sábado, 30 de agosto de 2014



LA GRAN EVASIÓN.


Muy entretenida cinta de acción y aventuras, aunque sobrevalorada, inspirándose en hechos reales el artesano de John Sturges realiza una obra llena de dinamismo, ritmo fluido, personajes fácilmente empáticos, con buenos momentos, donde en un aire en su gran parte de metraje bastante naif se nos relata con mucho sentido del humor como se llevó a cabo la famosa fuga, aunque con muchos cambios con respecto a la realidad. La historia sabe alternar las diferentes subtramas en las que sobresalen las relaciones de pareja entre los presos, remarcando el espíritu de camaradería y lealtad como un estupendo canto a la amistad, en lo que es una elegía a las ganas de libertad del ser humano. Es un film que dista de ser redondo, el tiempo le ha hecho refulgir sus taras que la impiden apuntar más alto, lo más significativo es como nos presentan el campo de prisioneros, un cuasi-parque temático, no hay sufrimiento alguno, no hay vejaciones, los presos hacen y deshacen a su antojo, no se les ve falta alguna, esto provoca que no sensibilices con sus ansias de fuga.
<Es deber ineludible de todos los oficiales intentar la evasión. Si no pueden, su deber entonces es obligar al enemigo a utilizar el mayor número de tropas en su custodia, inquietándolos sin tregua y creando problemas con el empleo de toda su habilidad> (Capitán Ramsey)


En 1943 la Luftwaffe decide internar en un nuevo campo de prisioneros, el Stalag Luft III, de alta seguridad a los más reincidentes presos militares aliados. La prisión será dirigida por el Coronel Von Luger (buen Hannes Messemer, basado en el Oberst Friedrich Wilhem von Lindeiner-Wildau). El oficial de más alto rango entre los aliados es el lisiado capitán de la RAF Ramsey (buen James Donald, basado en el capitán Hert Massey, este estaba cojo por heridas de guerra al igual que Donald). Al lugar llega Roger Bartlett (gran Richard Attenbrough, basado en el verdadero planificador, Roger Bushell, británico nacido en Sudáfrica), conocido como “Big X”, es un avezado planificador de fugas, que nada más llegar decide que intentará hacer una huida masiva de presos de 250 junto a lugarteniente Andrew MacDonald (correcto Gordon Jackson), para ello idea hacer 3 túneles desde lugares distintos con direcciones diferentes y con longitudes de cientos de metros, los llamará Tom, Dick y Harry, la logística será enorme, tendrán que buscar cómo deshacerse de la tierra, les hará falta madera para apuntalar la galería, tendrán que montar luz para ver, y para cuando se supone estén fuera les hará falta trajes, documentación falsa, y más infraestructura, mientras tanto tendrán que evitar les descubran. El conseguidor es el Tte. de aviación Robert Hendley “El Gorrón” (buen James Garner, veterano de la Guerra de Corea donde fue herido en dos ocasiones, al igual que su alter ego fue un conseguidor), que con su ingenio y labia proveerá de lo necesario. El falsificador será el Tte. de aviación Colin Blythe “El Forjador” (buen Donald Pleasence, basado en Tim Walenn, Tte. de la Raf, Pleasence también sirvió en la RAF en la WWII, fue derribado y hecho prisionero de los nazis un año), el problema es que la vista le empieza a fallar. El “Rey del Tunel” Danny Valinski (buen Charles Bronson, que fue artillero americano en la WWII, basado en C. Wally Floody, piloto canadiense, que en su vida civil como Charles Bronson fue minero, contratado como asesor técnico para el film, personaje y actor sufrían de claustrofobia) junto a Willie Dickes (correcto John Leyton) serán los ingenieros de la cueva, el oficial de vuelo australiano Louis Sedgwick (buen James Coburn), es experto en la fabricación de herramientas, el Tte. Comandante de la Royal Navy Eric Ashley-Pitt (buen David McCallum) diseña el sistema para hacer desaparecer la tierra del túnel, el Tte. Cavendish (correcto Nigel Stock), es el topógrafo, además de liderar un coro para disimular sonido de golpes. Además está Hilts (buen Steve McQueen, basado en el piloto David M. Jones), arrogante tipo que no puede esperar a los túneles y planea huir junto al oficial de vuelo escocés Ives (buen Angus Lennie, basado en Jimmy Kiddel).


