evolución final del personaje me resulta natural, la veo algo forzada como acaba; Maurizio Lombardi como el inspector Ravini deja una grata impresión en sus peculiares interrogatorios; Eliot Sumner da vida al ‘entrometida’, presencia que me da grima por como mi desconocimiento de quien era (mea culpa), y pensaba era una mujer para un rol de hombre y no entendía del porqué, desconcertante actuación que me desorientaba por lo dicho. Luego me entero este andrógino es un cantante del grupo I Blame Coco (él se hace llamar Coco Summer), se define como persona no binaria (como decía el Lebrijano ‘Hay gente pa tó’), creo que este aspecto va en contra de su rol. Ah, es hijo del cantante Sting.

 

En la serie se deja patente el homoerotismo flotante en el ambiente con ese Tom Ripley aparentemente enamorado de Dickie, llegando el protagonista a negar, por lo evidente, que sea gay (Dickie ríe irónicamente al oírlo). Queda ese ambiguo personaje de Freddie que es claramente gay y que tiene gran afinidad con Dickie. Y como Tom termina utilizando la baza de los celos homosexuales como ‘coartada’ para un crimen.

 

Spoiler:

 

Momentos recordables (aparte de los ya mencionados): Cuando Tom es pillado vistiéndose con su ropa; La visita a ver el Caravaggio de Dickie y Tom; El tremebundo asesinato de Dickie por parte de Tom en la barca con un remo, como es todo improvisado sobre la marcha; El tenso encuentro de Tom con Marge cuando este va a recoger las cosas de Dickie a Atrani (tras haberlo asesinado); Las manchas de sangre del gato en las escaleras (lo único que se ve en color en la serie); La entrada ‘triunfal’ de Tom en Venezia, con el añadido de como vemos la impresionante vivienda que alquila mostrada por la agente inmobiliaria; Cuando Marge encuentra en un joyero de la residencia de Tom en Venezia el anillo de Dickie, pregunta a Tom que hace allí esa joya. Tom se pone tenso, dice que se lo ha dejado Dickie, pero cree no la va a creer y coge un cenicero que limpiaba, la cámara se fija en primer plano en su mano asiéndolo (un cenicero fue con lo que mató a Freddie), se acerca a ella con intenciones asesinas, pero entonces ella, en un giro algo crujiente de carácter, le dice que seguro se lo ha dejado (con lo que cree la palabra de Tom, cuando nunca lo había hecho) porque pensaba quitarse la vida, y Tom deja el cenicero al saberse libre de culpa ante ella; El momento clímax del film, la obra cumbre de Tom Ripley, engañar al inspector Ravini al que se había presentado anteriormente en Roma como Richard Geenleaf, para hacerle creer ahora es otra persona (Tom Ripley) en una entrevista, ello jugando con los claroscuros y la escasa iluminación, así como con apósitos capilares; Punzante el epílogo cuando el inspector Ravini recibe el libro de Marge sobre Atrani y al abrirlo el policía observa impactado que se lo dedica a Richard Greenleaf y está la foto que desmonta todo el andamiaje laberíntico de Tom Ripley.

 

Esto precisamente es la gran debilidad de la historia, que todo el grandioso plan de Tom Ripley hubiera quedado desmontado con unja simple foto en los periódicos de Dickey. Es complicado creer que nadie, ni policía, ni periodistas indagaran en el pasado de este y con ello haber hallado alguna foto que desmontara todo cual castillo de naipes en medio de un huracán. La policía en parvulario de investigación lo primero que se hace es pedir una foto del desaparecido o sospechoso. Es una licencia que hay que dar paras disfrutar de la serie.

 

Muy sugerente serie que me ha atrapado en sus enfermizas redes. Gloria Ucrania!!!

 

PD. En los Primetime Emmy, recibió la serie tv 13 nominaciones, incluidas Mejor serie limitada o antológica y nominaciones a actuación para Scott y Fanning.

miércoles, 17 de julio de 2024

 


 LA MUJER Y EL MONSTRUO.

 

Simpático y entretenidillo film de terror, que en su día fue una producción serie b de la Universal con bastante éxito. Lo he visto con motivo del 70 aniversario del estreno (12 de febrero de 1954), y me he encontrado con una cinta amena, que no descubre nada, no es nada original, su historia es un cuasi-calco low cost del clásico “King Kong”, pues tenemos una expedición de hombres con una sola mujer hermosa, que viajan a un lugar ignoto, allí descubrirán un monstruo que desean cazar para darlo a conocer, mientras el monstruo se enamora de la mujer, en un claro mensaje de que el Monstruo en realidad son los expedicionarios que invaden su territorio desean sacarlo de allí violentamente, justo igual que en el referido film de 1933. Aquí pretendieron en su momento ofrecer al espectador del cine el aliciente del entonces en boga 3D, sabiendo gotear las sugerencias del monstruo mediante el primer tramo en que solo vemos su palmípeda mano-garra, hasta que bajo el agua se hace patente el Bicho, en una creación bastante buena para los cánones de los 50, y entonces el film regala secuencias muy bien trabajadas bajo el agua.

 

Destacando sobre manera la secuencia en que el Gill-Man (como se llamó al Monstruo) descubre (y queda fascinado-enamorado) la Bella mujer Julia Adams, bañándose despreocupadamente en la laguna, jugando el director con que el espectador sabe más que los protagonistas. Mientras el Bicho bucea junto a ella e intenta tímidamente rozarla, en una danza turbadora, notándose la reverencia del Monstruo hacia la joven, en una danza acuática inquietante, un una hábil combinación de tomas de afuera del agua con hermosa joven deslizándose por las aguas grácilmente, mientras bajo ella vemos al Monstruo moviéndose a su alrededor poéticamente sincronizados, rezumando entonces no solo “King Kong”, si no el claro referente más antiguo que es el cuento de “La Bella y La Bestia”. Escena enaltecida (como todas las acuáticas) por la vistosa y notable cinematografía de William E. Snyder (“El pirata Barbanegra”), que aporta nitidez y fluidez en sus tomas. Por cierto, las secuencias submarinas fueron dirigidas por James Curtis Havens (“20,000 leguas de viaje submarino” o “Rebelión a bordo”).

 

Dejando en el aire las pulsiones eróticas (zoofílicas!) animales, donde el macho desea a la hembra que ha escogido, y es que el bichejo tampoco parece a su lado tenga a muchos (zero) de su especie para desahogarse sexualmente. Aunque las escenas submarinas terminan siendo demasiadas y reiteradas.

 

Dirige el experto en la ciencia ficción Jack Arnold (“Vinieron del espacio”, “Tarántula”, o “El increíble hombre menguante”), adaptando el guion de Harry Essex (“Vinieron del espacio”) y Arthur Ross de una historia de Maurice Zimm (“La carrera del siglo”), sobre una idea del productor del film William Alland (le dio la inspiración el director de fotografía mexicano Gabriel Figueroa hablándole de un monstruo real para él del Amazonas, del que incluso decía tener fotos).

 

Film que ha podido influir a cineastas posteriormente como a Spielberg y su “Jaws”, por como el espectador sabe del peligro que hay bajo las aguas, mientras personas se bañan alegremente sobre el monstruo, provocando en ello al espectador; También se nota Guillrmeo del Toro bebió de aquí para su exitosa (y para mi muy sobrevalorada) “La forma del agua”, con un ‘Monstruo’ similar físicamente, pero es que además se enamora de una humana. 

 

Como es normal en esta década de los 50 en este género serie b del terror, las actuaciones son pobres, sin chispa alguna, rutinarias, siendo los protagonistas Richard Carlson, Julia Adams (clásica aspirante a Sream Queen), Richard Denning, Antonio Moreno, Nestor Paiva y Whit Bissell. Colándonos un amor entre la mujer del grupo y el científico joven que nada aporta, como poco suma la idea de que el financista de la expedición desee cazar al bicho para exhibirlo, cual emulo del productor de cine Denham de “Kong Kong”, son conflictos banales. La trama de la película sigue a un grupo de científicos que se encuentran con un humanoide anfibio piscícola en las aguas del Amazonas; la criatura, también conocida como Gill-man, interpretada por Ben Chapman en tierra y por Ricou Browning bajo el agua.

 

En una expedición científica en la Amazonia brasileña, el científico Carl Maia (Moreno) descubre el fósil de una mano gigantesca. Deja a su trabajador Louis en el lugar y se dirige al instituto de ciencias del continente en busca de ayuda. Allí se enfrenta a su antiguo alumno Reed y a su novia científica Kay (Julie Adams), y a su jefe del instituto de investigación, Mark Williams (Denning), un experto en recaudación de fondos y ávido de publicidad. Contratan la destartalada barcaza del capitán Lucas, que se llama Rita, para subir por el Amazonas y explorar el descubrimiento. Reed está interesado en lo que la investigación hará para avanzar en la ciencia y su teoría de la evolución al traer de vuelta a la criatura con vida, mientras que Williams tiene una mentalidad de cazador de caza mayor y cree que traer de vuelta a esta criatura, ya sea viva o muerta, es una prueba de que su instituto debería obtener más dinero y él más fama.

 

Tenemos una primera parte en que el Monstruo solo se atisba mediante la presencia aterradora de su gran mano palmípeda y con garras. Cuando se asoma a la apantalla sentimos el terror, pues se genera el fotograma oculto cuando se combina a los rostros de los humanos a los que acosa y que gritan desesperados. Además, en este tramo, se esfuerzan en ofrecernos argumentos científicos de porque puede ser real el Monstruo; En la segunda parte se hace visible el bicho. Sobre todo, en la mencionada danza de la joven y el Monstruo. Donde podemos ver que ele senario acuático es bastante creíble en las algas y rocas que se ven. Tras ello comienza la acción con una secuencia vigorosa bajo el agua donde los dos submarinistas encuentran y tienen un enfrentamiento contra el monstruo. Pero en el último tercio la cinta se queda sin fuelle, recurriendo a iteraciones, combinado con situaciones tontunas, como llamaría a las secuencias del Monstruo fuera del agua, moviéndose cual zombi lentamente, sobre todo las del barco, con esa chusca madriguera-cueva, coronado por un final bastante chusco y poco climático.

 

Destaca la creación del monstruo por su esmero y gran sentido ‘realista’, nada que ver con otras creaciones de esta década donde los monstruos (o aliens) eran poco más que disfraces de Halloween. Tenemos, tras el tramo de sugerencias a un humanoide con cara de pez con traje de neopreno escamoso, que tiene propio estilo de natación

 

El profesor Carl Maia está interpretado por el actor de origen español Antonio Moreno (1887-1967), nacido en Madrid, llegó a los EEUU a los 14 años. En 1913 inició su carrera en la gran pantalla, convirtiéndose junto a Rodolfo Valentino en uno de los más destacados galanes o “latin lovers” del cine mudo.

 

La música de Joseph Gershenson (“Freud, pasión secreta” o “El señor de la Guerra”), dota de tensión dramática, de constante latente amenaza, incisiva la acción, aunque termia por ser demasiado intrusiva.

 

Spoiler:

 

El tramo final es como si se hubieran quedado sin ideas y estuvieran obligados a llegar a los 80 minutos, y nos cuelan lo de la guarida cueva de Gill-Man. Resulta que llegan buceando a la cueva del monstruo, pero de pronto vemos a los otros de la tripulación apareciendo como si nada allí para disparar al bicho, y es que han entrado por una entrada en la superficie, entonces nos damos cuenta de lo idiotas que son los que han hecho buceo para llegar sin armas.

 

Rush final: Después de que los encuentros posteriores con la Criatura se cobraran las vidas de los miembros de la tripulación de Lucas, ataca a Kay e intenta secuestrarla, pero es capturada y encerrada en una jaula a bordo del Rita . Durante la noche, se escapa y ataca a Edwin, que la estaba custodiando. Edwin aplasta a la Criatura con una linterna, ahuyentándola, pero resulta gravemente herido. Después de este incidente, David decide que deben regresar a la civilización. Mark, que está obsesionado con capturar (o matar) a la Criatura, se opone. Mientras el Rita intenta irse, descubren que la Criatura ha bloqueado la entrada de la laguna con troncos caídos. Mientras los demás intentan quitar los troncos, Mark es mutilado hasta la muerte mientras intenta capturar a la Criatura sin ayuda de nadie bajo el agua. La Criatura luego sube a bordo del Rita y se acerca a Kay por detrás. Ella grita cuando la Criatura la agarra, llevándola a su guarida en la caverna. David, Lucas y Carl los persiguen, rescatan a Kay y acribillan a balazos a la Criatura. Se retira a la laguna, donde su cuerpo se hunde en las profundidades acuáticas.

 

Entretenido film, con una fama que supera en mucho su calidad, aún así, amena y divertida. Gloria Ucrania!!!

 

El monstruo ha sido objeto de merchandising desde entonces y se hizo tan popular que volvió en La venganza de la criatura de Arnold y La criatura camina entre nosotros de Jack Sherwood.

 

La creadora del diseño de la emblemática criatura, Milicent Patrick, en su momento el reconocimiento por su creación le fue arrebatado de las manos por Bud Westmore, jefe de maquillaje de la Universal, celoso de su trabajo y temeroso de su éxito no dudó en despedirla y apropiarse de su labor, hundiendo la carrera de Patrick, la cual no volvió a trabajar tras escenas. En los créditos de la película es Westmore quien sale acreditado, y como tal la creación del monstruo le fue atribuida a él, pero como el tiempo todo lo destapa, décadas después se dio a conocer la verdad y se reconoció a Milicent Patrick como la única y verdadera madre de la criatura. "La Bella que creó a la Bestia".

 

El productor William Alland estaba asistiendo a una cena en 1941 durante el rodaje de Ciudadano Kane (en la que interpretó al reportero Thompson) cuando el director de fotografía mexicano Gabriel Figueroa le contó sobre el mito de una raza de criaturas mitad pez, mitad humanas en el río Amazonas. Alland escribió notas de la historia tituladas "El monstruo marino" 10 años después, usando La bella y la bestia como inspiración. En diciembre de 1952, Maurice Zimm amplió esto en un tratamiento, Harry Essex y Arthur Ross reescribieron como La laguna negra. Tras el éxito de la película en 3D La casa de cera en 1953, Jack Arnold fue contratado para dirigir la película en el mismo formato.

El diseñador del Gill-man aprobado fue el animador de Disney Milicent Patrick, aunque su papel fue minimizado por el maquillador Bud Westmore, durante medio siglo recibió el crédito exclusivo por la concepción de la criatura. Jack Kevan, quien trabajó en El mago de Oz (1939) e hizo prótesis para amputados durante la Segunda Guerra Mundial, creó el traje, mientras que Chris Mueller Jr. esculpió la cabeza.

 

Ben Chapman interpretó al hombre Gill en la mayoría de las escenas filmadas en Universal City, California. Las escenas en el agua se filmaron en Park Lake, en el estudio de grabación de Universal. El traje le impedía sentarse durante las 14 horas que lo usaba cada día, y se sobrecalentaba fácilmente. Debido a estas dificultades, Chapman a menudo se quedaba en el lago del estudio de grabación, pidiendo con frecuencia lo rociaran con una manguera. Tampoco podía ver muy bien mientras usaba el casco, lo que hizo raspara la cabeza de Julie Adams contra la pared cuando la llevaba en las escenas de la gruta.

 

Ricou Browning interpretó al hombre Gill en las tomas submarinas, filmadas por la segunda unidad en Wakulla Springs, Florida. Mientras filmaba bajo el agua, Browning supuestamente contenía la respiración hasta cuatro minutos a la vez. En una entrevista de 2013, Browning aclaró: "Si no estás haciendo nada en absoluto, cuatro minutos son posibles, pero no si te estás moviendo en el agua. Si estás nadando rápido o luchando, consumes mucho oxígeno y lo reduce a, como máximo, dos minutos".

 

El disfraz de hombre branquial no tenía espacio para el especialista en buceo Ricou Browning, ya que la criatura tenía que contener la respiración bajo el agua durante hasta cuatro minutos seguidos. Como Browning era demasiado pequeño para interpretar a la criatura en tierra, Ben Chapman, de 1,96 m, se convierte en la criatura terrestre.

 

Pero más allá de los seguidores de la hipótesis lovecraftiana, existe una «versión oficial» del origen de esta criatura. El productor del film, reconoció en una entrevista realizada por el escritor y especialista en cine de terror Tom Weaber, publicada en su libro Monsters, Mutants and Heavenly Creature de 1996, que la idea de realizar una película con la presencia de una criatura mitad hombre mitad pez, se originó a comienzos de los cuarenta. Concretamente hay que remontarse durante los días de grabación de la obra cinematográfica de Orson Welles Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), cuando, durante una cena en casa de Welles, en la que estaban presentes junto al director y William Alland, la actriz de origen mejicano Dolores del Río y la pareja de ésta, el director de fotografía Gabriel Figueroa, este último contó una leyenda popular mejicana que trataba de una criatura que vivía en el fondo del río Amazonas y que una vez al año, aparecía para secuestrar una doncella de una población cercana. Los aldeanos, aceptaban esta intrusión a cambio de la ausencia de la criatura durante el resto del año. Figueroa añadió un elemento al relato que lo hizo más inquietante. Según el director de fotografía, la criatura no solo era real, sino que él mismo podía aportar fotografías que demostraran su presencia.