Paul Brickhill fue un piloto de aviación de un Spitfire derribado sobre Túnez en marzo de 1943, fue recluido por los nazis en el campo de prisioneros Stalag Luft III en Alemania (hoy Polonia), allí participó activamente en la preparación de la Gran Fuga, Paul escribió un libro sobre los hecho en los que se basa libremente el film. Guionizan James Clavell (“El Último Valle”) y W. R. Burnett (“La Jungla De Asfalto”), que alteran y se toman muchas licencias para adaptarlo al gusto norteamericano. Se tocan temas universales algo superficialmente como la búsqueda de libertad, la oposición al opresor, se exalta el trabajo en quipo, el apoyarse unos en otros para derribar los problemas, se loa que si el individualismo se suma a muchos individualismos el resultado puede ser imparable, con el marchamo del machismo, no aparecen mujeres, ni mucho menos romances (a menos que alguno busque en las amistades algo más), se pone el foco en la lealtad masculina, para ello el film compone varias parejas. Si rascas un poquito se entrevé un espíritu humanista cercano a “La Gran Ilusión”, sobre todo en la relación entre el capitán Ramsey y el comandante de la prisión Von Luger, en su trato caballeroso, y como el alemán denota hastío de los nazis. Dos tercios del film el tono resulto cuasi-jovial jugando con la emoción, el suspense, la intriga, la aventura, pero todo ello con un patinado de mucho humor, no llegas a sentir el peligro, lo vives como algo distendido. Luego llega el ansiado momento de la fuga un alarde de transmisión de suspense, y después seguimos a los huidos en un collage muy bien desarrollado emitiendo inquietud en el espectador, de cómo cada uno tiene un plan distinto, como viven y afrontan cada uno el peligro, espléndido tramo.


Pero el film posee taras que brillan con luz propia, como he dicho no sientes miedo en la prisión, no temes por los presos, los ves convivir en libertad en el interior, no pasan hambre, ni frío, ni son maltratados, incluso se permiten hacer licor con patatas para celebrar el día de USA, ante los ojos complacientes de los vigilantes alemanes, esto merma emoción y angustia, no sientes que sus ansias de huir estén justificadas, por mucho que nos sugieran que al ser la Luftwaffe quien atiende el campo y no las SS, los presos están mejor tratados, pero lo que vemos roza lo esperpéntico, empezando por quien es el lumbreras que se le ocurre meter a los mejores escapistas en un solo campo, de ahí lo normal es que salga una gran huida, pero es que después los vemos convivir en libertad en el campo, se reúnen cómo y cuando quieren, tienen sus propios huertos, hacen amistades entre los soldados germanos, si se intentan fugar les meten en “la Nevera”, dejándole llevar una pelota y un guante de beisbol, de donde salen frescos y sonrientes, y el colmo llega con la preparación de fuga, consiguen todo lo que quieren como si dispusieran de un “Corte Inglés”, herramientas las que quieran , trajes civiles a cascoporro, hacen falsificaciones con cámaras de fotos, consiguen cientos de metros de madera como si nada, crean un sistema de ventilación de fuelle, ponen luz eléctrica al túnel, solo les falta hacer carriles de autopista y poner un área de servicio en medio del trayecto, y por supuesto sin que los teutones sospechen, y cuando por casualidad descubren uno de los túneles no hay represalias, ni vemos interrogatorios, absurdo, y encima no buscan si hay más, derivando en que se vea hipermegadesproporcionado las ansias suicidas de Archie cuando quedan dos túneles más. La cinta en este sentido resulta plana, pinta a los alemanes como zoquetes y a los presos como inteligentes y abnegados. Tampoco se ahonda en la construcción de personajes se antoja trivial y plúmbea, meros clichés.