 

El primer paso para dar vida a esta criatura, fue la creación del guión novelado del que sería la primera película de la saga. Este trabajo recayó en manos de Maurice Zimring, más conocido por su seudónimo Maurice Zimm, el cual, realizó una historia inicial de 59 páginas. El guión fue desarrollado posteriormente por Arthur Ross, incluiría cambios importantes, no solo en la propia historia sino en la criatura. Ross le otorgó al monstruo apariencia más humana y lo alejó de estereotipos propios de las criaturas terroríficas creadas por la industria cinematográfica hollywoodiense veinticinco años atrás. Introduciría un personaje clave en el film, Mark Williams, mad doctor obsesionado con su fama, papel que representaría Richard Denning. A pesar del intento de escapar de estereotipos pasados, la figura del Gill-Man asume cierto paralelismo con el gorila del film King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack, 1933) al establecerse un lazo amoroso entre el personaje femenino Kay Lawrence y la criatura submarina, parecido al del personaje Ann Darrow y King Kong. Pero el mito amoroso entre un ser bello y la bestia no nace en el film de 1933 sino que encuentra su origen en los albores de la historia humana. Provocó la dimisión de Ross en el film. Harry Essex sería el sustituto de Ross para finalizar el guión de la obra cinematográfica.

 

Detrás el diseño y desarrollo del traje del Gill-Man, se esconden muchos hombres y mujeres anónimos quedaron eclipsados por la única persona, según dictan los títulos de crédito del inicio del film, fue el responsable de esta creación, el jefe de maquillaje Bud Westmore. Por suerte hizo justicia la historia y hablar hoy del diseño del Gill-Man es hablar en gran medida de la actriz y artista Millicent Patrick. Su trabajo en este tipo de tareas ya la había unido un año antes con Jack Arnold, William Alland y al guionista Hanry Essex en el film Vinieron del Espacio (Llegó del más allá) (It Came from Outer Space, Jack Arnold, Jack Arnold, 1953), aquella vez para crear una grotesca criatura extraterrestre. En esta ocasión, Patrick se basó en criaturas prehistóricas para la creación del Gill-Man, elemento nada anecdótico si tenemos en cuenta que para los científicos atrapados en el Amazonas la criatura marina es el eslabón perdido que une los seres marinos prehistóricos y los bípedos de nuestra era.

La tarea de Patrick no fue nada fácil. Realizó hasta setenta y cinco proyectos, y fueron rechazados dos diseños previos por Westmore antes de que el diseño final viera la luz. El traje final, el espectador ve en el film, estaba realizado por caucho y formado por un complicado sistema articulado, muchas de las partes creadas en talleres de París. Un complejo traje que requería una media de tres horas para ser colocado por el actor que interpretaba el personaje y tres horas más, para poder sacárselo. Este hecho provocaba que el intérprete lo llevara puesto durante toda la jornada de rodaje, incluso en los descansos, donde el actor tenía que permanecer de pie. Un diseño, mítico hoy en la historia del cine, en el que se tardó hasta ocho meses de diseñar y costó dieciocho mil dólares de la época. Junto a Patrick, cabe destacar también el trabajo de Chris Mueller, encargada de esculpir la criatura, utilizando, curiosamente, un torso base de la actriz Ann Sheridan.

 

Pero no solo se obvió el nombre de Patrick y todos sus ayudantes en los títulos de crédito, también se ignoraron los de los actores que interpretaron a la criatura en el film. Alland alegó que relacionar los actores con aquel monstruo en los títulos de crédito eliminaría credibilidad a la criatura marina. De todas formas, fueron tres los actores que interpretaron a la criatura en este primer film de la saga.

 

El que tenía que ser el actor principal, Ben Chapman, apenas poseía experiencia en el mundo cinematográfica. Pequeños papeles secundarios y bailarín en clubes nocturnos conformaban su reducido currículo artístico. Tras la interpretación del Gill-Man, su suerte en el cine no mejoró, ni siquiera interpretó el monstruo en las futuras sagas, cuya interpretación recayó en Tom Hennesy y Don Megowan, respectivamente. La carrera cinematográfica de Chapman antes de La mujer y el monstruo queda reducida a unos pocos títulos, entre ellos, un pequeño papel en el film musical de Pagan love song (1950) dirigido por Robert Alton. La Guerra de Corea fue también un elemento que lo separó del mundo del cine y casi de forma definitiva debido a las heridas recibidas que casi provocan las amputaciones de sus piernas. La negativa de Chapman para que este proceso de amputación se llevara a cabo, provocó una cojera crónica en el actor, pero que supo utilizar para otorgar una particular forma de andar a la criatura del film. A la vuelta del conflicto firmó un contrato con la Universal y fue allí donde el director de casting Jonny Renning quedó sorprendido por el metro noventa y seis del actor, motivo importante para su posterior contratación para el papel de Gill-Man. Pero Chapman no era un gran nadador y las dificultades del traje para actuar en el medio marino era todo un handicap para el actor. Además, el ceñido traje del Gill-Man impedía se acoplara una escafandra autónoma para así poder aguantar más tiempo bajo el agua a través de bombonas de oxígeno. Eso requirió la contratación de un segundo actor, Ricou Browning, el cual, no era solo excelente nadador, podía aguantar sumergido hasta cinco minutos en el agua. A diferencia de Chapman, la carrera del Browning en el mundo del cine no finalizó con esta película, al contrario. El film se convertiría en el punto de partida de una carrera cinematográfica, dominada por las actuaciones submarinas o acuáticas. Incluso dirigió la popularmente conocida serie de los sesenta Flipper (Jack Cowden, Ricou Browning, 1964-1967). También a diferencia de Chapman, Browning representó el papel del Gill-Man en las dos siguientes secuelas, convirtiéndose en el actor que más veces representó el monstruo en esta trilogía. Se requirió la presencia de un tercer actor para representar la criatura en esta primera entrega, Tom Hennessy. En esta ocasión, Hennesy participaría en las escenas de riesgo, concretamente, en la escena en que Gill-Man se encuentra envuelto en llamas. Este especialista de cine, que también se puso el traje del monstruo de nuevo en la segunda entrega de saga, El regreso del monstruo (Revenge of the Creature, Jack Arnold, 1955), también trabajó para importantes personajes del mundo cinematográfico hollywoodiense como John Ford o John Wayne en escenas donde se requería la presencia de acróbatas o haciendo de doble para actores como Rock Hudson o Randolph Scott.

 

La presencia de dos actores para interpretar la mayor parte del film requirió la producción de dos trajes diferentes, uno para las escenas marinas interpretadas por Browning y otro paras las escenas terrestres que realizaría Chapman. No solo por motivos de tamaño, ya que Browning era de menor estatura, sino por cuestiones de iluminación. De esta forma, el traje diseñado para las escenas submarinas, no solo era de menor tamaño, sino que sus tonalidades eran más claras que el traje de Chapman. El espectador incluso puede apreciar estas diferencias, sobre todo la del tamaño del monstruo, que es mucho más alto y de tonalidades más oscuras cuando se encuentra en la superficie.

 

La criatura de la laguna negra se filmó en tres dimensiones (3D) y se proyectó originalmente con el método de luz polarizada. El público llevaba visores con filtros polarizadores grises, similares a los visores que se utilizan con más frecuencia en la actualidad. Debido a que la breve moda de las películas en 3D de la década de 1950 había alcanzado su punto máximo a mediados de 1953 y se estaba desvaneciendo rápidamente a principios de 1954, muchos espectadores vieron la película "plana", en dos dimensiones (2D). Por lo general, la película se mostraba en 3D en grandes cines del centro de la ciudad y plana en cines de barrio más pequeños. En 1975, La criatura de la laguna negra se estrenó en los cines en el formato 3D anaglifo con gafas rojas y azules, también se utilizó para lanzamiento en video doméstico en 1980 en videocasetes Beta y VHS.

 

También generó dos secuelas: Revenge of the Creature (1955), dirigida por Arnold y protagonizada por John Agar y The Creature Walks Among Us (1956), con Jeff Morrow y Rex Reason.

lunes, 15 de julio de 2024

 


LA NOCHE DE LA IGUANA.


Desequilibrado, aunque sugerente drama psicológico. Lo he (re)visto con motivo del 60 aniversario del estreno (9 de Junio de 1964 en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián) y me he encontrado con una cinta con elementos muy destacables y otros algo envejecidos, transgresora y valiente en algunos momentos y simplista y retraída en otros. Dirige el enfant terrible de John Huston adaptando junto a Anthony Veiller (“El Extraño” o “Moulin Rouge”) la obra de teatro homónima de 1961 de Tennessee Williams, protagonizada por Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, Grayson Hall, Sue Lyon y Cyril Delevanti. Huston sirviéndose de una ambientación que cala en su calor ambiental, ello en claro paralelismo con muchas de historias enmarcadas en el soleado sur USA de WilliaMS. Aquí te impregna el sudor, lo tórrido, hace que se mezcle con los temas que trata, temas de la carne, de lo mundano, de las pulsiones sexuales a flor de piel, ello ayudado en parte por la fenomenal cinematografía del mexicano Gabriel Figueroa (habitual de Buñuel en su etapa mexicana, amén de trabajar con John Ford en “El fugitivo”), jugando emocionalmente mucho con los claroscuros, escenificando un paradójico edén con personajes cargados de frustraciones, oprimidos en este hermoso lar. Lugar apartado del mundo donde las más bajas pasiones parecen podrían desbordarse atávicamente. Aborda temas maduros como es la crisis de la mediana edad, la fuerza de la fe, la lucha entre moral puritana vs instintos básicos, el retrato de seres que viven al borde de la marginalidad, la represión sexual, el lesbianismo soterrado, la impotencia sexual, el liberalismo sexual frente al conservadurismo religioso, ello también es el sub mundo de mundo interior convulso de los textos de Williams, que puebla sus mórbidos relatos de seres insatisfechos, ninfómanas, alcohólicos, mujeres que no saben envejecer, seres con traumas que discurren por la trama a modo de expiación de ‘culpas’.

 

Temas serios que Huston no termina de saber enfocar, los aborda con cinismo, ironía, y mucho sentido del humor cortante, lo que impide sea profunda la historia. Le quita solemnidad a la narración y resta hondura, echándose en brazos de un tono mayormente tragicómico, azuzado por momentos demasiado fachosos y fuera de lugar, como ver a esos mulatos ridículos siempre tocando las maracas, o la pelea entre el rubiales chófer y precisamente los ‘maraqueños’, como lo es la chusca secuencia de ver atado en una hamaca al protagonista cual si estuviera poseído.

 

Gira alrededor del Reverendo Doctor T. Lawrence Shannon (Richard Burton), clérigo episcopal de mediana edad expulsado de su parroquia y de la Comunión Anglicana después de protagonizar un affaire con una joven catequista que intentó suicidarse por su culpa con la hoja de afeitar de su padre. Tras el incendiario prólogo (una homilía singular), vemos que trabaja de guía turístico en México para una empresa estadounidense, Blake’s Tours, junto con un conductor de autobús, Hank Prosner (Skip Ward), Shannon se ve sometido de nuevo a “tentaciones de la carne” cuando la única púber de un grupillo de profesoras de una escuela femenina bautista, la ricachona y malcriada Charlotte Goodall (Sue Lyon), se encapricha de él y comienza a perseguirlo con fantasías de una vida en conjunto, lo que le gana al varón el odio de la encargada del grupo de turistas, Judith Fellowes (Grayson Hall), la cual a su vez se obsesiona con denunciarlo por estupro o por lo menos con hacerlo despedir de la agencia de turismo de Texas. Cerca de un ataque de nervios que podría regresarlo a épocas oscuras de alcoholismo, el ex sacerdote conduce a la comitiva de mujeres, deseosas de parar en un lujoso hotel de Puerto Vallarta, hacia un alojamiento económico de Mismaloya, llamado Costa Verde y administrado por una amiga de Lawrence, Maxine Faulk (Ava Gardner), la viuda de Fred y amante de un par de mexicanos cazadores de iguanas que también son sus empleados, Pepe (Fidelmar Durán) y Pedro (Roberto Leyva). El protagonista roba el distribuidor del motor del vehículo, para evitar que Fellowes lo denuncie, y conoce a una dibujante sin dinero, Hannah Jelkes (Deborah Kerr), mujer que viaja junto a su abuelo poeta de 97 años apodado Nono (Cyril Delevanti), que ansía completar un poema final.

 

Comienza con un prólogo antes de los créditos iniciales, con un sermón en una Iglesia, recordándome a otro inicio ‘hustoniano’ anterior en “Moby Dick” (1956). Vemos primero el símbolo de la cercanía con Dios en la puntiaguda torre del campanario, vemos el cartel del ‘espectáculo’ del lluvioso día, es un templo episcopal, y el sermón lleva el título de “El Espíritu de la Verdad”, y lo oficiará el reverendo T. Laurence Shannon, el aforo de feligreses está rebosante, cantan salmos bíblicos, hay un contrapicado dramático del sacerdote mientras da su monólogo sobre el púlpito. Habla sobre las tentaciones del hombre, sobre cómo combatirlas, y sabemos que habla de sí mismo, titubea, y de pronto se pone a gritar, los parroquianos se levantan de sus asientos, se miran entre ellos. El cura les achaca elevando la voz que chismorrean sobre él a sus espaldas, comenta su que es descendiente de obispos, que proviene de Hombres de Dios, mientras los asistentes se disponen a salir de la Iglesia, les espeta que ellos (sus ancestros) también saciaron sus apetitos (sexuales se sobreentiende), baja del púlpito desafiando a los que se marchan a que le ‘corten la cabellera’ como castigo por sus pecados, mientras la gente huye despavorida. Y comienzan los créditos, marcando el tono del film en el tratamiento del deseo y como ‘refrenarlo’. Pasan los créditos sobre una iguana. Y circularmente volvemos a ver un templo cristiano, solo ahora es claramente uno en México, la cámara lo coge de arriba abajo, pero cuando el objetivo llega al suelo vemos tumbado a un hombre sobre una fuente y un periódico le tapa la cara. Cambia el plano y vemos acercarse a una bella joven rubia, esta le habla y vemos el tipo es el reverendo, le comenta ella que ha dejado a las mujeres turistas en la Iglesia (el antes reverendo oficiando en un templo, ahora se mantiene afuera cual marginado por su conducta), la joven le enseña una hermosa flor y le dice ella que se puede beber champán de ella, en claro doble sentido sexual, y sabemos el cura sigue con sus ‘problemillas’ carnales.

 

Film que hace un glosario de las mujeres en diferentes poses ante la vida: Como Charlotte reflejando a la Lolita (venía de hacerse la actriz Sue Lyon famosa haciendo de precisamente “Lolita” en el homónimo ‘kubrickiano’ film basado en le best-seller de Nabokov), joven pícara, atrevida, impudorosa, volátil de carácter. La actriz desprende jovialidad, juventud, desparpajo, tentación, exhibido sobremanera en el bailecito en el chiringuito. Muy buena en su rol de ninfa seductora; La agria Judith como la gobernanta reprimida sexual (se sugiere es lesbiana), la guardiana del puritanismo conservador. Grayson Hall la embiste con gran carácter y carisma despótico-amenazante; Maxine como la insatisfecha sexualmente que busca dirección a su vida. Ava Gardner dota de encanto y simpatía su infeliz personaje; Y Hannah como la reprimida (sexualmente) que vive a gusto en su celibato cuasi-ascético. Deborah Kerr le imprime la frialdad que solo ella (para lo bueno y malo) sabe emitir; Y en medio de estas mujeres está el ´ángel caído’ Lawrence  Shannon que se mueve entre las féminas con desigual fortuna, la dueña del hotel representa la frustración sexual carne, la recién llegada con el padre la fe, la líder de las turistas el castigo por sus pecados, y la joven núbil representa el pecado de la carne. Y con ellas el ‘reverendo’ tendrá varios choques, donde saltaran chispas con diálogos puntiagudos, cargados de dobles sentidos y mucha mordacidad cargados muchos de alusiones sexuales veladas. 

 

Y en el centro de estas mujeres está el Hombre, un reverendo caído en desgracia, preso del deseo carnal, que intenta reprimir con alcohol (o eso parece). Un ser patético, caricaturesco, desorientado en su fe, dado a dar sermones hipócritas, tipo mísero que no se sabe bien lo que busca, lo que le hace un rol irregular y errado en su desarrollo, Embarcado en una crisis existencial que lo atosiga y zarandea. Richard Burton gran actor temperamental y visceral está desubicado en una actuación histriónica, pasado de vueltas, no le ayuda el guion que lo convierte en una especie de demente al que hay que exorcizar ridículamente. Me queda muy forzado que tengamos que entrar en su mundo interior chusco.

 

La cinta entra de lleno en terrenos escabrosos tratados de modo valiente por John Huston, teniendo en cuenta el año de producción, como son las frustraciones sexuales, el lesbianismo, los ménage à trois, la impotencia sexual, esto último queda gráficamente patente cuando vemos a Maxine en la playa besarse con los dos efebos nativos mexicanos, mientras ambos la abrazan sensualmente. Obra transgresora y seguro polémica. Algo que Huston volvió a tratar con coraje en su posterior film “Reflejos en el ojo dorado”, entrando en las debilidades humanas referentes a los instintos básicos refrenados. Todo esto deriva en la poética secuencia clímax que es la que da forma al título (*Spoiler). Aunque lo que es la conclusión del film, resulta apresurada y algo poco común en Huston, pues es acomodada. En este4r sentido llama la atención el baño de Shanon y Charlotte, con él saliendo el mar en calzoncillos holgados.