La película posee una puesta en escena impresionante con una  sobresaliente dirección artística de Fernando Carrere (“La Carrera Del Siglo”), rodada íntegramente en Alemania, con una prisión dotada de un realismo brillante, así cuando salimos al exterior refleja escenarios que nos retrotraen a este tiempo, esto embellecido por la cromática fotografía de Daniel L. Fapp (“West Side Story”), sabiendo mezclar los diferente ambientes, la prisión, el túnel, las bellas estampas en el exterior, creando hermosas postales alpinas, como el avión sobre el castillo del Rey Loco, excelso, o los lindos páramos fulgurantes de verdor, montado todo por Ferris Webster (“Los 7 Magníficos”), que infunde dinamismo a la narración, y todo adornado por la mítica y fascinante música de Elmer Bernstein (“Los 7 Magníficos”), todo un hito que ha quedado como una Icónica melodía del Séptimo Arte.

La cinta nos deja algunos momentos para recordar, como el trepidante inicio donde conocemos a través de diferentes intentos fallidos de fuga a los personajes, o el tan copiado gesto de Hits/McQueen de golpear con su pelota las paredes del calabozo, o el mencionado tramo de la fuga, o como planea Blythe con el alfiler demostrar que tiene buena vista y “Big X” le descubre, o el <Good lucky> que un oficial alemán le dice a un fugado, o la enérgica secuencia de McQueen en moto, otro Icono del Cine.

Steve McQueen realiza una actuación a su medida, el clásico rebelde arrogante, egocéntrico, cínico y nihilista que con tanto carisma encarna, formando un gran tándem con Angus Lennie. Pero el motivo principal de mi crítica es James Garner que ha muerto recientemente, el 19 de julio del 2014 a los 86 años, realiza una contenida interpretación demostrando encanto personal, un gran dominio de la escena, exhibiéndose con una gran flema, y conectando con gran compenetración con Donald Pleasence, de donde mana chispas de amistad desinteresada, maravilloso Garner.

Muy ameno film que el tiempo ha envejecido dejando entrever sus costuras. Fuerza y honor!!!


Spoiler:


El jefe de producción de la Metro Goldwyn Mayer rechazó el proyecto en 1950 por considerar el relato de un fracaso estrepitoso cuando de 300 escaparon 76 y de estos solo 3 alcanzaron su objetivo.

La historia real es que el 24 de Marzo de 1944, del campo de prisioneros nazi Stalag Luft III se escaparon a través de un largo túnel 76 prisioneros de guerra aliados, solo 3 consiguieron su objetivo de abandonar Nazilandia, de los 1800 presos 600 participaron en el proyecto de fuga. Dada la humillación sufrida en la huida el propio Hitler ordenó ejecutar a 50 de los escapados, aunque no fueron ejecutados todos juntos y en un mismo lugar. Una vez acabada la contienda 14 nazis fueron condenados a muerte por crímenes de guerra en la muerte de este medio centenar. Al parecer se omite que los prisioneros se aprovecharon de unas obras en la prisión donde fueron utilizados y que les sirvió para obtener información vital para la huida.


Adulteraciones sonados son que se da importancia sustancial a los prisioneros estadounidenses, cuando en la verdadera Gran Evasión no hubo americanos, el peso recayó sobre los británicos y canadienses (150 contribuyeron y se omite), los americanos estuvieron presentes en la excavación, pero 7 meses antes del término de los túneles fueron trasladados a otras instalaciones. Los 3 presos que alcanzaron su objetivo fueron 2 noruegos, Jens Müller y Per Bergsland, en el film dos americanos, Danny y Willie, y el neerlandés Bram van der Stok, en el film  y no las nacionalidades que se reflejan en el film. No intento de saltar la frontera-alambrada de Suiza en moto, fue una sugerencia aceptada de Steve McQueen para presumir de su afición a las motos, haciendo el todas las tomas excepto el salto final, realizado por especialista Bud Ekins. Tampoco hubo intento de fuga en avión, otra licencia. Tampoco las entradas de los túneles estaban donde expone el film.

viernes, 8 de agosto de 2014


EL PATRIOTA.
La Patria Es La Familia.
Muy entretenida cinta de aventuras realizada por el alemán Roland Emmerich en lo que es su mejor trabajo hasta entonces, de una factura visual impresionante, con una historia épica enmarcada en un momento histórico crucial, tomando para ello referencias de los personajes en reales, aunque tomándose algunas licencias. Hecha a mayor gloria del carismático Mel Gibson, con un guión de Robert Rodat (“Salvar Al soldado Ryan”) inteligente que construye grandes momentos, siendo una reflexión sobre la familia y como al final es lo único por lo que vale la pena luchar, la familia es la verdadera Patria.