 

Spoiler:

 

*Muy lírico el momento en que Hannah pide a Lawrence que liebre a la iguana amarrada. Cual si fuera la liberación de todos, la iguana y su cautiverio representando los dogmas que nos autoimponemos. La iguana volviendo a su hábitat natural es dejar que la naturaleza se imponga, imponiéndose la justicia frente a la injusticia.

 

Sue Lyon, triste su carrera fuera tan corta y tan rápidamente declinante y lo que es peor, que se convirtiera en una especie de juguete roto de Hollywood, ya sea por carencias personales, por el vértigo de la fama o por que realmente quedara marcada por el personaje fatal pero espectacular de "Lolita" que parece que la acompañó para siempre.

 

El film ganó el Óscar al mejor diseño de vestuario y fue nominada a premios Óscar a mejor dirección artística y la mejor fotografía; La actriz Grayson Hall recibió nominaciones al premio Óscar y al Globo de Oro a mejor actriz de reparto; y Cyril Delevanti recibió una nominación al Globo de Oro al mejor actor de reparto; Ava Gardner también recibió una nominación Globo de Oro a mejor actriz de película dramática; Tanto la película como su director, John Huston, también recibieron nominaciones al Globo de Oro.


Durante una larga noche, Shannon lucha contra sus debilidades tanto por la carne como por el alcohol, la sobrina de la señorita Fellowes sigue causándole problemas y él está "al límite de sus fuerzas", de forma similar a cómo los muchachos de la cabaña de Maxine mantienen atada a una iguana. Shannon sufre una crisis nerviosa, los muchachos de la cabaña lo atan en una hamaca y Hannah lo atiende allí con té de semillas de amapola y un sincero consejo espiritual. Shannon libera a la iguana de su cuerda. Tras ello viene un bello y místico momento en que el abuelo de Hannah recita la versión final del poema que tanto le ha costado terminar, sobre tener corazón en un mundo corrupto, y luego muere, estremecedor; Tras ello los personajes intentan resolver sus confusas vidas, y Shannon y Maxine deciden dirigir el hotel juntas, aunque Maxine se había ofrecido a marcharse y dejar que Hannah dirigiera el hotel con Shannon. Hannah deja pasar su última oportunidad de amar. El ex-reverendo encuentra en la dueña del hotel de la playa a su compañera y ella sonríe emocionada. Este final me resulta demasiado complaciente para la acidez tanto de este film, como del retorcido John Huston.

 

Drama irregular valiente, pero que no termina de tener solidez. Gloria Ucrania!!!


PD. Se rodó en escenarios naturales de Mismaloya y Puerto Vallarta (Jalisco, Méjico); Emilio Fernández tiene cameo como dueño del chiringuito.


 


NAPOLEÓN.


Aparatoso drama bélico épico dirigido por el otrora gran Ridley Scott, ahora embarcado en hacer cual, si hiciera churros (téngase en cuenta que la rodó en 62 días), todos cortados por el patrón similar de apuntar mucho en superproducciones (esta de 200 millones $) con valores de (valga la redundancia) producción superlativos, pero acertar poco, plasmando historias superficiales, sin punch, sin garra alguna. Hay que agradecer y me reconforta que un tipo con 86 años tenga la vitalidad para seguir haciendo cine (este año 2024 estrenará “Gladiator 2”) y no jubilarse a vivir de las rentas, pero por el contrario parece incapaz de insuflar alma a sus últimas películas. El guion es David Scarpa (“Todo el dinero del mundo”), para un biopic sobre la icónica figura de Napoleón Bonaparte, tantas veces llevada al cine y tv, y esta no pasará a la historia como culmen, seguirán siendo las mejores el “Napoleón” de Abel Gance y “Waterloo” de Bondarchuk. Esta centrada en su ascensión al poder entrelazado a la relación con su esposa, Joséphin, protagonizada por Joaquin Phoenix como Napoleón y Vanessa Kirby como Joséphine. Es en esto que el guion parece centrar sus esfuerzos, en crear en Joséphin el Rosebud de Napoleón, pero la película patina de modo estrepitoso, no puede ser más esperpento y chabacano ver a Josefina durante una cena abrirse de piernas y decirle a Napo que mire lo que entre ellas guarda (¿?).

 

Parece la visión del enemigo inglés (en este caso el director Scott), ridiculizándolo, exponiéndolo como un sanguinario (lo vemos repeler a cañonazos durante la masacre a los insurgentes realistas del 13 Vendémiaire, manifestantes desarmados franceses, y es en esta escena precisamente donde ‘curiosamente’ se ve más gore en como ‘descuartizan’ los cañonazos a los manifas; cuando grita entusiasmado durante una batalla, "Estamos ganando!", ello en un campo  sembrado de cadáveres de su infantería), se nos muestra cero empatía por los miles de muertos que sus batallas causaron, nunca se le ve departir con sus tropas, por lo que no sabemos de donde surge el amor del ejército por Napo. Para más inri en que la visión claramente es la de un inglés haciendo un villano a Napoleón (que lo era), pero también lo eran los del sanguinario Imperio Ingles), en los créditos finales, Scott hace recuento de los muertos en cada batalla napoleónica, dice hubo tres millones de personas muertas, queriendo culpabilizar totalmente a Napoleón de estos fallecidos, a los de la Pérfida Albión se les ve el plumero con la creación de Leyendas Negras, ya lo hicieron con éxito con el Imperio de España. Y es que claramente (eso noto yo) quieren emparentarlo a Hitler, un pan-francés ansioso de ‘Lebensraum’, y por ello las invasiones napoleónicas, cuando la única fue la de Esapaña, el resto fueron los demás Imperios europeos los que lo quisieron derrocar sus ideas humanistas para no se propagaran por Europa, defendían el antiguo y rancio status quo cuasi-feudalista.

 

También es filtrado por Scott un calzonazos pagafantas, donde no se atisba su genio en las batallas, y fuera de estas se nos exponme como un patán, nada de la Ilustración Francesa, nada de los avances humanistas que trajo, los avances en educación infantil, el derecho napoleónico, se nos muestra como un narcisista dictador (que lo era), pero sin matices, sin la ambigüedad de un personajes con sus luces y sombras. Se muestra la revolución francesa como algo bárbaro (que lo fue), pero no vemos el porqué, los diferentes vaivenes que se sucedieron los vemos de modo atrompicado y sin enterarnos del porqué.

 

Es como un lienzo desprovisto de vida, simples viñetas sin hondura dramática alguna, con diálogos entre insulsos y penosos, provista de un humor seco bastante discutible, sobre todo en la forma en que pretenden (creo) provocar risas en las relaciones sexuales toscas del protagonista y su esposa, o el tramo en que huye de modo vergonzante de los políticos que lo quieren linchar durante el golpe de Estado que lo convertiría en primer cónsul francés, muy idiotesco como lo muestran cayendo por una escalera. Todo ello me lleva a un film que me ha producido lo peor, tedio y sopor, nada me empatiza o me genera emoción. Ni tan siquiera las batallas (seis son escenificadas con desigual fortuna y duración) me han resultado especialmente recordables, vistosillas, en planos mayormente generales donde brillan los CGI. Tras saber que Scott tiene pensado un montaje para tv (Apple TV+) en el que va a añadir más de hora y media extra, llego a la conclusión de que el director primero hizo la edición que a él le pareció mejor con cuatro horas y diez minutos, y tras ello, para ser comercial y tener más pases por día en cines, recortó como pudo hora y media, y de ahí seguramente las elipsis grotescas a las que asistimos, el ritmo atropellado, donde para entender lo que va aconteciendo debes venir aprendido de casa para rellenar los huecos históricos, pues si no te parecerá que al parpadear te perdiste tramos que den coherencia a este desatino. Hay tropecientas omisiones de hechos importantes, y sobre todo alteraciones de la realidad que dan grima, por las libertades que se toma Scott, la primera que Napoleón asistiera a la ejecución por guillotina de Maria Antonieta, cuando estaba en Toulon para combatir a los ingleses, le siguen tropecientas.

 

Scott desestimó las críticas sobre estas inexactitudes históricas. “Napoleón muere y, diez años después, alguien escribe un libro. Luego, alguien toma ese libro y escribe otro, y así, 400 [sic] años después, hay mucha imaginación [en los libros de historia]. Cuando tengo problemas con los historiadores, les pregunto: ‘Disculpe, amigo, estuvo allí? No? Bueno, pues cállate la boca’ ”. Scott también declaró, respondiendo a los críticos franceses, que “los franceses ni siquiera se quieren a sí mismos”. No hay nada más que decir señoría.

 

En 1793, en plena Revolución Francesa, el joven oficial del ejército Napoleón Bonaparte observa cómo María Antonieta es decapitada en la guillotina. Más tarde ese año, el líder revolucionario Paul Barras hace que Napoleón dirija el asedio de Toulon; asalta la ciudad y repele los barcos británicos con artillería. Después de que Maximilien Robespierre es depuesto y ejecutado al final del Reinado del Terror, los líderes franceses, incluido Napoleón, intentan restaurar la estabilidad. Nuevamente empleando la artillería, Napoleón reprime la insurrección realista el 13 de Vendémiaire en 1795. Napoleón corteja a la viuda aristocrática Josefina de Beauharnais y ambos acaban casándose. A pesar de su intensa vida sexual, no tienen hijos. En Egipto, vuelve a triunfar en la Batalla de las Pirámides en 1798, pero se apresura a volver a casa cuando se entera que Josefina tiene un amante casi diez años más joven, Hippolyte Charles. El Directorio le critica por abandonar a sus tropas, pero las condena por su pobre liderazgo de Francia y, con varios colaboradores como Talleyrand, Fouché, Sieyès y Ducos, las derroca en el Golpe de Estado del 18 de Brumario y se convierte en Primer Cónsul. En 1804, el Papa corona a Napoleón emperador de Francia, durante la cual se pone audazmente la corona sobre su propia cabeza. Escena de coronación de la película está retratada tal como fue representada en el famoso cuadro La coronación de Napoleón de Jacques-Louis David;

 

Tendremos los apuntes a pie de página de acontecimientos históricos como: La caída de Robespierre; el fin del Reinado del Terror; la conquista de Egipto (grotesco tramo, con el cañonazo que no ocurrió a la pirámide, con ese chusco encuentro de Napoleón con la momia); el golpe de estado de 1799 que derrocó el sistema de gobierno francés existente; Napoleón coronándose Emperador de Francia en 1804; la Batalla de Austerlitz; los intentos fallidos de establecer la paz con Inglaterra y forjar alianzas con Prusia y Austria; la invasión francesa de Rusia con sus grandes pérdidas; la abdicación de Napoleón y su destierro inicial a la isla mediterránea de Elba; su regreso para liderar a Francia en una humillante derrota contra Inglaterra; y su exilio final a la isla de Santa Elena controlada por los británicos en el Atlántico Sur.

 

La primera batalla a la que asistimos es la nocturna en Tolón, filmando con brío, asalto a las murallas, movimientos de masas de un lado otro, y ‘derribo’ de barcos a cañonazos, pero sin ser algo que se te quede en la retina. Tendremos también varias batallas más con cargas de caballería con cientos de jinetes y equinos (filmadas las cargas hasta con 8 cámaras simultaneas), hay en la de Austerlitz la masacre dela entente que cae bajo las aguas heladas del lago (algo que en realidad no fue crucial en la batalla) espectaculares vistas desde arriba donde brilla la granulada fotografía del polaco Dariusz Wolski (“Dark City” o “Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet”), tendremos Moscú en llamas, aquí en un deslumbrante efectos CGI.

 

Lo macro de las guerras se entrelaza a la vida íntima de Napo con su churri Josefina, una relación con la chispa que puede haber entre una ameba y orangután, o sea, entre nula y nefasta. Y esto quiere ser lo que, de fondo a Napo, sus sentimientos de amor por el pendón (así la muestran en la peli) de Josefina, con el hilo conductor de la lectura en off de cartas que Napo le manda a su amada. Pues esto se expone sui chispa alguna, el aparece una mujer de mundo manipuladora, sin sentimientos que hace con Napo lo que quiere, y él se ve como un mindundi soplagaitas manipulado a su antojo de la hermosa mujer. No hay romanticismo entre ambos, no hay cariño que fluya, todo resulta por imperativo del guion. Nos quieren vender un conflicto interior de Napo al no tener hijos con ella, se divorcia (nos cuelan una falsedad en que durante la lectura pública del mismo él le da un guantazo ¿?), luego tiene un bebe con otra, pero con el transcurso del metraje se omite que paso con el niño (¿?). Nos cuelan situaciones de humor de vergüenza ajena entre ellos como cuando ella durante una cena con invitados le llama gordo, y él le espeta: "El destino me ha traído aquí! El destino me ha traído esta chuleta de cordero!", se supone esto nos debe hacer reír?

 

La película apunta, pero no es capaz de hacerse sólida en su desorientación tonal, me refiero a como las revoluciones que pueden estar bien en sus motivaciones, terminan por llevar al poder a dictadores que pueden llegar a ser peores que los que provocaron la rebelión (La revolución rusa, la china, la cubana, la venezolana, …). Aquí derrocaron a la monarquía por tener privilegios de sangre, pero que terminara en el poder un dictador que se autoerige en Emperador que se coloca la corona repudiada por la Revolución, que se casó con una aristócrata y pretendía tener hijos para perpetuar su legado en el poder por sangre. Pero esto solo esboza, y solo se deja entrever tras apartar los michelines del film.  

 

Joaquin Phoenix da probablemente la peor actuación de su carrera, es el anti carisma en persona, alguien que debía irradiar magnetismo y que nos hiciera comprende porque le siguieron millones de personas hasta la muerte, se nos es proyectado como un pelele sin personalidad, capaz de dejar una guerra en Egipto par acorrer tras las faldas de su infiel esposa. Por cierto, nada se dice de su relación con su amante su amante María Walewska, en 1809 ella lo siguió a Napoleón a Viena, donde vivió en una casa cercana a la residencia del mismo, y durante la estadía quedó embarazada. El hijo de la pareja, Alejandro José Colonna, nacido cerca de Varsovia el 4 de mayo de 1810, adoptó los apellidos del conde Walewski (el consentido cornudo esposa de María), que lo legitimó pese a su evidente bastardía. Mal empezamos si nos tenemos que tragar que al principio (durante la Batalla de Toulon) da vida a un personaje de 24 años, teniendo en realidad el doble, 48 y se nota y esto cruje. El actor lo interpreta desprovisto de vida interior, lacónico, hierático, sin sentimientos, ataráxico. No le ayuda un guion bazofia, donde no hay muestras de que en realidad era un tipo culto, escribió un comentario de la guerra de las Galias, era aficionado a la ciencia, la historia, en Egipto condujo una expedición de científicos, creó las primeras calles iluminadas de Alejandría, dio posiblemente la arenga más celebre de la historia a los pies de las pirámides, en Italia se ganó la lealtad del ejército, todo esto brilla por su ausencia. Tampoco notamos su ingenio en las estrategias de batallas, más parece que las gana por imperativo del guion; Su partenaire es la hermosa londinense Vanessa Kirby, que lucha contra la escritura de un rol cargado de ligereza; La película brilla por no tener un solo secundario de enjundia, dejando fuera de la acción a militares tan importantes para los éxitos de Napo como los mariscales Nicolás Davout, Soult, Auguerau, Massena, Lannes, Murat, Ney o Marmont.


Spoiler:

 

Omisiones y falsedades sangrantes: La batalla de Leipzig, esencial para su primer exilio. En la peli se achaca al fracaso en Rusia; Batalla de Jena y Auersdatt; Batalla de Marengo; Campaña de Polonia; Batallas de Eylau y Friedland contra los rusos; Nada de lka gran primer aderrota francesa en suelo español, cuando echemos (me pongo en primera persona porque yo lo valgo) a los gabachos de la península, con la tan imitada desde entonces guerra de guerrillas (lástima que fuera para colocar en el trono a Fernando VII); Batalla de Wagram, donde murió el mariscal Lannes, mejor amigo de Napo; La Batalla de Borodino con miles de muertos se resuelve en una toma CGI aérea y otra cosa mariposa (puaj!!!); Nada del mítico abrazo del mariscal Ney al emperador que debía detener; Tenemos que tragar que Napoleón carga a caballo (un oficial de artillería) en primera línea de caballería contra sus enemigos en Waterloo, ridículo no, lo siguiente, y tras perder se retira cobardemente en su caballo. Pero es que lo vemos huir y tras ello, en una elipsis burlesca, lo siguiente es que tenemos a Napoleón en un barco inglés en Southampton preso de los de la Pérfida Albión, que ha pasado entre medias? Tras lo que nos cuelan un inexistente encuentro entre Wellington y Napoleón. Antes nos muestran Napoleón con unos militares ingleses comentándoles mientras come distendidamente que si perdió la guerra fue porque sus oficiales no aprendieron de él, toma ahí la arrogancia.  