El escenario es el estado de Carolina Del Sur durante la Revolución Americana en 1776, Benjamin Martin (buen Mel Gibson), es el viudo patriarca de una familia con 7 hijos, es dueño de una plantación, veterano de la Guerra contra los franceses y los indios en la que se hizo famoso y por la que es conocido como “El Héroe De Fort Wilderness”, sufre las secuelas de los salvajes estragos del conflicto. Cuando comienza la guerra contra los ingleses Benjamin se abstiene de alistarse, no quiere dejar solos a sus hijos. El mayor de sus vástagos, Gabriel (buen Heath ledger) se lo echa en cara y más tarde se alista en con los rebeldes contra de la opinión de Benjamin, pero los acontecimientos que se suceden lo fuerzan a unirse a los Continentales, el coronel continental Harry Burwell (buen Chris Cooper) le conmina  a formar una milicia, sembrará el pavor entre las tropas inglesas con su estrategia de guerra de guerrillas, en la que estará su hijo Gabriel,  le ayudará en el adiestramiento el Mayor francés Jean Villeneuve (buen Tchéky Karyo), provocando que Lord Cornwallis (gran Tom Wilkinson) ordene al sádico coronel de los Dragones William Tavington (buen Jason Isaacs) que acabe a toda costa con él, mientras se suceden las batallas cruciales por la hegemonía en el continente. En la historia tendrá importancia la cuñada de de Benjamin, Charlotte (correcta Joely Richardson) que cuidará de los hijos de este en su ausencia, así como el capitán de los Dragones James Wilkins (buen Adam Baldwin). 


Robert Rodat escribió el guión con Mel Gibson proyectado como el protagonista, haciendo que Martin tuviera 6 hijos como tenía Mel mientras lo hacía, pero Gibson tuvo un séptimo vástago y Rodat aumentó la prole del protagonista a 7. Benjamin Martin guarda paralelismos con el anterior personaje mítico interpretado por Gibson (“Braveheart” 1996), el William Wallace escocés, los dos son hombres que no desean guerrear, prefieren estar al margen de disputas, hasta que la Guerra llega a sus casas, el americano por el asesinato de un hijo y el escocés por el de su mujer, y entonces se vuelven abanderados de la causa a la que en principio dieron la espalda, metáfora de que para defender a tu familia debes defender tu patria (un poco maniqueo y simplista). La cinta resulta un tremendo cine de acción, algo manipulador y un poco previsible, pero no cabe duda que el realizador germano le imprime un ritmo trepidante, en medio de situaciones que rezuman emociones, sabiendo dosificar el humor con los acontecimientos dramáticos, utilizando con ingenio y habilidad elementos que provocan sensaciones como los soldaditos de plomo del hijo asesinado, Thomas (Gregory Smith), convirtiéndolos en proyectiles, o el running-gag de la mecedora, o el de una bandera destrozada que Gabriel cose para enarbolarla, son manejados con agudeza para imbuirnos del espíritu epopéyico del relato. Es una historia que intenta exponer la fuerza de los valores familiares, tocando temas como la venganza, el racismo, la crueldad extrema, el dolor por la pérdida, el salvajismo atávico que mana de las Guerras, ello con el telón de fondo de unos hechos históricos amoldados lucidamente a la narración. Emmerich sabe conjugar los diferentes tonos del film, los espectaculares de las batalla, los momentos íntimos, los de tensión, los románticos, los de humor, describiendo muy bien a los personajes, siendo cada unos en el grupo de milicianos un reflejo diferente de porque luchan, algo estereotipado pero exhibido estupendamente.