 

Rush final: En 1815, al enterarse de que Josefina se encuentra mal, Napoleón escapa de la isla de Elba y en los Cien Días vuelve al poder en Francia. En realidad esto es falso, pues Josefina murió el día antes del exilio de Napoleón a Elba, no un año después durante los Cien Días, y por lo tanto no fue factor del regreso de Napoleón; Ella, obligada a recluirse en el castillo de Malmaison, muere antes de que él llegue. El rey Luis XVIII envía al Quinto Regimiento para detener a Napoleón, pero este los convence para que se unan a él. En la batalla de Waterloo, en junio, Napoleón, tras haber reunido más tropas, se enfrenta al ejército británico al mando del duque de Wellington. Las cargas de la caballería francesa son rechazadas por los cuadros de infantería británicos, y un desesperado Napoleón insta a sus soldados restantes a avanzar, pero este avance es derrotado por las líneas reorganizadas de infantería enemiga. Las fuerzas del mariscal prusiano Blücher llegan para reforzar Wellington, y los franceses son derrotados. Mientras Napoleón se retira, saluda a Wellington. Napoleón es exiliado, esta vez a la isla de Santa Elena en medio del océano Atlántico, y se lo ve bromeando con niños, escribiendo sus memorias que serían leídas en todo el mundo y presentando a sus oyentes una versión de la historia en la que él siempre tiene razón. Napoleón, enfermo, se derrumba al oír a Josefina llamarlo para que se reúna con ella. Napoleón muere en 1821. Un epílogo señala que aproximadamente 3 millones de personas murieron en sus guerras.

 

Scarpa había sido contactado por Scott para escribir una película basada en Napoleón después de la producción de Todo el dinero del mundo. Como inicialmente tenía un "conocimiento básico de la escuela secundaria" de su vida, realizó una investigación sobre Napoleón y después de darse cuenta de que escribir una película que abarcara toda su vida era poco práctico, decidió centrarse en la relación de Napoleón con su esposa, Josefina. Comenzó leyendo Napoleon: A Concise Biography de David A. Bell, pero no lo entendió y optó por realizar más investigaciones leyendo más libros y viendo videos de YouTube. Al investigar sobre Josefina, citó Ambition and Desire: The Dangerous Life of Josefina Bonaparte de Kate Williams como su principal influencia. Se inspiró en Los duelistas (1977) de Scott y Amadeus (1984) de Milos Forman, queriendo retratar a Napoleón como una figura "irreverente" similar a cómo se representó a Mozart en Amadeus, y le dijo a Scott que imaginaba a Napoleón como competente "en el reino de la batalla", e "incompetente en el reino del amor". Scott propuso la idea de comenzar la película con María Antonieta bajo la guillotina, queriendo centrarse en la "ambivalencia sobre a dónde conduce la democracia".

 

El rodaje tuvo lugar en Lincoln, Inglaterra, en marzo de 2022. Según se informa, el equipo pasó una semana preparando la Catedral de Lincoln, sustituyó a Notre-Dame de París. El rodaje también tuvo lugar en otras localizaciones inglesas: Stowe House, Buckinghamshire; West Wycombe Park, Buckinghamshire; Blenheim Palace, Oxfordshire; Petworth House, West Sussex; Boughton House, Northamptonshire; y el Old Royal Naval College, Greenwich, Londres. La ejecución de María Antonieta se filmó en Somerset House en Londres. También se rodó en Malta. El Fuerte Ricasoli en Kalkara se transformó en el sitio del asedio de Toulon en 1793, donde Napoleón obtuvo su primera victoria. El desierto en el área de Merzouga en Marruecos reemplazó a Egipto. Curiosamente ninguna escena de la película fue filmada en Francia, mayoritariamente en Inglaterra.

 

Es probable que Ridley Scott sea recordado esencialmente como el director de dos magníficas e influyentes películas de ciencia ficción, realizadas al inicio de su trayectoria como largometrajista: Alien (1979) y Blade Runner (1982). Sin embargo, en la actualidad, dentro del eclecticismo de su filmografía, viene llamando la atención como un realizador de épicos históricos. A partir de que contó el descubrimiento de América (1492: la conquista del Paraíso, 1992), una de cada tres películas que dirigió entran en esa categoría. Incursionó por los gladiadores del Imperio Romano (Gladiador, 2000), las Cruzadas (Kingdom of heaven, 2005), Robin Hood (2010), el éxodo bíblico (Exodus,2014) y el último duelo judicial trabado en la Alta Edad Media (The last duel, 2021), posicionándose como una especie de nuevo Cecil B. DeMille.

 

Decepción napoleónica. Gloria Ucrania!!!

martes, 9 de julio de 2024

 


LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE ULTRACUERPOS


Con motivo de la reciente muerte del gran actor Donald Sutherland (20 de junio de 2024 a los 88 años falleció) me he vuelto a ver este perturbador film que protagoniza. Película de ciencia ficción aderezada con terror psicológico dirigida con pulso sólido por Philip Kaufman, en lo que es considerado uno de los mejores remakes de la historia del cine, compitiendo en fuerza dramática con la original de 1956, logrando un film tenso, claustrofóbico, aterrador, creando gradualmente un clima cerrado irrespirable, hasta concluir con unos de esos finales que se han convertido en icono (y hasta memes) de la Historia del cine. El guion de W.D. Richter (“Brubaker” o “Golpe en la pequeña China”) adapta la novela homónima de 1955 de Jack Finney, adaptada previamente en la película de 1956 de Don Siegel, con alguna laguna y un final mejorables, que aquí subsanan, en detrimento de un ritmo menor en la primera parte. La trama involucra a un inspector de salud de San Francisco y su colega que en el transcurso de unos días descubren que los humanos están siendo reemplazados por duplicados extraterrestres; cada uno es un clon biológico perfecto de la persona reemplazada, pero carente de empatía y humanidad. Mientras que la primigenia estaba influenciada por la Guerra Fría, esta es más hija del tiempo de la paranoia general, para una nación sin referentes morales, un país en crisis, y de ahí este film en que las gentes dejaban de tener alma para pasar a ser autómatas, tenido que ver con la el final de la era contestaria, el tiempo de los hippies, de las protestas por la guerra de Vietnam, tras salir del Watergate, y en plena presidencia de uno de los más pusilánimes mandatarios de USA (Jimmy Carter). El tema de la alienación de nuestra sociedad que vive aislada entre la multitud, la perdida de la individualidad en favor del pensamiento borreguil colectivista donde nada se discute en pos de una falsa armonía, atacando sutilmente a los autoritarismos que pretenden solapar al disidente (El rol de Sutherland hace una broma sobre como un ser vaina muestra las características de un republicano típico; el guionista Richter muestra su patita política).

 

Esta cinta mantiene reverencia por la original, tanto que llega a parecer una secuela sin serlo, pues incluso, cual continuación de la del 56 (aunque los nombres de los protagonistas de la antigua son traspasados a esta; también el desarrollo tiene muchas similitudes), vemos al inicio al protagonista de la misma Kevin McCarthy, entre los coches delirando mientras grita ‘Están aquí!’. Como si la amenaza al californiano pueblecito de Santa Mira no se hubiera detenido y hubiera alcanzado a la gran ciudad de San Francisco. De hecho, el traslado a la ciudad del Golden State Bridge es uno de los cambios evidentes, la urbe de Kaufman, el otro gran cambio es que es en color.

 

Una raza alienígena parásita abandona su planeta moribundo y viaja a la Tierra, tomando la forma de pequeñas vainas de semillas con flores rosadas. Elizabeth Driscoll, científica de laboratorio del Departamento de Salud de San Francisco, lleva una flor a casa. A la mañana siguiente, cuando se despierta, encuentra a su novio, Geoffrey, frío y distante mientras arroja escombros en un camión de basura. Le confía a su colega y amigo Matthew Bennell que Geoffrey ha cambiado y que teme que sea un impostor. Matthew le aconseja a Elizabeth que hable con su amigo psiquiatra, David Kibner, que está promocionando su nuevo libro en una librería. Mientras conducen hacia allí, un hombre histérico advierte a Elizabeth y Matthew del peligro mientras una turba lo persigue. Luego muere en un atropello y fuga, rodeado de espectadores impasibles. En el evento de promoción del libro, Kibner tranquiliza a Elizabeth y a otra mujer que comparte dudas similares sobre sus parejas. El amigo de Matthew, Jack Bellicec, un excéntrico aspirante a escritor, lo llama para que investigue cuando un misterioso cuerpo embrionario de un adulto parecido a Jack es encontrado en el spa de barro que dirige con su esposa, Nancy. Matthew va a advertir a Elizabeth, pero descubre un duplicado semiformado de ella cerca del dormitorio donde está durmiendo. Matthew rescata a Elizabeth y alerta a la policía, pero cuando llegan, los duplicados de Jack y Elizabeth han desaparecido.

 

Los créditos iniciales son ya una declaración de intenciones, mostrando en una edición maravillosa el origen de la invasión a la que vamos a asistir, en algún lugar del espacio infinito, unas tenues esporas emprenden el vuelo desde un planeta moribundo y flotan por la galaxia hasta que caen a la Tierra como pequeñas manchas gelatinosas. Se escurren de las plantas como gotas de gelatina KY y pronto se extienden con raíces nervudas, con el tiempo, forman una cápsula en miniatura de la que florece una atractiva flor. Si alguien entra en contacto con la flor y se queda dormido con ella cerca, se duplicará (doppelgänger) en una cápsula y nacerá de nuevo como parte de una mente colmena alienígena, mientras su cuerpo original será enviado a la basura en forma de polvo gris algodonoso. Y cuando el colectivo en constante crecimiento identifica a quienes muestran emociones o se resisten, lanzan un grito, y comienza la persecución.

 

Tras ello empezamos a sentirnos en un clima enrarecido, cuando el inspector de sanidad encuentra ‘algo’ en la sopa del elegante restaurante francés, tras lo que el protagonista coge su auto, mira a los cocineros afuera fumando que lo miran a él con cara de asco, cuando vemos que la luna delantera del auto ha sido reventada. Comenzando a sentirnos en un entorno tóxico. Tras ello las pistas de que algo no va bien, hay una especie de plaga donde personas aseveran que gente de su alrededor ha sido reemplazada por otros con el mismo cuerpo. Asistimos a alegóricas charlas que versan sobre la apatía general, el alienamiento de la sociedad. Las miguitas van cayendo en una línea similar al film original, en este caso inquietante el toque de esos sempiternos camiones de la basura con ese material especie de conjuntos de hilos que no son más que humanos desintegrados, aportes ingeniosos, como el de los espejos deformantes reflejando a Matthew y Jack Bellicec de modo ridículo, en clara simbología de los doppelgänger amenazantes. Hasta que todo explota, derivando en una persecución acongojante. Donde no solo hay que huir de los enemigos físicos, si no que dormir es el peor de los ‘villanos’, cual precedente de “Pesadilla en Elm St.”, pues caer preso de Morfeo significa abrir la puerta al doppelgänger, consecuencias tan aterradoras e intensas como la de la germinación exprés de los alienígenas sin forma que salen de sus cápsulas de semillas. También tiene mucho que ver con la posterior “El show de Truman” donde todos a tu Alrededor son un teatrillo.

 

Se le puede achacar a Philip Kaufman su tramo inicial algo lento, cuesta de arrancar. Peor cuando lo hace te atrapa en su vorágine malsana, donde se da el peor temor de los paranoicos, todo el mundo a por ellos. Aquí vuelven los recursos visuales mordientes, como es ese tramo (tan de Hitchcock), en que vemos a los protagonistas caminar por la calle consientes de que en cualquier momento serán detectados por los ‘otros’, esto filmado en una edición fragmentada y solo viéndose las piernas de un lado a otro cambiando de sentido, hasta que todo se desata en una carrera.

 

Donald Sutrherland da muy bien con su papel que gradualmente pasa de escéptico a combatiente, aportando dosis de humor a su rol, algo muy del actor. Para la Eternidad su última escena; Jeff Goldblum da muy bien con el papel de tipo rebelde contestatario; Veronica Cartwright está notable en su papel, que incluso tiene el ‘honor’ (de un poco metido con calzador) de dar la teoría buena de lo que sucede: "Por qué siempre esperamos naves de metal?"; Brooke Adams algo más apagada en su papel de anhelo romántico del protagonista. Aunque este romance está mucho mejor planteado que el de la original; Leonard Nimoy embiste de flema y sabiduría a su papel de psicólogo que pretende dar explicación racional terrestre a las preocupaciones de la gente.

 

La puesta en escena resulta prodigiosa en su fundamental misión de trasladarnos un estado de ánimo, y ello evolucionándolo emocionalmente. Siendo fundamental para ello la formidable labor en la cinematografía del maestro en la materia Michael Chapman, que dos años antes había convertido Manhattan en una especie de Purgatorio con constantes fumarolas surgiendo del sub suelo nocturno, y con el taxi cual carreta del Averno surcando sus infernales calles en la scorsesiana “Taxi Driver”, aquí intenta el estilo de cine negro del original en color. Algunos de los elementos que tomaron prestados fueron tomas con luz que daba paso a sombras y tomas desde ángulos evocadores. Usaron matices de color para indicar que algunos personajes eran ahora personas en forma de vainas. "Cuando corren por el Embarcadero y aparecen las sombras enormes primero, esas son una especie de imágenes clásicas del cine negro", dijo el director. La cámara crea secuencias agobiantes, con planos generales asfixiantes entre la multitud observante, ángulos extraños, planos holandeses, juegos de sombras y claroscuros, trasladándonos la esquizofrenia reinante, proyectando un thriller urbano opresivo, a medida que avanza el metraje todo se va volviendo más oscuro y lóbrego, con interiores filmados con mantos de sombras trapezoidales y ángulos de cámara inclinados, y los exteriores tienden a enfatizar una sensación de peligro latente.

 

Todo en miscelánea con la crucial edición de sonido de Ben Burtt (venía de trabajar en “Star Wars” y luego lo haría para “Alíen, el octavo pasajero, casi nada), creando sonidos en segundo plano para desconcertar, mezclándose con ruidos industriales, como son los de los camiones de basura anunciando el ‘relevo’. Burtt también diseñó el chillido cuando la gente de la cápsula ve a un humano sobreviviente, sonido que Kaufman dijo estaba compuesto de muchos elementos, incluido el chillido de un cerdo.

 

Los f/x de maquillaje creados por Tom R. Burman (“El Planeta de los Simios” o “Los Goonies”) crea los muy realistas efectos de las germinantes vainas. Los del comienzo creados por Russel Hessey (Ladrón) y Dell Rheaume (“Encuentros en la tercera fase”), donde las cápsulas viajan a través del espacio desde su mundo natal muerto hasta San Francisco, fue una de las más simples. "Encontré un material viscoso en una tienda de arte, creo que pagamos $12 por un gran recipiente lleno de él, y luego [lo pusimos] en soluciones e invertimos la película", recordó Kaufman. El perro que llevaba una máscara con la cara del banjista incluía un agujero en la máscara a través del cual la criatura parecía lamerse; El músico pianista de jazz Denny Zeitlin dota de melodías ominosas el metraje, manejando de modo insidioso sonidos disonantes. Zeitlin en su debut para el cine estaba tan agotado por su experiencia de grabar música para una película que juró no volver a hacerlo nunca más, y no lo hizo.

 

Spoiler:

 

Rush final: Matthew y Elizabeth se esconden cerca del muelle donde Matthew le declara su amor a Elizabeth mientras intenta mantenerla despierta (en la original era en una cueva minera). Un barco cercano está siendo cargado con cápsulas para poblar centros en el extranjero. Elizabeth se queda dormida y se desintegra en los brazos de Matthew. Horrorizado y enfurecido, Matthew huye de su duplicado, irrumpe en el almacén del muelle y quema el edificio, destruyendo varias plantas y matando a muchas personas de las cápsulas (secuencia que notiene su paralelo enla original, pero si estaba en la novela). Se esconde debajo del muelle mientras sus perseguidores lo buscan, afirmando con confianza que inevitablemente se quedará dormido. Más tarde, Matthew está a punto de entrar al departamento de salud con los empleados duplicados. Nancy se acerca y llama a Matthew. Él la señala y emite el grito agudo de los duplicados.

 

Hay un error de coherencia narrativa. Y es que los doppelgänger se comportan todos igual, de modo ataráxico, por lo que cuando nos enteramos que el Dr. Kibner es en realidad un ser vaina no casa con su comportamiento cemocional que hemos visto con los protagonista.

 

La película cuenta con una serie de cameos. Kevin McCarthy, interpretó al Dr. Miles Bennell en la original, hace breve aparición como anciano grita frenéticamente "Ya vienen!" a los autos que pasan por la calle. El director de la película original, Don Siegel, aparece como taxista que alerta a la policía sobre el intento de Matthew y Elizabeth de huir de la ciudad. Robert Duvall (había protagonizado The Great Northfield Minnesota Raid de Kaufman) es visto brevemente como sacerdote silencioso sentado en un columpio en la escena de apertura. Kaufman aparece en papeles duales, como hombre con sombrero que molesta al personaje de Sutherland en una cabina telefónica, y como voz de uno de los funcionarios con los que habla el personaje de Sutherland por teléfono. Su esposa, Rose Kaufman, tiene pequeño papel en la fiesta del libro como mujer que discute con el personaje de Jeff Goldblum. Chapman aparece dos veces como conserje en el departamento de salud.


Escalofriante:  Matthew patea accidentalmente una cápsula que absorbe al vagabundo que toca el banjo, Harry, y a su perro. Esto se encadena de modo horrible a que más tarde vemos a un perro con rostro humano.

 

Hasta ahora, ha habido cuatro versiones cinematográficas de la novela de ciencia ficción de Jack Finney “Los ladrones de cuerpos”: “La Invasión de los ladrones de cuerpos” de 1956, esta “La invasión de los ladrones de ultracuerpos”, “Ladrones de cuerpos” de 1994, y “La invasión” de 2007.

 

Me queda un thriller angustioso de los que cala por la solidez narrativa incisiva. Gloria Ucrania!!!