La cinta s sustenta en unas escenas rebosantes de adrenalina, unas escenificaciones de batallas sublimes, magníficamente coreografiadas, de un realismo crudo soberbio, fruto de un colosal diseño de producción de Kirk M. Petruccelli (“Blade”), recreando evocadoras haciendas, un hermoso Charleston colonial, con un impresionante vestuario de Deborah Lynn Scott (“Titanic”), con unos efectos especiales colosales al servicio de la historia, haciendo que los enfrentamientos huelan a auténticos, con un vibrante montaje de Christopher Holmes (“Bugsy”), que ayuda a dar el tempo adecuado a cada tramo, esto embellecido por la extraordinaria fotografía de Caleb Deschanel (“La pasión De Cristo”), de un cromatismo resplandeciente, inspirándose en pinturas de la época para crear tomas de una belleza sibarita fascinante, recordando nítidamente al “Barry Lyndon” de Kubrick, y todo adornado por la épica y trémula música de John Williams (“Star Wars”), jugando con maestría con los segmentos de acción y con los íntimos.

Mel Gibson compone con naturalidad a su arquetípico personaje, un tipo duro, atormentado por algún trauma del pasado, muy buena la frase que lo describe < Durante mucho tiempo he temido que mis pecados vendrán a mí y que los costos serán más de lo que puedo soportar visitar>, pero con un sentido del deber y de la venganza imparable, esto lo hace Mel aportando su portentosa personalidad, es la viva estampa de la honestidad, de la integridad, del honor, de la lealtad, excelente, mostrando una bis familiar conmovedora, deliciosa su relación con la hija muda, o la tremenda química que tiene con Heath Ledger, sabe equilibrar los momentos de acción física (apoteósico en la escena en que se gana el sobrenombre de “El Fantasma”), como en los minimalistas que emite cariño y devoción por los hijos, Mel es de esa rara raza de actores con los que empatizas con facilidad, te identificas con él, Arrollador. Mel no estuvo de acuerdo con que los productores lo pusieran como que no tenía esclavos, si no libertos negros, ello para hacerlo más bueno, Mel opinaba que restaba veracidad al film. Heath Ledger derrocha humanidad, matices, idealismo, ilusión, se compenetra brillantemente con Mel, poseedor de una simpatía y un don de gentes meritorio, con una mirada que transpira inocencia, lástima de su temprana muerte, para su rol se barajó a Elijah Wood, Jake Gyllenhaal o Brad Renfro entre otros. El rol del villano es para Jason Isaacs, más malo que un terremoto, encarna de modo plano al malo malísimo, sin aristas, sin matices, mata con saña y amoralidad todo lo que se mueve, con frases bastante burdas, es un actor que da mucho más de sí, una pena un papel tan ajado, me quedo con una definición desternillante que he leído para su final (spoiler). Tom Wilkinson da vida al gerifalte Cornwallis con su abrumador carisma, dota a su sibilino personaje de elegancia y sutilidad, impregnándolo de la característica flema británica. 




De la cinta manan escenas espléndidas: La de cómo Benjamin con sus hijos asiste a una batalla viendo en el ocaso del día los fogonazos de los cañones y el estruendo de las bombas, o la Colosal de cómo Benjamin con sus dos hijos pequeños (nunca los veremos disparar, ¿censura?) embosca a 20 soldados ingleses, matándolos para recuperar a su hijo Gabriel, con una coreografía grandiosa, Mel parece flotar por la pantalla, acabando con el último en una carnicería definitoria de que Benjamin ha sido poseído por ser primario que todo llevamos dentro, cosiéndolo a hachazos, llenándose de sangre el rostro demente, o la espectacular batalla que Gabriel y Benjamin ve a través de un ventanal de una casa, con cientos de extras (multiplicados por los f/X), las balas de cañón mutilan cuerpos desgarradoramente (descomunales f/X), o la espléndida batalla final, rodada con exuberancia, con prodigioso manejo de los muchísimos extras, filmada con una gran grúa de más de 20 metros para conseguir travellings aéreos espectaculares, o el emocionante duelo entre Gabriel y el Col. Tavington en slow para enfatizar el dramatismo, o en el plano más minimalista, la tierna relación de amor Gabriel con la idealista Ana (buena y encantadora Lisa Brenner), o cuando Benjamin engaña a Cornwallis para recuperar a su gente, o la subtrama entre el negro esclavo, Occan (buen Jay Arlen Jones), y el tipo blanco, Dan Scott (buen Donald Logue), la tirantez del racista blanco se torna en respeto y tolerancia al conocerlo, alegoría de la incultura de la xenofobia (por cierto, lo de que los rebeldes continentales daban la libertad a los que sirvieran un tiempo en sus filas es cierto, pero también es cierto que lo hacían asimismo los ingleses, dato que se omite), o cuando Benjamin cuenta a Gabriel porque es considerado el héroe de Fort Wilderness, se lo relata angustiadamente, no orgulloso de lo que hizo, demostrando Mel lo fenomenal actor que es, o el estremecedor momento en que Benjamin enarbola la bandera barras y estrellas que su hijo había apañado, la comunión de la música con las imágenes es Gloriosa, por supuesto que es manipuladora, pero debo ser muy sugestionable porque a mí me emociona, y más…




Por supuesto que no es redonda, de hecho con este último visionado las costuras de artificiosidad relucen más. Se pinta a los británicos como cuasi-demonios, no resultan tridimensionales, son malos, sin grises, pintados como pomposos poco inteligentes que menosprecian a sus rivales, mientras los rebeldes continentales son tratados como buenos buenísimos que son vejados y masacrados por los sádicos británicos, estos matan a heridos, a niños, queman Iglesias con gente dentro, un ejército de Horcos resultan ursulinas a su lado. No me ha tocado el romance de Benjamin con su cuñada, Charlotte (correcta Joely Richardson), me llega chirriante, imposición comercial inane. Tampoco me ha gustado que no aborden con algo de enjundia por que los continentales se pusieron en armas contra los ingleses, que fue por los abusivos impuestos a los que eran sometidos, le falta algo de empaque en este aspecto para dar solidez a u fondo histórico.

En conjunto y poniendo en la báscula lo bueno y malo le pongo un notable por lo mucho que me a amenizado casi 3 horas, he vista la versión extendida, un prodigio de producto que engancha, abstenerse los enfermizos patológicos que les da urticaria la exaltación de los USA. Fuerza y honor!!!

P.D. Dos frases para el recuerdo:

Benjamin: <Soy un padre-no tengo el lujo de principios>
Un oficial inglés ante una batalla frente a los rebeldes: <Estos rústicos son tan ineptos que casi deshonran nuestras victorias>

Spoiler:

La definición para el final de Coronel Tavington que he leído es la de que su maldad infinita merece la peor de las muertes en un film, la muerte a cámara lenta.

Muchos de los personajes y hechos vistos en el film están inspirados en reales, aunque en algunos casos son mezclas, Robert Rodat dijo sobre Benjamin <Es un personaje compuesto formado por Thomas Sumter , Daniel Morgan , Andrew Pickens, y Francis Marion , y algunos fragmentos de una serie de otros personajes> y del Coronel Tavington <Basado libremente en el Coronel Banastre Tarleton , especialmente conocido por sus brutales actos>. Benjamin iba a ser el personaje real Francis Marion (líder en Carolina del Sur de la milicia “Swamp Fox”), el más aclamado guerrillero de la Revolución americana, pero se desechó por encontrar historiadores algunas aristas en su biografía, como que había tenido relaciones sexuales con sus esclavas, pues tenía esclavos y no libertos como se dice en la película, de hecho los medios de comunicación ingleses criticaron activamente el film por tergiversar y retorcer la verdad, de Francis Marion es tildado por el periódico The Guardian como un violador que cazaba indios por diversión. Tavington es reflejado como un aristócrata inglés venido a menos, se inspira en Tarleton, perteneciente a una adinerada familia de comerciantes de Liverpool, este no murió en batalla alguna en Norteamérica, falleció en 1833 en Inglaterra alos 78 años, 50 años después de acabada la Guerra de Independencia, curiosamente vivió mucho más que su enemigo Marion, este murió en 1795 con 38 años. La batalla final es una combinación de las de Cowpens y Guilford Court House.